El Gobierno de Marruecos ha iniciado una ofensiva política contra el Partido Popular tras la participación de una delegación del Frente Polisario en el XXI Congreso Nacional de la formación presidida por Alberto Núñez Feijóo. El malestar de Rabat se ha traducido en el envío de un escrito al líder del PP, en el que se advierte del deterioro en las relaciones si la formación continúa apoyando al pueblo saharaui y manteniendo su rechazo al plan de autonomía marroquí sobre el Sáhara Occidental.
Según publica El Español, la misiva fue redactada por un grupo marroquí vinculado al denominado Comité de Coordinación para la Liberación de Ceuta y Melilla, organización que ha sido reactivada en las últimas semanas tras años de inactividad. En el documento, sus firmantes reprochan a Feijóo el acercamiento del PP al Frente Polisario y amenazan con emprender nuevas acciones simbólicas que pongan en cuestión la soberanía española sobre las dos ciudades norteafricanas.
El mensaje coincide con una serie de maniobras políticas y propagandísticas que, según fuentes diplomáticas citadas por el medio, buscan "forzar al PP a seguir la línea trazada por Pedro Sánchez respecto al Sáhara". En esa línea, Marruecos intenta condicionar la postura del partido con advertencias que van más allá del ámbito diplomático, incluyendo acciones que tensan el marco territorial en el norte de África.
Entre las medidas adoptadas por Marruecos en este contexto destaca la reactivación del Comité de Coordinación para la Liberación de Ceuta y Melilla, un organismo compuesto por asociaciones nacionalistas marroquíes que reclaman la "descolonización" de las dos ciudades autónomas españolas. Según informó La Razón, el comité se reunió recientemente en la localidad fronteriza de Beni Enzar para organizar nuevas actividades, incluyendo concentraciones frente a consulados, visitas a sedes de partidos españoles y acciones simbólicas en puntos estratégicos del litoral.
Una de esas acciones, anunciada en redes sociales por los impulsores del movimiento, consistiría en un desembarco simbólico en el islote de Perejil por parte de 94 activistas marroquíes, como muestra de protesta ante la decisión del PP de invitar al Polisario a su congreso. Esta amenaza remite directamente al incidente de 2002 en el propio islote, que derivó en una crisis diplomática entre ambos países y acabó con la intervención de fuerzas especiales españolas.
Según El Español, estos planes responden a una estrategia más amplia de presión sobre los partidos españoles que se distancien de la línea oficial marroquí respecto al Sáhara. Los promotores del comité aspiran a obtener visibilidad mediática y provocar una reacción política en Madrid.
En este nuevo escenario de tensión, ha vuelto a ganar protagonismo la figura de Yahya Yahya, exalcalde de Beni Enzar y exsenador marroquí, conocido por sus posiciones radicales respecto a Ceuta y Melilla. Yahya fue uno de los líderes del anterior comité de liberación, activo entre 2007 y 2014, y fue protagonista en el pasado de intentos de ocupación simbólica de peñones e islotes españoles.
El regreso de Yahya al primer plano se interpreta como un movimiento calculado por parte de Marruecos para presionar directamente a la dirección del PP. Según El Español, el entorno del activista ha incrementado su presencia en redes sociales y medios marroquíes, arremetiendo contra la política del PP y advirtiendo de consecuencias si el partido no rectifica.
Su activismo ha estado históricamente vinculado a campañas de denuncia contra España en foros africanos y árabes, y su reincorporación a este tipo de movilizaciones podría formar parte de una estrategia de propaganda coordinada desde Rabat. A pesar de contar con antecedentes penales por causas judiciales en España, Yahya mantiene una fuerte presencia en la zona fronteriza y una red de apoyo político en sectores nacionalistas marroquíes.
En el trasfondo de esta ofensiva se encuentra el eterno contencioso del Sáhara Occidental. Marruecos defiende su plan de autonomía como única vía para resolver el conflicto y rechaza de plano cualquier negociación que implique una autodeterminación real para el pueblo saharaui. Desde la carta de Pedro Sánchez a Mohamed VI en 2022, en la que el presidente español avaló el plan marroquí como "la base más seria, creíble y realista", Rabat considera esa posición como línea roja diplomática.
Sin embargo, el Partido Popular se ha desmarcado reiteradamente de la hoja de ruta del Gobierno. En sus resoluciones congresuales y en varias declaraciones públicas, la formación ha expresado su apoyo a las resoluciones de Naciones Unidas y ha defendido la búsqueda de una solución "acorde al Derecho Internacional", sin alinearse con la propuesta marroquí.
La invitación al Frente Polisario al Congreso del PP junto a representantes de más de 60 partidos internacionales, ha sido leída en Rabat como un gesto hostil y una ruptura con el consenso tácito que se había mantenido en los últimos años sobre esta cuestión. El hecho de que el Polisario haya participado con presencia institucional ha incrementado la tensión.
Fuentes políticas consultadas por El Español indican que Marruecos intenta ahora aplicar una “estrategia de castigo” al Partido Popular, similar a la que aplicó en el pasado con otros actores políticos o diplomáticos que se acercaron al Frente Polisario. Entre esas maniobras se incluyen campañas de descrédito, activismo territorial, presión mediática y advertencias no oficiales como la carta remitida a Feijóo.
En este contexto, el envío del escrito y la reactivación del comité son interpretados como movimientos coordinados dentro de una misma ofensiva para hacer retroceder al PP en su postura. El objetivo: que Feijóo se alinee con la política del Gobierno y deje de ofrecer visibilidad institucional a los representantes saharauis, consolidando así el marco de relaciones preferente que Rabat busca establecer con los principales partidos del arco parlamentario español.
Por el momento, el Partido Popular no ha emitido una respuesta oficial al escrito ni ha hecho declaraciones públicas sobre la reactivación del comité marroquí. Sin embargo, fuentes del partido aseguran que no habrá cesiones y que la posición sobre el Sáhara se mantendrá sin cambios: apoyo a una solución legal, multilateral y avalada por las resoluciones de la ONU.
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