El Gobierno marroquí ha reforzado las medidas de seguridad en la provincia de Nador ante la posibilidad de nuevos intentos de inmigración irregular con dirección a Melilla. El dispositivo se ha intensificado especialmente en la comuna de Arkmane, en la carretera que conecta esta localidad con Nador y en distintos puntos del litoral que se extiende hasta Ras El Ma, una zona próxima a la ciudad autónoma donde las autoridades mantienen un elevado nivel de vigilancia.
Según informan medios marroquíes, este incremento de la presencia policial responde a la detección de nuevos llamamientos a concentraciones y posibles desplazamientos hacia la costa, circunstancias que han llevado a reforzar el control tanto en las vías de comunicación como en los espacios naturales próximos al litoral.
Las operaciones de vigilancia incluyen inspecciones en bosques y otros enclaves cercanos a la costa que podrían ser utilizados como lugares de reunión o de paso antes de intentar alcanzar el mar o aproximarse a la frontera con Melilla. El objetivo es detectar de forma anticipada cualquier movimiento que pueda derivar en un intento de entrada irregular.
El dispositivo moviliza a efectivos de la Gendarmería Real, que actúan bajo la coordinación de las autoridades locales junto con miembros de las fuerzas auxiliares y otros servicios de seguridad. Todos ellos desarrollan labores de vigilancia permanente y seguimiento de movimientos considerados sospechosos, dentro de un operativo coordinado que se mantiene activo en toda la zona.
Además del incremento de patrullas, las autoridades marroquíes han reforzado el control en las áreas costeras que podrían ser utilizadas como puntos de salida por mar. Para ello, se han instalado controles de seguridad en diferentes accesos y salidas de estas zonas con el fin de supervisar el tránsito de personas y vehículos e identificar cualquier actividad que pueda resultar irregular.
Según la información disponible, el estado de alerta se ha extendido a lo largo de toda la costa comprendida dentro del operativo, reforzando la vigilancia en aquellos puntos considerados más sensibles.
Por otra parte, fuentes españolas conocedoras del asunto, consultadas por La Razón, consideran que la elevada población joven existente en la zona del Gran Nador facilita la posibilidad de reunir, a través de redes sociales, a un número importante de personas en un corto espacio de tiempo.
Esas mismas fuentes apuntan que un eventual intento de acceso a Melilla podría producirse a través de los pasos fronterizos de Barrio Chino o Farhana, cuya reapertura reclaman sectores anexionistas, o mediante una concentración de personas en el puesto fronterizo de Beni Enzar, más que mediante un intento de superar el vallado fronterizo.
No obstante, las citadas fuentes consideran poco probable que pueda repetirse en Melilla un episodio similar al registrado recientemente en Ceuta. A su juicio, el impacto que aquellos acontecimientos tuvieron sobre la imagen internacional de Marruecos hace difícil que las autoridades del país permitan una situación de características semejantes en la ciudad autónoma.
Mientras tanto, el despliegue de seguridad continúa activo en la provincia de Nador y en todo el litoral próximo a Melilla, donde las autoridades marroquíes mantienen una vigilancia reforzada para prevenir posibles intentos de inmigración irregular tanto por vía terrestre como marítima.








