Ya hace casi tres meses, el pasado día 15 de octubre, que la frontera inteligente se puso en marcha en Melilla y no termina de arrancar. Los testimonios son claros al respecto: ante las preguntas de los ciudadanos, los agentes de la Policía Nacional se ven forzados a explicar que fallan los sensores y entonces el sistema no se puede utilizar o que por algún otro motivo no acaba de funcionar.
Con todo, cuando sí que se puede utilizar, tampoco acaba de reducit los tiempos de espera, pues muchos ciudadanos desconocen cómo funciona. Esto requiere, además, de la ayuda adicional de algún agente, lo que le distrae de realizar las tareas que tiene encomendadas en ese momento.
No han faltado las críticas en este sentido a la Delegación del Gobierno. A principios de diciembre, el secretario general del Sindicato Unificado de Policía (SUP), Jesús Ruiz Barranco, manifestó a El Faro que la frontera inteligente era “un fracaso total” y pidió a la Delegación del Gobierno que diera la cara ante los “muchos fallos” del sistema.
Este sindicato, además, reclamó un aumento de 36 agentes de la Policía Nacional tras su primer mes de funcionamiento.
Lo que no es de recibo es que, después de tanto tiempo esperando, la frontera inteligente se ponga en marcha de esta manera. Demasiado dinero invertido para algo que, al menos de momento, no está dando frutos y, aun cuando los dé, está luego la respuesta de Marruecos, que no es conocido precisamente por su rapidez en sellar los pasaportes.
De modo que, entre la ineficacia de unos y la desidia de los otros, continúan las colas kilométricas para cruzar la frontera. Ya se nos dijo, después de su reapertura en mayo de 2022 que nada volvería a ser como antes, pero sería conveniente encontrar un término medio entre lo de aquello y lo que sucede ahora.
Para eso, hace falta un Gobierno fuerte, preocupado por Melilla y sin temor, en sus justas peticiones, a la respuesta del vecino. Pero, volviendo al principio, convendría empezar por solucionar los fallos que presenta la frontera inteligente y por la didáctica hacia los ciudadanos para que sepan cómo utilizarla.









Fronteras,Registro Civiles (España y Consulados Generales)
En fin,los usuarios y funcionarios son los verdaderos protagonistas de esta pesadilla .
Quizás Koldo o Aldama sabrán algo de esta historia