Categorías: Medio ambienteNoticias

Las aves rapaces, aliadas para estimular a mayores y concienciar a escolares en Melilla

El Centro de Educación Ambiental impulsa un proyecto con talleres en residencias y colegios que combina educación ambiental y trabajo sensorial

El Centro de Educación Ambiental de Melilla (CEAM), a través del trabajo conjunto de María Blasco y Francisco Pérez, ha puesto en marcha un proyecto que utiliza aves rapaces como herramienta para fomentar la concienciación medioambiental y, al mismo tiempo, estimular capacidades motrices, sensoriales y emocionales en distintos colectivos de la ciudad. La iniciativa, que comenzó en julio del pasado año, surge con la intención de cubrir un vacío en la oferta educativa y ambiental de Melilla, acercando la naturaleza a la ciudadanía desde una perspectiva práctica y directa.

Este jueves, el equipo desarrolló una nueva jornada de actividades en la residencia de mayores, dentro de un programa específico que se extenderá durante tres meses con sesiones semanales. Ya por la tarde, la propuesta se trasladó también a Aulas Culturales de Mayores, donde se llevó a cabo una actividad que permitió acercar esta experiencia a otro grupo de usuarios, ampliando así el alcance de la iniciativa en distintos espacios sociales.

El proyecto se articula a partir de la interacción directa con aves rapaces, que el equipo traslada con un dispositivo completamente portátil a los distintos lugares donde se desarrollan los talleres. En el caso de las residencias, las sesiones están diseñadas para trabajar la estimulación física, cognitiva y emocional de los participantes mediante dinámicas adaptadas a sus capacidades, en las que el contacto con los animales se convierte en el eje central de la experiencia.

Entre las actividades planteadas, los usuarios tienen la oportunidad de alimentar a las aves utilizando pinzas, una acción que, además de generar una conexión directa con el animal, contribuye a ejercitar la motricidad fina y a activar movimientos que no siempre se desarrollan en su rutina diaria. También pueden sostenerlas en el brazo o incluso llevarlas sobre el hombro, lo que implica un trabajo muscular que favorece la movilidad y el fortalecimiento físico. A estas dinámicas se suma el componente sensorial, especialmente relevante en personas con movilidad reducida, a través del contacto con las plumas o la cercanía de las aves. El objetivo de estas sesiones es “generar motivación y pequeñas respuestas emocionales”, explicó Blasco, incidiendo en la importancia de fomentar la participación activa.

La respuesta de los usuarios, según trasladó la propia impulsora del proyecto, está siendo especialmente significativa. La presencia de las rapaces provoca reacciones que no suelen darse en el día a día de los centros, despertando interés, implicación y una mayor expresividad entre los participantes. “Sacan expresiones y actitudes que no se ven habitualmente”, comentó Blasco en referencia a la interlocución con el equipo de trabajo de la residencia, quienes destacan además la percepción de los cambios en el comportamiento de los usuarios durante las sesiones.

El equipo trabaja con diferentes especies, entre ellas un autillo cariblanco, águilas Harris, un cernícalo americano y un halcón peregrino. Cada una de estas aves cumple una función específica dentro de las dinámicas, permitiendo adaptar las actividades a distintos objetivos terapéuticos y educativos. Esta diversidad no solo enriquece la experiencia de los participantes, sino que también facilita la explicación de aspectos relacionados con sus hábitats, comportamientos y características, explicó Blasco.

El origen de la iniciativa se remonta a la unión profesional de sus impulsores, quienes decidieron trasladar a Melilla un modelo que ya se desarrollaba en otros puntos del país. “Esta idea no estaba desarrollada aquí en Melilla”, explicó Blasco, quien subrayó la necesidad de crear oportunidades para acercar la naturaleza tanto a niños como a adultos. En este sentido, el proyecto combina la vertiente educativa con la intervención social, tomando como referencia experiencias como las terapias asistidas con animales, pero adaptadas al uso de aves rapaces.

En paralelo a las actividades con mayores, el CEAM desarrolla una intensa labor en centros educativos, donde las aves se convierten en una herramienta pedagógica para fomentar la concienciación ambiental desde edades tempranas. A través de charlas y actividades prácticas, el alumnado aprende no solo sobre las propias especies, sino también sobre los ecosistemas en los que habitan y la importancia de su conservación.

El enfoque en las aulas se centra en transmitir valores relacionados con el respeto al entorno natural y en explicar cómo las acciones humanas pueden afectar a la fauna. En este sentido, Blasco señaló la importancia de abordar cuestiones como el uso de venenos o la alteración de los hábitats, destacando que “es un ciclo natural” en el que cualquier intervención puede tener consecuencias. Asimismo, se insiste en que los animales utilizados en las actividades proceden de cautividad y cumplen una función educativa, evitando fomentar prácticas inadecuadas como la recogida de fauna silvestre.

Este programa educativo se está desarrollando en los 16 centros de educación primaria de la ciudad, con sesiones en las que participan entre 150 y 200 alumnos. La acogida, según explicó Blasco, está siendo muy positiva, generando interés y continuidad en el aprendizaje más allá del aula. En algunos casos, este impacto se traslada incluso al entorno familiar, donde los niños comparten lo aprendido y desarrollan iniciativas relacionadas con el cuidado del medio ambiente.

La iniciativa también nace en un contexto marcado por la preocupación por la pérdida de biodiversidad y la desconexión con la naturaleza. Según explicó Blasco, factores como el cambio climático, la tala de árboles o el uso de venenos están afectando a la fauna silvestre, lo que refuerza la necesidad de proyectos de concienciación. A ello se suma, indicó, una menor relación directa con el entorno natural en la vida cotidiana, especialmente entre las generaciones más jóvenes.

Más allá de la divulgación, el CEAM plantea seguir ampliando su actividad con nuevas propuestas formativas, como cursos de recuperación de fauna silvestre dirigidos a mayores de 16 años. En ellos se enseñará a actuar ante situaciones como la aparición de animales heridos o en riesgo, ofreciendo herramientas prácticas para intervenir de forma adecuada.

Con este proyecto, el centro busca consolidar una línea de trabajo que conecta educación, medio ambiente e intervención social, promoviendo una relación más cercana entre las personas y la naturaleza. Una iniciativa que, tal y como señaló Blasco, está teniendo una acogida “muy buena” y que apunta a seguir creciendo en la ciudad, tanto por su valor educativo como por su impacto en el bienestar de los participantes.

Compartir

Artículos recientes

Ha nacido una nueva arma persuasiva llamada “Ghadir”

Sabemos que las recientes negociaciones entre los Estados Unidos e Irán celebradas en Islamabad, han…

3 horas hace

El doctor Miguel Ángel Arráez destaca la revolución tecnológica que ha experimentado la neurocirugía

El Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Melilla (Icomme) ha acogido esta tarde una conferencia centrada en la…

4 horas hace

Un lugar para quedarse: las Aulas de Mayores, más allá del aprendizaje

Cada mañana, las puertas de las Aulas Culturales para Mayores se abren como un umbral…

7 horas hace

El presidente acusa a Costas de “meter en un cajón” los proyectos del litoral de Melilla

El presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla, Juan José Imbroda, se ha referido a…

11 horas hace

Imbroda critica el “paroxismo” por las lapas y el coste de su traslado de 50.000 euros

Juan José Imbroda, ha criticado lo que considera un “paroxismo” en la aplicación de la…

11 horas hace

Listas provisionales de 237 contratos de planes de empleo

La Delegación del Gobierno en Melilla ha anunciado la publicación de nuevas listas provisionales correspondientes…

12 horas hace