La Universidad de Granada (UGR) ha manifestado su “profunda sorpresa y desacuerdo” ante la decisión de la Agencia para la Calidad Científica y Universitaria de Andalucía (ACCUA), que ha emitido informes desfavorables contra varios títulos universitarios estratégicos, entre ellos el Grado en Ciencia de Datos e Inteligencia Artificial que estaba previsto implantarse en los campus de Granada y Melilla a partir del próximo curso académico.
En un extenso comunicado, el Equipo de Gobierno de la UGR considera “anómalo e incomprensible” que la Comisión de Ingeniería y Arquitectura de ACCUA haya rechazado de manera conjunta este grado, el Grado en Ingeniería Biomédica (en colaboración con la Universidad de Jaén), el Máster Universitario en Inteligencia Artificial Aplicada a las Ciencias de la Salud (coordinado por la Universidad Internacional de Andalucía), y el Programa de Doctorado en Arquitectura (impulsado por la Universidad de Sevilla, junto con Granada y Málaga).
La reacción de la Universidad llega pocos días después de conocerse el resultado del proceso de verificación, que impide por ahora el inicio de estos títulos. La institución subraya que en sus más de 15 años de experiencia en el Espacio Europeo de Educación Superior, ha tramitado con éxito más de 60 títulos de Grado y 150 de Máster, lo que pone en entredicho, a su juicio, la justificación técnica de esta negativa.
El caso del Grado en Ciencia de Datos e Inteligencia Artificial es especialmente relevante para Melilla. Este título formaba parte de una estrategia académica y territorial diseñada conjuntamente por la UGR, la Junta de Andalucía y la Ciudad Autónoma, con el objetivo de impulsar el desarrollo tecnológico y socioeconómico local. Según la Universidad, se trataba de una oferta formativa clave para atraer talento, generar empleo cualificado y posicionar a Melilla como polo de innovación en el ámbito de las tecnologías de la información.
La negativa a verificar el grado supone un frenazo a este plan, que contaba con un amplio respaldo institucional y había despertado un notable interés entre el alumnado. Desde la UGR se recuerda que la alta demanda previa evidenciaba el éxito potencial del programa, especialmente en Melilla, donde había expectativas fundadas de que esta titulación dinamizara el entorno profesional y tecnológico de la ciudad.
En su defensa, la UGR recalca que es la primera universidad española y una de las mejores del mundo en investigación en inteligencia artificial. A ello suma que ya cuenta con titulaciones afines con altos niveles de empleabilidad y que están atrayendo inversión tecnológica al entorno.
Para la Universidad, resulta “preocupante” que se cuestione su capacidad para ofrecer esta formación, pese a haber presentado una memoria detallada y adaptada a los estándares de calidad exigidos. Entre los recursos aportados se incluyen estudios comparativos con universidades internacionales, convenios de prácticas, profesorado cualificado y el uso de infraestructuras como el Supercomputador Albaicín.
También se destaca el modelo de coordinación previsto entre los campus de Granada y Melilla, siguiendo experiencias previas como las de Enfermería, Fisioterapia o Ciencias del Deporte, que se imparten actualmente de forma intercampus en Ceuta y Melilla. Además, la UGR subraya que el proyecto contaba con compromisos presupuestarios específicos de las administraciones implicadas, lo que garantizaba su viabilidad.
En el caso del Programa de Doctorado en Arquitectura, la universidad también muestra su incomprensión por el informe desfavorable, al tratarse de una ampliación de un programa de excelencia de la Universidad de Sevilla. De haberse aprobado, se habría convertido en el mayor programa de doctorado en esta disciplina a nivel nacional, con alto impacto científico, académico y social.
A pesar del revés, la Universidad de Granada anuncia que presentará una reclamación formal ante el Consejo de Universidades del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, como permite la normativa vigente. El objetivo es revertir una decisión que consideran contraria al interés académico y social de las regiones implicadas.
Desde la UGR se lamenta la frustración que esta resolución pueda generar entre los futuros estudiantes, especialmente en Melilla, donde la demanda por estos estudios era “alta y clara”, como reflejaban las tasas de preinscripción. La universidad concluye reafirmando su compromiso con una oferta educativa útil, conectada con los desafíos actuales y que contribuya al desarrollo de los territorios donde tiene presencia.
Esta postura crítica de la Universidad se produce tras semanas de incertidumbre sobre la viabilidad del grado en Ciencia de Datos e Inteligencia Artificial, una titulación que había generado grandes expectativas en Melilla como herramienta para modernizar su tejido educativo y profesional. Mientras tanto, la comunidad académica y la ciudadanía de ambas ciudades esperan respuestas que permitan desbloquear un proyecto formativo que consideran clave para su futuro.
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