Categorías: NoticiasSociedad

Los dulces navideños endulzan las pastelerías de Melilla

Borrachuelos, pestiños, rosquitos fritos, mantecados y roscones de Reyes se convierten en protagonistas de las mesas durante estas fiestas

En Melilla, el inicio real de la Navidad no lo marcan solo las luces o los villancicos, sino el momento en que los obradores empiezan a oler a masa frita, miel, canela y azúcar glass. A medida que se acercan las fiestas, las vitrinas de las pastelerías locales se llenan de borrachuelos, pestiños, roscos y nevaditos elaborados a diario, pieza a pieza, con la vista puesta en las mesas familiares.

El Faro de Melilla ha visitado varias pastelerías de la ciudad para conocer qué se está elaborando este año, cómo se organiza el trabajo en los obradores y qué dulces prefieren los melillenses cuando llegan las fechas señaladas. En dos establecimientos de referencia, Donato y Royal, se repiten las mismas ideas: productos hechos a mano, recetas heredadas y un fuerte compromiso con la frescura.

Borrachuelos, rosquitos y un legado de cuatro generaciones

En la pastelería Donato, la campaña navideña gira en torno al borrachuelo. “Primero los hacemos normales, con su ‘clarao’ y demás, y ahora que ya estamos en campaña navideña los hacemos también con cabello de ángel”, explica Rocío Aguilar, responsable del obrador. Ese relleno tiene un público muy fiel: “Sobre todo la gente mayor, que es lo que han comido toda la vida”, apunta.

El surtido de estas fechas incluye además rosquitos de huevo y rosquitos de anís, dos productos menos conocidos, pero que se han ganado a los clientes habituales. “Son menos conocidos, pero a la gente les encantan”, comenta Rocío. A ellos se suman trufas, bolitas de coco, bolitas de yema y nevaditos “tipo hojaldrinas”, que completan una bandeja clásica de Navidad. Más adelante llegará el turno del roscón de Reyes, que en Donato preparan para la víspera del 6 de enero.

Preguntada por los productos más populares, Rocío no duda: “Los roscos y los borrachuelos son los que más”. Parte del éxito está en la fidelidad a las recetas de siempre. “Son dulces más tradicionales. Es de la abuela de mi abuela”, resume, subrayando que el obrador sigue un hilo familiar de varias generaciones.

También insiste en la elaboración a la antigua usanza: “Todo es artesanal. No lleva ni conservante, ni colorante, ni nada de eso”. Esa elección reduce la duración del producto, pero para Rocío es una garantía: “No es que dure mucho, pero el consumo es pura maravilla”. La producción es diaria: “Se hace en el mismo día”, afirma. Desde noviembre ya están vendiendo dulces navideños y ofrecen la posibilidad de encargar cajas surtidas personalizadas según el gusto del cliente.

Pestiños, mantecados y roscones individuales a medida

En la pastelería Royal el inicio de la temporada ha estado marcado también por los clásicos. “De momento hemos empezado con los pestiños y borrachuelos, que es lo más típico, los roscos fritos también de huevo”, explica Anisa, encargada del establecimiento. A estos se suman los mantecados, que empiezan a salir esta semana y que son, según señala, “una de las cosas que más salida tienen”.

El mostrador se completa con bolitas de coco —“las tenemos con chocolate y las clásicas de manga con guindas”— y mazapanes, cuya producción se ha incrementado este año. Una de las apuestas que mejor han funcionado son los roscones de Reyes individuales. “Hemos empezado antes de tiempo, pero ha tenido muy buena aceptación. Son pequeñitos, una ración redondita, muy graciosa, y encima lo puedes rellenar al gusto”, explica Anisa, que destaca la posibilidad de personalizar el relleno para cada cliente.

En cuanto a los dulces estrella, reparte protagonismo: “Los cocos de manga, los pestiños y también los roscones de Reyes. Por igual, no podría decir uno más que otro”. La base de trabajo es clásica, pero los sabores se han ido abriendo a nuevas tendencias. “La masa es tradicional, con materia prima de buena calidad. Las novedades están más en los sabores”, detalla. En Royal conviven las versiones tradicionales con otras de pistacho o estilo “Kinder”, además de roscones rellenos de merengue y piezas con cabello de ángel.

