Sitúan cazas F-16 junto a la frontera de Melilla y drones marroquíes en la senda de aproximación de su aeropuerto
Marruecos desplegó medios por tierra, mar, aire y espacio antes, durante y después de la entrada masiva en Ceuta del 30 y 31 de julio, en una operación que fuentes militares califican de “guerra híbrida” y cuyo objetivo sería poner a prueba la respuesta de las Fuerzas Armadas españolas, según ha avanzado The Objective. Melilla no quedó al margen: cazas F-16 volaron a baja cota cerca de su frontera y drones de la Gendarmería marroquí llegaron a obligar a aviones civiles a retrasar su aterrizaje en el aeropuerto de la ciudad.
El vuelo de los F-16 junto a la frontera melillense, que se escuchó con claridad, coincidió con unas maniobras aeronavales españolas en Málaga.
Más grave, según el diario, fue el episodio de los drones. A comienzos de septiembre, y durante varias semanas, el control aéreo de Melilla detectó aparatos de la Gendarmería en la senda de aproximación al aeropuerto, con altitudes y trayectorias poco habituales. En dos ocasiones hubo que ordenar a aeronaves civiles que aplazaran el aterrizaje por riesgo de colisión.
Aquel incidente ya motivó la reacción del líder de Vox Melilla, José Miguel Tasende, que reclamó explicaciones a la Delegación del Gobierno. “La ubicación geográfica no puede ser sinónimo de vulnerabilidad o de inseguridad”, advirtió entonces.
En el mar, The Objective cifra en torno a una decena los incidentes en aguas españolas de Ceuta, con entre 12 y 15 buques de guerra implicados, según datos de Confidencial Digital. En uno de ellos, de acuerdo con Libertad Digital, una corbeta marroquí se situó a unos 15 kilómetros de la costa ceutí. Todos los barcos navegaban con el sistema de localización AIS desconectado.
La fragata Mohammed VI, buque insignia de la Marina Real marroquí, desapareció de los radares a las 14.33 del 29 de julio, un día antes de la entrada masiva. El diario sostiene que el Gobierno ocultó estas incursiones.
A ello se suman los satélites espía Mohammed VI-A y Mohammed VI-B, que pasaron al menos 11 veces sobre Ceuta en torno al asalto. Una de esas pasadas se registró a las 10.57 del 30 de julio, minutos antes de que comenzara la entrada de entre 80.000 y 100.000 personas.
Entre ellas había, siempre según las fuentes militares, agentes de la inteligencia marroquí que coordinaban a la multitud y militares en activo que se presentaron como desertores. El Ejército de Tierra investiga además si militares marroquíes participaron en emboscadas a patrullas españolas en Ceuta.
Las fuentes comparan esta estrategia con la de Rusia para medir los tiempos de reacción de la OTAN. A diferencia de los países bálticos o Polonia, el Gobierno ha renunciado a pedir apoyo a la Alianza invocando el artículo 4 del Tratado del Atlántico Norte.
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