La comunidad musulmana celebró ayer la Pascua del Sacrificio en unas circunstancias especiales, con una frontera cerrada que imposibilita cruzar a Marruecos como muchas familias hacían en otras épocas. La fiesta se ha tenido que acomodar porque son momentos delicados en los que las restricciones siguen y deben seguir vigentes.
A pesar de este trance, la comunidad musulmana ha hecho todo lo posible por celebrar una fiesta importante como se merece, un momento clave para el encuentro y reunión entre las familias que no debe quedar enturbiada por los momentos delicados que estamos atravesando.
El Gobierno, por su parte, ha logrado que por segundo año en pandemia, la fiesta se celebrase con la mayor normalidad posible, un esfuerzo que ha podido apreciarse en el número de puntos de sacrificio temporal. Una incorporación relativamente reciente en Melilla y que cada vez tienen una mayor acogida por parte de la ciudadanía.
En definitiva, la jornada se ha desarrollado en un ambiente festivo, propio de una jornada tan importante para la comunidad musulmana de la ciudad, adaptada a las medidas sanitarias necesarias para proteger a la población de posibles contagios de covid-19.
Con casi toda seguridad, el año próximo se podrá celebrar el tradicional rezo colectivo, cuando la pandemia de coronavirus sea solo un recuerdo y la fiesta volverá a celebrarse como siempre.
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