No todo es posible, sin embargo. Consultada sobre opciones sin gluten, Anisa es clara: “No, porque la contaminación cruzada no nos lo permite y con eso hay que tener bastante cuidado”. La prioridad, insiste, es la seguridad del cliente.

Ingredientes, tiempos y encargos

Tanto en Donato como en Royal, la organización de la campaña navideña se basa en la elaboración diaria y en una planificación muy ajustada. En ambos casos, casi todo se hace en el mismo día. “Se prepara por la mañana y va saliendo a mediodía o por la tarde. Poquitas cosas se tienen que empezar el día anterior, pero aquí todo sale reciente”, explica Anisa.

En Donato, Rocío también subraya ese trabajo “al día” y el control de cantidades en función de la demanda. El hecho de que la producción sea artesanal y sin aditivos obliga a cuidar el ritmo de frituras y horneados para evitar que el género pierda frescura.

Otro elemento clave son los encargos. En Donato, cualquier cliente puede pedir cajas surtidas y personalizadas con diferentes tipos de rosquitos, borrachuelos, trufas o nevaditos, una opción muy demandada para cenas familiares y regalos. En Royal, ya trabajan con reservas cerradas para Nochevieja y organizan la producción del roscón para los días de mayor afluencia. “Para Nochebuena no cogemos, ya tenemos reserva para la Nochevieja, pero el día de Reyes que venga la gente. La cola es súper rápida y que elijan”, señala Anisa.

En ambos casos, el objetivo es el mismo: que el producto llegue a la mesa recién hecho, con la textura y el sabor que recuerdan a las antiguas cocinas familiares, pero con la comodidad de recogerlo en el mostrador.

El peso de la repostería artesanal en la Navidad melillense

La presencia de estos obradores en la ciudad contribuye a mantener viva una parte de la identidad gastronómica local. Mientras los lineales de los supermercados se llenan de productos envasados y ofertas de surtidos industriales, pastelerías como Donato y Royal reivindican la importancia del trabajo manual, del uso de materias primas sencillas y del respeto a los tiempos.

Detrás de cada bandeja de borrachuelos, pestiños, roscos fritos o mazapanes hay historias familiares, recetas transmitidas entre generaciones y una clientela que sigue valorando el sabor de lo recién hecho. Para muchas familias, el gesto de acercarse a la pastelería del barrio a recoger sus dulces se ha convertido ya en un ritual más de la Navidad melillense.

Este año, una vez más, los hornos y las freidoras de estos obradores volverán a trabajar a pleno rendimiento para llenar de aroma a miel y azúcar las calles y, sobre todo, las casas de la ciudad. Y en cada bandeja que sale por la puerta viajará un pedazo de esa tradición que, a pesar del paso del tiempo, sigue encontrando su sitio en las mesas navideñas.

Compartir

Artículos recientes

Perímetro se expande: del borde melillense al latido nocturno de Madrid

El grupo melillense Perímetro actuará el próximo 30 de abril en la sala “Dime que…

2 horas hace

Melilla corona a los campeones de España de Ilca6

El Campeonato de España Ilca6 ha concluido este domingo en la ciudad de Melilla, después…

2 horas hace

El Kursaal vibra al ritmo de las Guerreras K-Pop entre luces, baile y emoción infantil

El Teatro Kursaal Fernando Arrabal se transformó este domingo en un auténtico epicentro de color,…

3 horas hace

El Parque Forestal acoge con éxito la XVI Carrera por las Enfermedades Raras

El Parque Forestal de Melilla acogió este domingo, 26 de abril, la XVI Carrera Caminata…

3 horas hace

El CV Melilla arranca las semis ante un exigente Soria

El Club Voleibol Melilla afronta este lunes 27 de abril, a partir de las 18:30…

4 horas hace

Miguel Rivera pide disculpas tras la derrota ante el Linares: “El espectáculo ha sido de lo peor de mi carrera”

El entrenador de la UD Melilla, Miguel Rivera, mostró una profunda autocrítica tras la derrota…

5 horas hace