El presidente accidental dice que el proyecto ha quedado “desvirtuado” por el PSOE.
El presidente accidental de la Ciudad, Miguel Marín, tampoco perdió ocasión para criticar, poco antes de la inauguración de la carretera de acceso a la playa de Horcas Coloradas, el hecho de que éste “no se parezca en nada al proyecto inicial” que el Gobierno local pactó con la Administración del Estado en 2002. Por ello, no dudó en culpar al Ejecutivo central y al Partido Socialista de haber dejado “desvirtuado” el plan concebido inicialmente.
Así, detalló que si bien en 2002 la Ciudad proponía una prolongación de la carretera de Aguadú hasta Horcas y disfrutar así de más de un kilómetro de playa, “ahora los melillenses solamente podrán utilizar 400 metros lineales, es decir, un tercio de toda la playa”. Por otro lado, si en 2002 se recogía la construcción de cuatro diques de abrigo ahora no habrá ninguno. La consecuencia directa de esta circunstancia será que “al primer levante todos conocemos lo que pasará”, esto es, se perderá arena y el litoral se llenará de residuos. Y además la playa no cuenta “con saneamiento ni luces” pues únicamente han instalado un generador de manera provisional.
Todo ello unido al hecho de que “la obra está inconclusa puesto que aún no han entregado el acta de fin de obra” por lo que “serán muchos los inconvenientes que los melillenses tendrán que padecer”.
Por último, el presidente accidental recordó que esta obra “ha sufrido muchas modificaciones” que provocaron el encarecimiento, en más de dos millones y medio de euros, en el proyecto de la Ciudad Autónoma sobre el vertedero de escombros al tener que levantar sobre el nivel del mar el dique por el que ahora transcurre la carretera de acceso. Ocasionando así un incremento del presupuesto inicial del proyecto que supera los 20 millones de euros.