Melilla volverá a convertirse en un gran escaparate natural con la llegada de la primavera gracias a la celebración de la decimoquinta edición de ‘Melilla en Flor’, una iniciativa impulsada por la Consejería de Medio Ambiente que este año refuerza su carácter participativo, educativo y sostenible. El consejero Daniel Ventura presentó este jueves los detalles de un programa que, tras quince años de trayectoria, se ha consolidado como una de las citas más reconocibles del calendario primaveral en la ciudad autónoma.
Durante su intervención, Ventura resaltó la evolución de este proyecto, que ha pasado de ser una propuesta ornamental a convertirse en una herramienta transversal que integra el embellecimiento urbano con la concienciación ambiental y la dinamización social. En este sentido, destacó que ‘Melilla en Flor’ “ha ido creciendo y perfeccionándose” hasta adquirir una dimensión que trasciende lo estético para incidir también en la participación ciudadana y la creatividad colectiva.
El talento local, protagonista del evento
Uno de los aspectos que el consejero quiso subrayar fue la implicación de la Escuela de Arte Miguel Marmolejo, que un año más colabora con el evento mediante el diseño de las bolsas que se repartirán durante los días de celebración. Ventura destacó la calidad de estas propuestas, calificándolas como “francamente muy bonitas”, y puso en valor la continuidad de esta colaboración como una forma de integrar el talento joven en iniciativas públicas.
Además, el titular de Medio Ambiente hizo un reconocimiento expreso al trabajo interno de la propia consejería y de la empresa encargada de las instalaciones, subrayando el componente artístico que hay detrás del proyecto. “Aquí hay personas que no son solo funcionarios u operarios, sino auténticos artistas”, afirmó, poniendo el foco en el esfuerzo creativo acumulado durante los quince años de historia del programa.
8.000 ejemplares florales para llenar la ciudad de vida
El despliegue de ‘Melilla en Flor 2026’ contará con aproximadamente 8.000 ejemplares de especies florales que serán distribuidos por diferentes puntos estratégicos de la ciudad. Estas plantas conformarán el eje central de las intervenciones urbanas, aportando color y vitalidad a espacios emblemáticos y generando un recorrido visual que acompañará a residentes y visitantes durante los días del evento.
No obstante, Ventura quiso recalcar que el uso de estas flores no se limita a la duración de la iniciativa. Una vez finalizada, todas ellas serán reutilizadas para reforzar la vegetación de parques, jardines y zonas verdes, lo que convierte el proyecto en una acción sostenible con impacto a medio plazo en el entorno urbano.
Advertencia ante el deterioro de las instalaciones
En relación con este punto, el consejero hizo un llamamiento a la responsabilidad ciudadana ante situaciones que se repiten cada año. Según explicó, algunas de las escenas florales sufren actos vandálicos o la retirada de plantas por parte de particulares que, en muchos casos, no son conscientes de las consecuencias.
Ventura insistió en que estos ejemplares están destinados a mejorar posteriormente los espacios verdes de la ciudad, por lo que su desaparición afecta directamente al conjunto de la ciudadanía. “Si cada uno se lleva una planta, al final no podremos utilizarlas donde realmente hacen falta”, advirtió. Para evitar estos comportamientos, el dispositivo contará con vigilancia específica que garantizará la protección de las instalaciones.
36 escenas para recorrer el corazón de Melilla
El programa de este año contempla la creación de 36 escenas florales distribuidas en distintos enclaves del centro urbano. Entre ellos figuran espacios tan representativos como la Plaza de la Constitución, la Plaza de las Culturas, la Plaza Héroes de España o el Parque Hernández, así como calles céntricas como General O’Donnell y Chacel.
Estas intervenciones estarán diseñadas con criterios artísticos y paisajísticos, buscando no solo embellecer el entorno, sino también generar puntos de interés que inviten al paseo y a la interacción con el espacio público. Para facilitar su localización, la organización pondrá a disposición de los ciudadanos un plano detallado con la ubicación de cada una de las escenas.
Actividades educativas y talleres sostenibles
Más allá del componente visual, ‘Melilla en Flor’ incorpora un programa de actividades orientado a todos los públicos, con especial atención al ámbito educativo y familiar. Entre las propuestas destacan los talleres creativos vinculados a la temática floral, que se desarrollarán utilizando materiales reciclados.
El objetivo de estas iniciativas es doble: por un lado, fomentar la creatividad y la participación, y por otro, sensibilizar sobre la importancia de la reutilización y el cuidado del entorno. De este modo, el evento se configura también como una herramienta pedagógica que refuerza valores ambientales entre la población.
Un pasacalles para dinamizar la ciudad
El programa incluirá igualmente un pasacalles temático de bienvenida a la primavera, una de las actividades más esperadas por el público. Este desfile recorrerá diferentes zonas de la ciudad con música, danza y animación, generando un ambiente festivo que pretende implicar a personas de todas las edades.
Ventura destacó que se trata de una propuesta pensada para dinamizar el centro urbano y favorecer la convivencia, convirtiendo las calles en un espacio compartido donde la cultura, el ocio y la naturaleza se dan la mano.
Fechas clave y coincidencia con la Semana de Cine
El montaje de las instalaciones comenzará el 7 de mayo, mientras que la inauguración oficial tendrá lugar el día 8. Este arranque coincidirá con la celebración de la Semana de Cine en Melilla, una circunstancia que, según el consejero, contribuirá a reforzar la oferta cultural de la ciudad durante esos días.
La coincidencia de ambos eventos permitirá generar sinergias y atraer tanto a público local como a visitantes, que podrán disfrutar de una programación diversa en un mismo fin de semana.
Una estrategia de ciudad a través del espacio público
Ventura enmarcó ‘Melilla en Flor’ dentro de una estrategia más amplia orientada a mejorar la calidad de vida urbana. Según explicó, este tipo de iniciativas contribuyen a transformar la percepción de la ciudad, fomentando el uso de los espacios públicos y reforzando el vínculo entre la ciudadanía y su entorno.
En este sentido, insistió en que la sostenibilidad no debe entenderse únicamente en términos medioambientales, sino también como un elemento clave en la construcción de una ciudad más habitable y cohesionada.
Un proyecto que busca implicación y continuidad
La decimoquinta edición de ‘Melilla en Flor’ llega así con el objetivo de consolidar un modelo que combina estética, educación y participación. A lo largo de los años, el programa ha ido incorporando nuevas propuestas sin perder su esencia, adaptándose a las demandas sociales y reforzando su impacto en la vida cotidiana de la ciudad.
Con este planteamiento, la Consejería de Medio Ambiente aspira no solo a mantener el éxito de convocatorias anteriores, sino también a seguir ampliando el alcance de una iniciativa que ya forma parte de la identidad primaveral de Melilla.
Lejos de limitarse a un evento puntual, ‘Melilla en Flor’ se presenta como una herramienta de transformación urbana que invita a repensar la relación entre naturaleza y ciudad. En esta edición, el reto no será únicamente llenar de flores las calles, sino también consolidar una cultura cívica que garantice el respeto y la continuidad de este patrimonio efímero que, año tras año, deja huella más allá de su duración.