Cedida
Melilla tiene oportunidades para seguir creciendo como destino marítimo
Melilla ha sido el pasado jueves escenario del III Encuentro Marítimo Suncruise, una jornada que ha reunido en el Real Club Marítimo a representantes de navieras, puertos y empresas del sector. Más allá del interés de las intervenciones, la cita deja una idea que merece atención: nuestra ciudad tiene oportunidades reales para seguir creciendo como destino marítimo, pero aprovecharlas exige continuidad, colaboración y una clara visión de futuro.
Bajo el lema "Hablamos con Navieras: Navegación Azul por el Mar de Alborán", se han abordado cuestiones tan relevantes como la relación entre puertos y compañías, los nuevos modelos de terminales de cruceros, la sostenibilidad y las posibilidades de la náutica deportiva. Temas que no son ajenos a nuestra economía, sino que pueden influir directamente en su desarrollo.
Nuestra vinculación con el mar viene de lejos. Pero disponer de una ubicación privilegiada en el Mediterráneo occidental no basta: hay que convertir esa ventaja geográfica en actividad empresarial, empleo y proyección exterior. Y, en ese camino, el turismo de cruceros ofrece señales alentadoras.
En los últimos años hemos visto llegar nuevas compañías y buques de mayor capacidad. Las recientes escalas del Balmoral, el Artania y el Norwegian Escape son buenos ejemplos de una evolución que empieza a tener continuidad. Además, las perspectivas invitan al optimismo: el calendario de escalas de 2027 está prácticamente cerrado, con un balance previsto muy positivo, y para 2028 ya existen confirmaciones de nuevas visitas. La confianza de las navieras no se consigue de un día para otro; se construye con trabajo, fiabilidad y relaciones mantenidas en el tiempo.
Ahora bien, no debemos confundir el número de escalas con el resultado final. Lo realmente importante es que los visitantes recorran Melilla, conozcan su patrimonio, entren en nuestros comercios, disfruten de nuestra gastronomía y se lleven una experiencia que les anime a regresar o recomendar la ciudad.
Precisamente por eso quiero destacar una de las fortalezas que, a mi juicio, mejor explican los avances actuales: la magnífica sintonía entre el Puerto de Melilla y la Ciudad Autónoma. Ambas instituciones han entendido que la captación de cruceros y la promoción turística no pueden avanzar por caminos separados. Puerto y ciudad reman en la misma dirección, con objetivos compartidos y una coordinación que beneficia al conjunto de los melillenses.
El puerto proporciona las infraestructuras y las condiciones operativas; la ciudad aporta una oferta singular basada en su historia, su arquitectura modernista, su diversidad cultural y su hospitalidad. Juntos pueden ofrecer algo más valioso que una escala técnicamente correcta: un destino que merezca ser descubierto.
En ese esfuerzo conjunto, la pertenencia del Puerto de Melilla a Suncruise Andalucía y Mar de Alborán, formalizada en diciembre de 2023, representa una decisión estratégica. Integrarse en una asociación que promueve conjuntamente los destinos portuarios del sur de España facilita la presencia en ferias, el intercambio de experiencias y, sobre todo, el contacto con quienes deciden los itinerarios de las compañías.
La celebración del encuentro en Melilla ha permitido que los profesionales del sector se acerquen a nuestro destino y conozcan sus posibilidades de primera mano. Y hay un detalle que merece resaltarse: durante la jornada se ha anunciado que Ceuta acogerá la próxima edición, en 2027. Esa continuidad entre ambas ciudades autónomas refuerza el sentido de cooperación en el entorno del Mar de Alborán y demuestra que la promoción marítima gana fuerza cuando se comparten iniciativas.
También debemos mirar más allá de los cruceros. La náutica deportiva dispone de un amplio margen de desarrollo, y nuestro Puerto Deportivo puede desempeñar un papel importante en él. Una embarcación que recala en Melilla no solo necesita un atraque: puede demandar reparaciones, suministros, restauración, alojamiento y otros servicios. Cada visita representa una oportunidad para pequeñas empresas y profesionales locales.
Por eso resulta acertado que el encuentro haya dedicado un espacio específico a Melilla como destino náutico. Mejorar la oferta, atraer embarcaciones en tránsito y establecer vínculos con otros puertos del Mediterráneo son líneas de trabajo que merecen atención. Todo ello, naturalmente, con una apuesta por la calidad y el respeto al medio marino. El crecimiento solo será sólido si resulta compatible con la sostenibilidad.
La jornada ha servido para intercambiar conocimientos y estrechar relaciones, pero su valor no debería agotarse con la clausura. Los contactos deben traducirse en iniciativas, las propuestas en proyectos y la promoción en resultados tangibles. Esa será la verdadera medida de su utilidad para Melilla.
Tenemos un patrimonio singular, un puerto con posibilidades y una voluntad de cooperación que conviene cuidar. No se trata de competir únicamente por recibir más barcos, sino de construir una actividad marítima capaz de dejar una huella positiva y duradera en la economía local.
El III Encuentro Marítimo Suncruise ha puesto de nuevo el foco sobre ese horizonte. El próximo año, Ceuta tomará el relevo; para Melilla, en cambio, el trabajo continúa desde yá.
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