Cultura y Tradiciones

La Casa de las Palabras incorpora el cine documental para enriquecer sus conversatorios

El ciclo abordará, a través del cine y el diálogo, temas como la menopausia, los cuidados paliativos y la historia del Patronato de Protección a la Mujer

La Casa de las Palabras regresa este miércoles a la programación cultural de la UNED de Melilla con una propuesta que incorpora el cine documental como punto de partida para el diálogo y la reflexión. Su director, Mohamed Hammu, presentó este martes en el Aula 10 del centro asociado el programa del último trimestre de 2026, una agenda que se extenderá de octubre a diciembre y que tendrá a las mujeres, sus experiencias y las cuestiones sociales que atraviesan sus vidas como protagonistas de buena parte de las sesiones. La primera cita llegará mañana, miércoles 14 de octubre, a las 19:00 horas, en el Salón de Actos, con la proyección de Las mujeres en la música amazigh. Al día siguiente, el jueves 15, la escritora, periodista y artista multidisciplinar Inma Luna tomará el relevo con el conversatorio Que arda, tránsito femenino hacia otra fertilidad, a la misma hora, en el Aula 10.

La primera novedad de esta etapa está en el propio nombre del ciclo. La iniciativa, que hasta ahora se conocía como La Casa de la Palabra, pasa a denominarse La Casa de las Palabras. Hammu explicó que el cambio no responde a una cuestión meramente formal, sino a la evolución que ha experimentado el proyecto a través de sus encuentros. Las conversaciones mantenidas hasta ahora han demostrado, a su juicio, que una sola palabra no basta para representar la diversidad de disciplinas, perspectivas y experiencias que confluyen en cada sesión.

La nueva denominación expresa así la voluntad de construir una casa con más habitaciones, capaz de crecer a medida que se incorporan nuevos asuntos y voces, sin perder por ello su carácter acogedor. La imagen de ese espacio que se amplía sin dejar de ser confortable resume la filosofía con la que el director quiere seguir desarrollando una iniciativa abierta a distintas formas de conocimiento.

La otra novedad sustancial es la incorporación de proyecciones documentales que precederán a los conversatorios. Hammu insistió en que el cine no se añade al programa como un recurso de entretenimiento independiente, sino como una herramienta para preparar y enriquecer la conversación del día siguiente. La elección de cada obra parte del tema que abordará la persona invitada y exige una búsqueda minuciosa para encontrar un documental que mantenga una relación estrecha con la cuestión planteada.

El objetivo, según explicó, es que al menos entre el 75 % y el 80 % del contenido de la película guarde correspondencia con el asunto del encuentro, de modo que las imágenes, los testimonios y las ideas expuestas sirvan para reforzar los planteamientos que después se debatirán. Esa conexión entre las dos jornadas requiere, en sus palabras, un trabajo de selección y de búsqueda de simetrías que no siempre resulta sencillo. Aunque pueda parecer que existe una amplia oferta de documentales sobre cualquier materia, la disponibilidad real es más limitada de lo que cabría imaginar y, en ocasiones, obliga a acudir a obras en otros idiomas y trabajar con sus subtítulos.

Programación tercer trimestre

La nueva estructura se estrenará con Las mujeres en la música amazigh, un documental de la cineasta Farida Ben Lyazid, cuya obra cinematográfica ya había formado parte de una actividad el pasado mes de abril en un conversatorio con la propia Ben Lyazid. El director explicó que la realizadora desarrolló un ciclo de alrededor de doce documentales por Marruecos y que esta producción le llamó especialmente la atención por centrarse en las mujeres bereberes y en sus prácticas musicales.

El recorrido por montañas, ciudades y aldeas permite observar cómo las mujeres trabajan la musicalidad en contextos diversos y muestra una autonomía que, según Hammu, puede sorprender a quienes asocian esos entornos exclusivamente con estructuras patriarcales y con un machismo arraigado. El director matizó que esa libertad en el ámbito profesional y artístico no significa que las desigualdades desaparezcan de la vida cotidiana, pero consideró importante detenerse en la capacidad de las mujeres para desarrollar su oficio e incluso decidir sobre los temas que interpretan. La proyección pretende, por tanto, abrir una primera vía de reflexión sobre los márgenes de autonomía femenina y sobre las diferencias entre las representaciones que se construyen de una sociedad y las experiencias concretas de quienes viven en ella.

Ese planteamiento enlazará el jueves con la presencia de Inma Luna, cuya intervención abordará la menopausia y el climaterio desde una perspectiva que aspira a sacar estas experiencias del terreno de los tabúes. Hammu señaló que, pese a tratarse de procesos universales, todavía son objeto de bromas y de una atención social insuficiente. Para ilustrar esa desigualdad, relató que había acudido esa misma mañana a varias farmacias de Melilla para comprobar la escasez de tratamientos hormonales de la que había tenido noticia. Según contó, encontró una disponibilidad limitada y contrastó esa situación con la respuesta que recibió al preguntar por la Viagra, de la que le aseguraron que había existencias suficientes.

