Las charlas ‘Respira bien, decide mejor’ llegan a los institutos de Melilla para prevenir el consumo de tabaco y vapeo
El educador social Miguel Frías impulsa un programa práctico en tercero de la ESO centrado en combatir la presión de grupo y dotar de herramientas a los jóvenes
El educador y trabajador social Miguel Frías está desarrollando en los centros educativos de Melilla la iniciativa ‘Respira bien, decide mejor’, un programa dirigido al alumnado de tercero de la ESO que tiene como objetivo prevenir el consumo de tabaco, vapeadores y otros productos relacionados con la nicotina. Según explica, cada grupo recibe tres sesiones, una decisión que responde a la necesidad de trabajar el contenido de forma continuada y no como una intervención puntual.
Este programa está financiado por la Consejería de Políticas Sociales y Salud Pública, en la unidad de prevención de drogodependencia.
Frías señala que una única charla informativa no resulta eficaz, por lo que el planteamiento consiste en mantener el contacto con cada grupo en varias ocasiones. De este modo, se busca que los estudiantes no solo reciban información, sino que interioricen herramientas útiles para su vida diaria.
Enfoque centrado en la presión social
El contenido de las sesiones está orientado principalmente a combatir la presión de grupo, uno de los factores clave en el inicio del consumo. Según explica el educador, muchos jóvenes comienzan a consumir sustancias porque lo ven en su entorno cercano, ya sea en amistades, en personas de su interés o en su contexto social.
El programa no se limita a explicar los riesgos, sino que pretende enseñar a los alumnos a decir que no y a gestionar estas situaciones. Frías insiste en que el objetivo no es convencer mediante el miedo, sino ofrecer recursos prácticos que les permitan enfrentarse a estas situaciones en la vida real.
Recogida de datos sobre consumo en jóvenes
Dentro del desarrollo de las charlas, también se está llevando a cabo una recogida de datos mediante encuestas dirigidas al alumnado de tercero de la ESO en Melilla. Estas encuestas permiten obtener información sobre hábitos de consumo, incluyendo el uso de cigarrillos tradicionales, vapeadores y bebidas energéticas, así como la frecuencia de consumo.
No obstante, Frías explica que los resultados definitivos no estarán disponibles hasta que el programa haya pasado por todos los centros educativos participantes. Aun así, señala que el consumo de estas sustancias representa actualmente una problemática relevante.
El origen del programa y la elección del alumnado
La iniciativa surge a partir de estudios previos realizados en 2023 y 2025, que reflejaron datos sobre el consumo de estas sustancias entre jóvenes. Según estos estudios, la edad media de inicio se sitúa en torno a los 14 años, lo que llevó a seleccionar al alumnado de tercero de la ESO como destinatario principal.
El objetivo es intervenir antes de que se produzca el primer contacto con estas sustancias. Frías reconoce que en edades más tempranas algunos alumnos pueden no estar familiarizados con estos productos, mientras que en etapas posteriores la intervención podría llegar demasiado tarde, cuando el consumo ya está instaurado.
Una metodología práctica y participativa
Las charlas se desarrollan con un enfoque práctico, basado en la participación activa del alumnado. Se trabaja a partir de mitos, creencias y situaciones reales, utilizando dinámicas como el role play. En estas actividades, los estudiantes representan situaciones en las que unos compañeros intentan convencer a otros para consumir, reproduciendo frases habituales en el entorno social.
Asimismo, se plantean escenarios en los que las familias descubren el consumo, lo que permite analizar diferentes perspectivas y generar debate. Según Frías, este tipo de dinámicas facilita la comprensión del problema desde distintos puntos de vista y aporta información valiosa sobre cómo viven los jóvenes estas situaciones.
Más allá de la información teórica
El educador subraya que el conocimiento sobre los riesgos del vapeo o el tabaco ya está presente entre los jóvenes, por lo que no considera útil centrarse exclusivamente en la explicación de los componentes o efectos. En su lugar, apuesta por una formación que permita a los estudiantes tomar decisiones informadas en situaciones reales.
El objetivo es que, ante una situación de presión, los jóvenes recuerden los riesgos y sean capaces de rechazarlos. Según explica, se trata de que comprendan que incluso un consumo puntual implica la exposición a sustancias perjudiciales para la salud.
El peso del entorno social en el consumo
Uno de los aspectos que más se trabaja en las sesiones es la influencia del entorno social. A través de una actividad, los alumnos deben preguntar a adultos consumidores por qué comenzaron a fumar. Según los resultados obtenidos, la mayoría de las respuestas apuntan a la influencia de amigos, pareja o familia.
Frías destaca que el consumo no suele iniciarse de forma aislada, sino que está condicionado por el entorno y la necesidad de pertenencia a un grupo. En este sentido, considera fundamental abordar este componente social para prevenir el inicio en el consumo.
Participación de los centros educativos
El programa se ofrece a los centros educativos de manera voluntaria, por lo que son estos los que deciden si se suman a la iniciativa. Según explica el educador, la mayoría de los centros han participado, aunque algunos no se han incorporado debido a dificultades organizativas, especialmente por la planificación anual del programa.
Al tratarse de una iniciativa que se desarrolla a lo largo del año natural, su implementación puede resultar más compleja en determinados momentos del curso escolar. Aun así, la acogida general ha sido positiva tanto por parte del alumnado como del profesorado.
Una iniciativa en continuidad
‘Stop malos humos’ se encuentra en su segundo año de desarrollo. En su primera edición, el programa tuvo un carácter nacional, mientras que en esta ocasión ha sido impulsado por la Ciudad Autónoma para su continuidad en Melilla.
Frías señala que la continuidad del programa dependerá de los presupuestos, aunque confía en que se mantenga debido a la buena recepción obtenida. El objetivo es seguir trabajando en la prevención del consumo entre los jóvenes, adaptando las herramientas a su realidad y necesidades.