El Club Voleibol Melilla consiguió una importante victoria a domicilio al imponerse por 1-3 al San Sadurniño en tierras gallegas. El equipo dirigido por Salim Abdelkader tuvo que emplearse a fondo para superar a un rival que le puso las cosas muy difíciles durante buena parte del encuentro y que consiguió incomodarle con un juego especialmente efectivo desde el saque.
El resultado final supone un nuevo paso adelante para el conjunto melillense, aunque el desarrollo del partido estuvo lejos de ser sencillo. Los visitantes no consiguieron sentirse cómodos durante muchos momentos y tuvieron que trabajar para encontrar soluciones ante las dificultades que planteó el equipo local. Así lo reconoció el propio Abdelkader, que valoró especialmente la capacidad de reacción de sus jugadores para terminar llevándose los tres puntos.
"Una victoria más, importante al final. El rival nos ha complicado muchísimo el juego y estuvimos muy incómodos durante el transcurso del partido", explicó el entrenador, que destacó la dificultad que encontró su equipo desde los primeros compases.
Los dos primeros sets estuvieron marcados por la iniciativa del San Sadurniño. El CV Melilla tuvo que jugar prácticamente siempre a remolque y no logró imponer el ritmo que habitualmente busca desarrollar sobre la pista. El servicio del conjunto gallego se convirtió en uno de sus principales argumentos, dificultando la construcción del juego ofensivo melillense y obligando a sus jugadores a realizar un esfuerzo adicional para mantener cada punto.
A esa presión se sumaron los errores propios. Abdelkader reconoció que su equipo cometió demasiados fallos desde la línea de saque, lo que impidió disponer de continuidad y facilitó que el rival mantuviera la iniciativa. "Ellos nos estaban sacando muy bien, nos estaban sometiendo mucho con el saque. Nosotros estábamos errando demasiado y no conseguíamos salir bien", apuntó.
Estas dificultades también tuvieron consecuencias en otras facetas del juego. El entrenador explicó que el equipo no terminó de defender con la solidez necesaria y tampoco consiguió encontrar las mejores soluciones en el bloqueo. La combinación de esos factores convirtió el encuentro en una prueba de paciencia y concentración para los melillenses, que tuvieron que buscar alternativas para evitar que el partido se les escapara.
El tercer parcial volvió a presentar un desarrollo muy equilibrado. Los dos equipos mantuvieron la igualdad durante buena parte del set y el desenlace se decidió en los puntos finales, en los que el San Sadurniño tuvo algo más de fortuna y consiguió decantar la manga a su favor.
Abdelkader reconoció que su equipo no había logrado controlar el desarrollo del juego como pretendía y que el desenlace del tercer set entraba dentro de los riesgos asumidos durante el partido. Pese a ese nuevo contratiempo, el CV Melilla no perdió la confianza y mantuvo sus opciones de cerrar el encuentro en el siguiente parcial.
La respuesta llegó en el cuarto set. Aunque los primeros intercambios volvieron a ser igualados, el conjunto melillense comenzó a mostrar una mayor paciencia y mejoró su trabajo colectivo. Los jugadores consiguieron reducir los errores, gestionar mejor las acciones y encontrar una mayor continuidad en su juego.
Ese cambio de dinámica resultó decisivo para que el CV Melilla pudiera tomar el control del parcial y encaminarse hacia una victoria que había tenido que trabajar durante todo el encuentro. «En el cuarto set empezamos también muy igualados, pero el equipo comenzó a trabajar mucho mejor y a tener más paciencia en el desarrollo del juego. Al final, conseguimos sacarlo», señaló el técnico.
El entrenador melillense quiso reconocer también el mérito del San Sadurniño, al que consideró un rival que supo plantear un partido muy exigente y aprovechar sus virtudes para poner en dificultades al CV Melilla. Además, recordó que la pista gallega es un escenario complicado, circunstancia que aumenta el valor de una victoria conseguida lejos de casa.
"Es una cancha complicada y considero que el rival nos jugó bastante bien", manifestó Abdelkader, que no quiso restar mérito al trabajo realizado por el conjunto local durante el choque.
El técnico se mostró satisfecho, sobre todo, por la capacidad de sus jugadores para superar los momentos de mayor dificultad. El equipo tuvo que convivir con errores poco habituales, soportar la presión del saque rival y afrontar un tercer set que se escapó en los instantes decisivos. Sin embargo, supo mantener la concentración y mejorar sus prestaciones cuando más lo necesitaba.
El triunfo por 1-3 permite al CV Melilla regresar de Galicia con una nueva victoria y tres puntos de gran valor. La actuación dejó aspectos que corregir, especialmente en el servicio, la defensa y el bloqueo, pero también una lectura positiva: el conjunto melillense fue capaz de encontrar respuestas en una pista complicada y cerrar el encuentro gracias a una mayor paciencia y solidez en el tramo definitivo.
El CV Melilla volvió a demostrar que también sabe ganar cuando el partido se pone cuesta arriba. Una victoria trabajada, en la que la capacidad de adaptación y la reacción colectiva terminaron siendo determinantes para cumplir el objetivo en tierras gallegas.
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