Los reyes de España, don Felipe y doña Letizia, estarán este miércoles en Melilla
Corre uno el riesgo -sobre todo cuando uno es monárquico por el plan antiguo- de caer en el enredo de cifras, datos históricos, referencias de todo tipo que por otro lado se encuentran en los libros de historia, en las consultas a las hemerotecas o en el ojeo con hache y sin ella de las biografías más o menos acertadas de don Felipe VI.
Se corre el riesgo del panegírico, de la adulación o del vicio de la cortesanía.
Quiero dejar en los lindes de la carretera estas tentaciones y llegar pronto y en la mano al significado de una visita que trasciende a cualquiera que pudiera haberse realizado o las que puedan venir.
El sentido emocional que la monarquía encarna es un vector que llega directo al corazón del alma de España y por ende de Melilla.
No se entendería nada de esta visita si no se dejara hablar al corazón.El corazón de los pueblos se mueve siempre por las emociones. Ay del pueblo que permanece frío ante las instituciones porque siente en el hondón de su alma el desvío, el desdén y hasta la insolidaridad de éstas!
Nada de esto sucede ahora.Veinte años no son nada dice un tango, pero la espera no desespera, por paradójico que sea. A veces, como aquí y ahora entre nosotros, la espera es esperanza.
Conviene ahora en estos días donde se intenta hurtar el consenso sobre la vitalidad de la Corona,no hacer un examen de lo que significa o deja de significar. Ahí puede residir " la trampa saducea" -utilicemos el efugio de un antiguo preceptor de don Juan Carlos- para desvirtuar el sentido de la Corona y de la Monarquía.
En el fondo lo que desearía es añadir una franja de luto y de penitencia a la enseña nacional como paso previo a la desamortización general que siempre aguardan.
Ocioso es señalar lo que significa la Corona como signo y símbolo de la permanencia del estado.Mas aún como indisoluble ser de España.
Esto lo reconocen hasta personalidades que siempre se han movido en el universo republicano.
Así recuerdo lo que hace unos meses afirmó el expresidente del gobierno don Felipe González tan respetuoso con la Institución y por eso tan ninguneado por los antiguos conmilitones: " La Corona, en España, es la institución más refrendada por la inmensa mayoría de los españoles, de la historia de todas las monarquías europeas.
Quizás no haya que decir más , pero yo haría mención al sufragio universal de los siglos asidero principal de lo que significa.
Felipe VI tiene un reinado difícil y ha sorteado con bastante fortuna y a veces con cierta incomprensión el papel estrecho que la Constitución de 1978 le otorga. Me consta el esfuerzo ciclópeo de hacer útil a la Institución, no siempre valorada entre una parte de la población tan ayuna de conocimiento como sobrada de prejuicios.
Útil es la visita de Felipe VI a nuestra ciudad. Útil por partida doble; por un lado acrecentar la esperanza de las gentes tan necesitadas de certezas en el presente y más aún en el futuro.
Por otra parte sentir el hálito cordial y cariñoso que Melilla siempre brinda a quien se acerca a ella con sincero corazón.
Desde estos supuestos la visita de Felipe VI es oportuna, justa, y necesaria.
Este trío de razones avala el recibimiento que esta tierra hospitalaria, vieja y sabia brindará -estoy seguro- a un rey que ya empezó ayer a percibir en sus entretelas el aldabón entusiasta de Ceuta y que hoy se coronará en esta tierra bandera y norma de la españolidad.
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