En 2024 se recuperaron en Melilla 104 toneladas de aceites usados procedentes de motores de vehículos y maquinaria industrial a través de Sigaus, el sistema encargado de la gestión de este residuo peligroso en España. Esta recogida se realizó en 46 establecimientos de múltiples sectores. Entre ellos, destacaron los talleres mecánicos, que representaron el 74% del total de puntos generadores. En cumplimiento de los objetivos ecológicos establecidos por ley, el 100% del residuo fue recuperado y valorizado, en este caso para su posterior uso como combustible, evitando su potencial impacto negativo sobre el medio ambiente y aprovechándolo como fuente de energía.
Al final su vida útil, el aceite industrial se convierte en un residuo potencialmente contaminante debido a la presencia de metales pesados y otras sustancias tóxicas, que puede afectar negativamente a nuestro entorno y a la salud de las personas si no se gestiona adecuadamente. Por su papel fundamental en múltiples aplicaciones industriales, el aceite está presente en todo tipo de instalaciones y sectores, desde la automoción, a la industria o la agricultura, lo que hace que, además, el residuo resultante se genere de forma muy dispersa por el territorio. Aunque el mayor volumen se concentra en áreas con alta densidad de población y fuerte actividad económica, la generación del aceite usado se extiende también al medio rural y a zonas alejadas de los grandes núcleos urbanos, lo que exige un sistema logístico de gran capilaridad.
“Una de las premisas básicas de nuestro funcionamiento es el servicio universal. Recogemos en cualquier punto de generación del país, gracias a nuestros acuerdos con prácticamente todas las empresas gestoras que operan en el territorio nacional. Aseguramos así la recuperación de 104 toneladas de aceite industrial usado durante el pasado año, a través de 159 operaciones de recogida en Melilla”, afirma Eduardo de Lecea, director general de Sigaus.
La gestión del aceite usado permite transformar el residuo en nuevos recursos de valor. Tras la fase de pretratamiento, en la que se eliminan impurezas como agua y sedimentos, se obtuvieron 104 toneladas netas de aceite usado aptas para su valorización. De esta cantidad, el 100% fue descontaminado para su posterior uso como combustible, permitiendo la producción de 94 toneladas de fuel BIA (fuel óleo utilizado en calderas y hornos industriales).
Este aprovechamiento evita un importante consumo de recursos naturales: si este fuel BIA se hubiera obtenido mediante el refino del petróleo, habría sido necesario utilizar 10.700 barriles. Además, solo en 2024, esta gestión evitó la emisión de 57 toneladas de CO₂ a la atmósfera, una cantidad equivalente al impacto ambiental de 5 vuelos de ida y vuelta entre Madrid y Barcelona con 200 pasajeros.
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