La ciudad de Melilla volvió a mirar hacia su pasado histórico con la inauguración de la escultura 'Rusadir', obra del reconocido escultor local José María Sánchez. El acto, celebrado en la emblemática Plaza de Armas, reunió a autoridades, ciudadanos y amantes del arte, destacando la presencia de la consejera de Cultura, Fadela Mohatar, y del presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda.
Esta obra se suma a un proyecto artístico que busca resaltar la historia antigua de Melilla a través de un conjunto de esculturas que conectan la ciudad actual con su pasado fenicio y romano.
El acto comenzó con la emotiva lectura de un poema por parte del poeta y escritor Joaquín Calderón, quien destacó la importancia de la memoria histórica y del papel del arte como testigo de la historia. Calderón afirmó: "Soy un voluntario de supervivencia, un asidero para todo y para todos. Estar vivo es una opción no elegida y que no nos impone nadie, salvo una naturaleza salvaje y libre que no nos pertenece y que además nos es absolutamente desconocida e ingobernable".
El poeta subrayó la capacidad del ser humano para sostener la historia mediante la creación artística: "Sostener la historia, preservarla, representarla, salvarla de la erosión terrible del olvido, con la piedra, con el bronce, con el acero. Con lo más indestructible que hemos podido llegar, tras siglos de enorme esfuerzo a domar y doblegar".
Calderón destacó que la escultura representa a los gigantes fundadores de la ciudad, hombre y mujer, como símbolos de una historia que une pasado y presente: "El artista habita siempre dentro de su arte, ocupando ese espacio de aparente vacío que finge dar forma a la obra. El artista se oculta intramuros, en la fortaleza atemporal de su mimada creación. Una firma imborrable de su paso consciente por la vida".
El poeta también hizo hincapié en la relación entre la obra y la ciudad, describiendo la escultura como un brazo tendido al mar, símbolo de riqueza, prosperidad, sabiduría y cultura, conectando a Melilla con su origen fenicio y romano.
Por su parte, Juan José Imbroda resaltó la importancia de la escultura como parte de un proyecto más amplio que busca reflejar la historia milenaria de Melilla. En sus palabras: "Ya el poeta lo ha hecho todo. El artista primero esculpiendo las dos figuras que representan a la Melilla antigua y el escritor, poeta, que ha envuelto en su mágica palabra todo lo que significan estas dos obras de arte que plantamos aquí".
El presidente explicó que este proyecto forma parte de una trilogía escultórica que conecta distintos momentos históricos de la ciudad, desde los fenicios hasta los romanos, y que pretende ofrecer a los melillenses y visitantes un recorrido por la historia: "Estamos en esta plaza de armas y además queríamos que estuvieran por aquí estas figuras del romano y el fenicio. Aquí hay excavaciones romanas y fenicias que se han preservado para que estén mejor conservadas".
Imbroda destacó que la obra representa más de mil años de historia, recordando que los fenicios llegaron a la ciudad en el siglo VII a.C., mientras que los romanos permanecieron hasta aproximadamente el año 440 d.C.
El presidente también resaltó la importancia de apoyar el talento local y fomentar la cultura en la ciudad: "Quiero agradecer y felicitar a José María Sánchez, un escultor de Melilla, que además ya nos ha regalado obras como el dios Cronos en la plaza 1 de mayo. Apoyar a los melillenses que hacen cultura y arte es siempre importante".
Imbroda adelantó que la ciudad continuará con un programa de esculturas que incluye homenajes a otros periodos históricos y figuras relevantes: "Después vamos a hacer un homenaje, a cargo de otro escultor melillense, a aquellos que dieron su vida por salvar esta Melilla en el año 21. También habrá una escultura internacional, de un ceutí, que representará a los niños y la paz, y se sumará al conjunto de la plaza de la escultura".
El presidente defendió la presencia de arte en la vía pública como un elemento esencial para que Melilla se muestre moderna y con identidad propia: "Una ciudad que quiera ser moderna, que quiera tener empaque y categoría, tiene que tener escultura en la calle. Siempre lo hemos hecho y seguiremos apostando por ello".
La escultura 'Rusadir' se erige como un recordatorio de la historia de Melilla, desde sus orígenes fenicios hasta su consolidación como ciudad española tras la conquista en 1497. Las figuras representan a los primeros pobladores, un hombre y una mujer, como símbolo de la fusión de culturas y la continuidad histórica. La obra destaca por la tensión y expresividad de las figuras, así como por su simbolismo: el brazo extendido hacia el mar, representando la riqueza, la sabiduría y el constante flujo de cultura e intercambio.
El acto de inauguración no solo sirvió para presentar la escultura, sino también para reafirmar la identidad de la ciudad y el compromiso de sus autoridades con la preservación de la memoria histórica a través del arte. La trilogía escultórica proyectada permitirá a los ciudadanos y visitantes recorrer visualmente los principales hitos de la historia milenaria de Melilla, fomentando la educación cultural y el sentido de pertenencia.
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