El dato aportado ayer por la titular de Bienestar Social, María Antonia Garbín, respecto a que los melillenses de trece años se inician ya en esas peligrosas andaduras del alcohol y del tabaco y que con 17 le dan a drogas más duras como la cocaína, es cuanto menos para llevarse las manos a la cabeza. Vivimos en una sociedad donde al menos las dos primeras se pueden adquirir sin dar demasiadas vueltas, sin rebuscar y sin tener que esconderse de nadie –prueba de ello son los botellones en los que cada vez se ve gente más joven–. Respecto a la segunda, también se puede conseguir, aunque en este caso de forma más velada.
El uso de esta última, por aquello de su prohibición, parece que está más controlada; pero no hay que bajar la guardia y seguir con el empeño de no dejar que nuestros jóvenes tengan acceso a ella.
Debe ser una labor no sólo de vigilancia, sino más bien de educación; por ello es de agradecer que la Consejería se empeñe en esta tarea que a la postre va en beneficio de todos, principalmente de esa juventud, que desde luego gana en su salud.
La Feria del Libro se ha instalado en Melilla. Varias actividades programadas en la ciudad…
El sector de Educación de la Central Sindical Independiente de Funcionarios (CSIF) de Melilla se sumará el próximo…
El Ilustre Colegio de Abogados de Melilla ha acogido en la tarde de este miércoles 3…
La Asamblea de Melilla ha aprobado este miércoles, durante la celebración del Pleno Ordinario, el…
La escritora de literatura infantil Laura Vila ha protagonizado este miércoles 3 de junio, a…
En el salón de actos del CIFP Reina Victoria Eugenia no solo se preparan estos…