Santa Vicenta María López y Vicuña (1847-1890), fundadora de la congregación. -Archivo digital de la congregación-
En el Monte María Cristina, la actividad se organiza cada día en torno a una misma idea: acompañar a mujeres que atraviesan situaciones de dificultad. Tres hermanas sostienen este trabajo de forma permanente, apoyadas por voluntarios y colaboradores que permiten dar continuidad a las distintas iniciativas. Talleres, clases y atención directa forman parte de una dinámica que se repite jornada tras jornada y que tiene como principal referencia a mujeres jóvenes, especialmente aquellas que se encuentran en contextos de mayor vulnerabilidad. Todo ello forma parte de una labor que el próximo mes de mayo cumplirá 150 años desde su fundación.
El origen de la congregación se sitúa en el Madrid de 1876, cuando Santa Vicenta María López y Vicuña (1847-1890), nacida en Cascante (Navarra), comenzó a fijarse en la situación de muchas jóvenes que llegaban a la ciudad para trabajar como empleadas domésticas. Según explica la Hermana Victoria, eran chicas que venían de pueblos y que, al enfermar o quedarse sin trabajo, “se quedaban fuera”, sin casa ni respaldo. Muchas pasaban por hospitales y, después, sin recursos, acababan en la calle, mendigando o en la prostitución.
Con el apoyo de sus tíos, empezó a acogerlas en una vivienda donde, además de darles un lugar donde estar, se las formaba en tareas básicas como cocinar, limpiar o coser, junto con la enseñanza de la lectura y la escritura. A partir de ahí surgieron también las escuelas dominicales, que les permitían continuar aprendiendo en su único día libre y mantener un vínculo que evitara que quedaran completamente desprotegidas.
Ese modo de intervención, centrado en acompañar y ofrecer herramientas prácticas para la empleabilidad, se fue extendiendo con el tiempo a otros territorios. Hoy la congregación está presente en distintos países de Europa, América, África y Asia, manteniendo esa misma línea de trabajo con mujeres jóvenes que llegan en condiciones precarias o sin red de apoyo.
En Melilla, su presencia comenzó en 1927, con una escuela y clases nocturnas dirigidas a jóvenes, muchas de ellas procedentes del entorno fronterizo. A estas mujeres no solo se las formaba, sino que también se las ayudaba a encontrar un trabajo. Con el paso del tiempo, la actividad se trasladó al Monte María Cristina, continúa desarrollándose en la actualidad desde el foco de estar cerca de quien más lo necesita. Pues aquí, en esta congregación, en este espacio la pobreza y la exclusión social no se evade ni se diluye, sino que se mira a los ojos y se apoya a las personas con herramientas para la inserción laboral y espacios de crecimiento personal.
En ese espacio se concentra hoy buena parte del trabajo diario. La intervención se articula en distintas áreas que responden a necesidades concretas: clases de alfabetización para mujeres que no saben leer ni escribir, enseñanza del español para quienes no dominan el idioma y formación básica en informática para facilitar gestiones cotidianas, como pedir una cita médica o acceder a servicios.
Este acompañamiento se completa con la orientación laboral. Muchas de las mujeres que acuden lo hacen sin experiencia, sin formación reglada o sin conocimiento del entorno, lo que dificulta su acceso al empleo. A partir de ahí, se trabaja de forma progresiva, primero con la formación básica y después con la búsqueda de oportunidades, adaptadas a cada situación.
El trabajo se extiende también a la infancia y al entorno familiar. En el centro funcionan una ludoteca con alrededor de 150 menores y una guardería para los más pequeños, lo que permite a muchas madres disponer de tiempo para formarse o realizar otras gestiones. A esto se suma la atención directa a cerca de un centenar de familias, a las que se apoya con alimentos y otros recursos según las necesidades.
En la actualidad, muchas de las situaciones que se atienden a nivel internacional están vinculadas a procesos migratorios. Mujeres jóvenes que llegan sin red de apoyo, en ocasiones sin conocimiento del idioma y con dificultades para acceder a un empleo. En algunos casos, estas circunstancias las sitúan en posiciones vulnerables frente a abusos laborales o situaciones relacionadas con redes de prostitución, un riesgo que, según se explica en la entrevista, sigue presente y requiere intervención preventiva.
Este contexto refuerza una línea de trabajo que se mantiene desde el origen: actuar antes de que se produzcan situaciones más graves, ofreciendo alternativas y acompañamiento. La formación, la orientación y el seguimiento permiten que muchas de estas mujeres puedan encontrar una salida y construir autonomía en su día a día.
En ese marco se sitúan también los talleres que se desarrollan actualmente en el Monte María Cristina, entre ellos el curso de arreglos de costura, que comenzó el pasado mes de marzo pero que sigue recibiendo interesadas. Se trata de una formación práctica en la que participan mujeres con distintos niveles, algunas de ellas sin experiencia previa, que empiezan desde lo más básico.
El curso se imparte de lunes a jueves en horario de tarde y se prolongará hasta el 14 de julio. Incluye materiales y se adapta al ritmo de cada participante, con un trabajo cercano en el aula. A lo largo de las semanas, aprenden a coser a mano, utilizar la máquina y realizar arreglos sencillos que pueden tener una aplicación directa en su vida cotidiana.
Además de la formación con orientación de empleabilidad, el taller se convierte en un espacio compartido donde muchas de ellas comienzan a relacionarse fuera de su entorno habitual. En algunos casos, supone una primera toma de contacto con un aprendizaje continuado o con una actividad que puede derivar en pequeños trabajos desde casa, como arreglos de ropa. En este sentido, más allá de las herramientas y el aprendizaje, el curso se convierte en un espacio de interrelación entre las mujeres, de fomento de la autoestima y de lucha contra las desigualdades persistentes; sociales y de género.
El próximo mes de mayo, la congregación celebrará el 150 aniversario de su fundación con una misa en la iglesia del Sagrado Corazón a las 20 horas. A ello se suma otra fecha señalada: el 24 de mayo se cumplirán 100 años de la canonización de Santa Vicenta María López y Vicuña. Mientras tanto, la actividad continúa. Entre aulas, talleres y atención directa, el trabajo diario sigue centrado en acompañar a mujeres jóvenes que necesitan apoyo en distintos momentos de su vida, manteniendo una línea que, con distintos proyectos pero un enfoque compartido, se ha sostenido durante siglo y medio.
En la mañana de este viernes, la Consejería de Fomento ha acogido la firma de…
Las Juventudes Socialistas de Melilla (JSME) han acusado a la diputada del Partido Popular, Sofía…
La Policía Nacional está desarrollando este viernes una nueva operación contra el terrorismo yihadista en…
La Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús quiere hacer un llamado a todos los pequeños artistas…
La Administración General del Estado (AGE) ha comenzado a aplicar la jornada laboral de 35…
La diputada nacional del Partido Popular por Melilla, Sofía Acedo, ha valorado la reciente sentencia…