El director utilizó esa experiencia como punto de partida para cuestionar las prioridades que se establecen en torno a la salud de hombres y mujeres y para señalar que las desigualdades no siempre se encuentran lejos, en contextos que se identifican fácilmente con el patriarcado, sino también en prácticas y decisiones cotidianas. Su observación apuntó a una cuestión más amplia: la necesidad de examinar con rigor cómo se atienden las necesidades femeninas.

La elección de Inma Luna responde, además, a la variedad de perspectivas desde las que puede aproximarse al tema. Periodista, antropóloga, poeta, escritora, actriz y fotógrafa, reúne disciplinas que, según explicó Hammu, le permiten construir una mirada plural sin renunciar al rigor. Esa combinación será una de las claves de un encuentro que no pretende reducir la menopausia a una explicación exclusivamente médica ni limitarla a una experiencia individual, sino abrir diferentes vías para comprender sus dimensiones personales y sociales. El director destacó asimismo su capacidad comunicativa y su dinamismo, cualidades que considera especialmente útiles para abordar una cuestión que necesita más espacios de conversación pública. La intención es que el encuentro permita ampliar la mirada sobre el climaterio y contribuya a cuestionar los prejuicios que todavía acompañan a una etapa de la vida de las mujeres.

La programación continuará en noviembre con otras dos jornadas consecutivas. El lunes 16 se proyectará Human, documental que reúne testimonios de personas de distintos lugares del mundo, mientras que el martes 17 la especialista en bioética Julia Fernández Bueno protagonizará una conversación centrada en su ámbito de trabajo. Hammu destacó el alcance internacional de la película, realizada en más de ochenta países y con más de dos mil personas entrevistadas, y la relacionó con una idea que considera fundamental: el humanismo como principio universal. Durante la presentación, recurrió a la expresión de la "H muda" para lamentar que, en ocasiones, el significado de esa palabra parezca haber quedado silenciado pese a su importancia.

La proyección servirá como introducción a una reflexión sobre la condición humana que continuará con Fernández Bueno, a quien el director definió como una comunicadora de gran capacidad y vinculó especialmente con el trabajo en cuidados paliativos. En este punto, defendió la necesidad de hablar abiertamente del final de la vida y de los cuidados que lo acompañan, sin convertirlos en un asunto del que la sociedad prefiera apartar la mirada. Nacer y morir son, recordó, dos certezas de la existencia, aunque la proximidad de la muerte siga generando resistencias y dificultades para afrontar una parte inevitable del ciclo vital.

El último bloque del trimestre llegará en diciembre y volverá a enlazar una película con una conversación dedicada a las mujeres. El martes 1 se proyectará Woman, un documental que reúne experiencias femeninas de distintas partes del planeta y aborda aspectos tan diversos como las formas de pensar, el humor, la tristeza, la alegría y las dificultades de la vida cotidiana. Al día siguiente, el miércoles 2, Carmen Guillén Lorente ofrecerá el conversatorio Redimir y adoctrinar: el patronato de protección a la mujer (1941-1985). La sesión pondrá el foco en una institución cuya historia, según advirtió Hammu, no puede circunscribirse únicamente a la dictadura, ya que su existencia se prolongó durante la Transición.

El director destacó el trabajo de investigadoras como Guillén Lorente para sacar a la luz las prácticas y las consecuencias de un sistema de control ejercido sobre las mujeres. También defendió que estas cuestiones deben analizarse más allá de las fronteras culturales, religiosas o geográficas, pues los prejuicios y las formas de discriminación contra las mujeres no pertenecen a un único lugar ni desaparecen necesariamente en las sociedades consideradas más avanzadas.

La presencia femenina en los tres bloques no es, según Hammu, una coincidencia en la distribución de los temas, sino una decisión vinculada al origen mismo del proyecto. La Casa de las Palabras nació con la intención de contribuir a visibilizar a las mujeres, tanto en Melilla como en otros contextos, y esa voluntad se mantiene en la programación de este último trimestre del año. El director quiso alejar esa reivindicación de los homenajes meramente simbólicos y de los gestos que reconocen a las mujeres de manera superficial, para insistir en la necesidad de mostrar su importancia real en la sociedad.

En su intervención, defendió que la contribución femenina no puede reducirse a la maternidad, sino que debe entenderse también desde su papel en el equilibrio de la vida colectiva. En esa misma línea, cuestionó la persistencia de la idea de que determinados asuntos son "cosas de mujeres", una expresión que considera una forma de limitar la comprensión de problemas que afectan al conjunto de la sociedad. La salud, los cuidados, la autonomía, la memoria histórica y la desigualdad no son, sostuvo, cuestiones exclusivas de un género, sino asuntos universales que necesitan una reflexión compartida.

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