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“Las empresas son el corazón de la ciudad y sin ellas no se puede vivir”

La Cámara de Comercio reconoció el trabajo y la contribución al desarrollo de Melilla de las familias Castelló, Benítez, Arroyo Muñoz y la Autoescuela Miguel y Endesa.

La Cámara de Comercio y la Confederación de Empresarios de Melilla (CEME) ofreció ayer un reconocimiento a cinco empresas de la ciudad por su trayectoria y su aportación al crecimiento de Melilla. La presidenta de estas dos instituciones, Margarita López Almendáriz, indicó que “las empresas son el corazón de la ciudad y sin ellas no se puede vivir”, en un breve discurso que dedicó a los homenajeados .
López Almendáriz aseguró que todos los presentes debían sentirse orgullosos por ser empresarios y además, les animó a difundir sus conocimientos y su aliento a las futuras generaciones.
La presidenta de la CEME explicó que estas empresas a las que ofrecían su reconocimiento y respeto habían pasado por numerosas situaciones de crisis y habían superado esos tiempos difíciles con esfuerzo y tesón.
López Almendáriz destacó el papel fundamental que tendrán los jóvenes emprendedores en un futuro. Así, insistió en que deben animarse a emprender y crear su propia empresa, aunque lanzarse a este mundo implique también que controlen los riesgos a los que se pueden enfrentar. “Se empresario es un reto apasionante”, afirmó.
Las empresas homenajeadas ayer fueron Endesa Generación, la Familia Castelló, la Autoescuela Miguel, al empresario Roberto Arroyo Muñoz y a la Familia Benítez. La organización indicó que también estaba prevista la entrega de este reconocimiento a Alberto Marcos Cayuela. Sin embargo, este empresario no pudo estar ayer en esta celebración por motivos familiares.
De Endesa se destacó su aportación al desarrollo económico de la ciudad. Fue en los años 50 cuando la demanda de electricidad se disparó y fue necesario la creación de una central térmica móvil con dos calderas para abastecer a Melilla. En los años 60, se le sumó otra de vapor y algunos años más tarde, el Gobierno fue el que decretó que Endesa se hiciera cargo de este servicio.
En los 80, esta empresa construyó sus nuevas instalaciones y dejo las antiguas de San Lorenzo conocida como ‘Fábrica de la luz’.
La Cámara de Comercio y la CEME reconoció a Endesa por ser una empresa líder con más de medio siglo de compromiso con la ciudad.
Otro de los homenajes fue para la familia Castelló. Fue María Castelló la que compró una antigua farmacia localizada en General Polavieja. Los siguientes en recoger el testigo de esta empresa fue Juan Castelló, Concepción Castelló y Elena Ginel Castelló, la última en licenciarse en Farmacia y en hacerse cargo de este legado familiar.
También en del mundo de las farmacias proviene Roberto Arroyo Muñoz, quien recibió un caluroso aplauso del público cuando recibió la placa homenaje de sus compañeros de la Cámara de Comercio. Arroyo Muñoz adquirió esta empresa sanitaria en los 60 y fue una de las tres que hacía guardia durante una semana entera día y noche en el barrio de El Real.
La familia de este emprendedor continúa con el negocio que va en camino de cumplir los 60 años desde su fundación.

Enseñar a conducir

La Autoescuela Miguel nace  cuando un joven de Almería, Manuel Martínez, se enamora de María Miguel Díaz y decide quedarse en Melilla para crear un negocio con la que convirtió en su esposa. Esto ocurrió a mitad de los 60, siendo la calle General Astilleros la que acogió esta nueva empresa, que también fue reconocida por la Cámara de Comercio.
Son los hijos de Manuel y de María los que se hacen cargo de esta autoescuela y al eliminarse los exámenes de pista, venden las instalaciones de Alfonso XIII en los años 80. Tan sólo una década más tarde, la Autoescuela Miguel compra otras tres empresas de este mismo tipo y suma su personal al que ya tenían contratado.
La familia Benítez fue la última en recibir el aplauso y el reconocimiento de los empresarios de la ciudad. Fue a mitad de los 60 cuando Manuel Benítez Naranjo se hizo cargo de ‘Los salazones’, uno de los restaurantes más conocidos de la ciudad. Esto fue posible gracias a su esposa, Rosa Muño Castillo.
Los hijos de esta pareja se sumaron al negocio, así como sus nietos. Tres generaciones de hosteleros que actualmente tienen abierto al público dos negocios, el restaurante Miguel Benítez y La posada de Paco Benítez.

La fundación de esta iniciativa

Desde 1999 se ha rendido homenaje a cerca de 75 empresas, de todos los sectores económicos. La mayoría siguen todavía desempeñando su labor, pero existen algunas que no han podido afrontar la crisis y han visto desaparecer sus negocios.
No obstante, este homenaje es a la labor emprendida durante todos estos años. Se reconoce el esfuerzo al mantenerse conservando la visión de negocio que dibujaron, en sus inicios, los fundadores de estas empresas familiares, que entregaron su vida y arriesgaron su capital por un sueño, según indicó la organización.

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