Los melillenses pierden frente al Antoniano en un partido muy serio de los locales. Chavarría empata inmediatamente del tanto tempranero local mientras que el segundo gol fue en el descuento por Claverías
Antoniano: Matías; Juan Durán, Revuelta, Antonio, Otero; Adrián Peral (Nacho, min. 73), Lolo Garrido; Álex Fernández (Arreola, min. 84), José Mari (Carrascal, min. 66), Raúl Rojas; y Pana (Diego Rodríguez, min. 66).
UD Melilla: Olmedo; Tovar, Pelón, Álex Muñiz, Robles (Alvarito, min. 80); Claverías, Segura, Ortolá (Abdelah, min. 62); Dago (Abreu, min. 62), Chavarría y Pitu (Julio, min. 56).
Árbitro: Balle Reus (Comité balear). Expulsó con tarjeta roja directa al jugador local Juan Durán (min. 90). También enseñó tarjeta amarilla a los locales José Mari, Adrián Peral, Nacho y Lolo Garrido, así como al técnico Lolo Rosano; y a los visitantes Chavarría, Dago, Tovar, Segura y Julio.
Incidencias: partido correspondiente al grupo IV de la Segunda RFEF del fútbol español que se disputó en el campo municipal de Lebrija (Sevilla) ante la presencia de unos 1.000 espectadores en sus gradas donde vieron un gran espectáculo.
El Melilla, que todavía no sabe lo que es ganar como visitante, salió derrotado de Lebrija tras firmar una nueva actuación decepcionante lejos del Álvarez Claro. A pesar de que los pupilos de Alberto Cifuentes supieron recuperarse del tempranero tanto local gracias al tercer gol de la temporada de Chavarría, el Atlético Antoniano se mostró superior en la mayoría de los momentos del partido y con dos dianas más en la segunda parte se hizo merecedor de la victoria.
Con respecto al once inicial empleado en la victoria ante el Atlético Malagueño, Alberto Cifuentes introdujo un par de novedades: Dago y Pitu reemplazaron a Abreu y Abdelah. Sin embargo, de poco sirvió el nivel de confianza adquirido gracias al último triunfo, ya que el inicio de partido no pudo resultar más descorazonador. Nada más comenzar el encuentro, el Atlético Antoniano logró adelantarse en el marcador con un tanto a la salida de un saque de esquina logrado, en un remate de cabeza cruzado al palo más alejado, de José Mari para enfado de un Pelón que no entendía la falta de contundencia defensiva de su equipo.
Cuando ya se intuía una nueva cita para el olvido a domicilio, el Melilla supo tener una reacción inmediata. Sin dejar tiempo para que el encuentro se adormilase a favor de los intereses del cuadro sevillano, un equipo que sabe hacerse fuerte en su propio feudo, los pupilos de Alberto Cifuentes consiguieron devolver la igualdad al marcador. Claverías y Ortolá se juntaron por el costado izquierdo para formar una complicidad que no pudo resultar más productiva. El centro del futbolista alicantino conectó con Segura, que devolvió el cuero hacia la zona central del área pequeña, por donde emergió con ventaja Chavarría para remachar el esférico al fondo de las redes y establecer el 1-1.
Tras conseguir nivelar el marcador, el Melilla ganó confianza para saber controlar mejor el juego directo por el que apostó desde un principio el Antoniano. Sin embargo, en el tramo final del primer acto el cuadro de Cifuentes empezó a sumar pérdidas de balón en campo propio y se tuvo que aferrar a la solvencia de Olmedo, que desvió un peligroso disparo cercano de Pana. Sin embargo, el Melilla volvió a pagar con un gol en contra su falta de concentración en los compases iniciales de ambas partes. En el caso del prólogo del segundo acto, los pupilos de Alberto Cifuentes perdieron la posesión del balón en campo contrario y tras la pérdida no realizaron la presión inmediata.
El cuadro melillense abrió todas sus compuertas para que, comandado por Adrián Peral, el Atlético Antoniano pudiera correr con comodidad hasta plantarse en una situación clara de disparo a portería. Raúl Rojas engañó por completo a Olmedo en un disparo final que, cuando parecía que iba a ir dirigido hacia el palo izquierdo, acabó ingresando en la portería ajustado al poste más cercano a la posición del goleador. Ante los flagrantes problemas para desbordar en ataque y generar ocasiones, Cifuentes no dudó en introducir en el terreno de juego a Abdelah.
El jugador melillense asumió la responsabilidad de pedir la pelota en campo contrario y a través del regate provocó una falta peligrosa. Julio, que también contaba con piernas frescas tras haber entrado desde el banquillo, ejecutó el tiro libre, escorado a la banda izquierda, de forma tocada y en busca de un remate en el lado más alejado. Sin embargo, y a pesar de que supo imponerse en el duelo aéreo, el cabezazo final de Segura careció de la fuerza necesaria para poder batir al guardameta local, que no tuvo excesivas dificultades para poder blocar el esférico.
El Melilla, con más voluntad que clarividencia y continuidad en su juego de ataque, no cejó en su empeño de anotar un segundo gol que le permitiera no volver de vacío a casa. Sin ideas ni genialidad en el último tercio de campo, el cuadro azulino acabó viéndose abocado a cuidar las posibles transiciones ofensivas de un Atlético Antoniano que no dejó de amenazar y que se vio recompensado con el tercer gol. Nuevamente a la salida de un saque de esquina, Carrascal alzó el vuelo más alto que nadie para conectar un inapelable remate de cabeza ante el que Olmedo nada pudo hacer. Ya en el tiempo adicional, Claverías anotó un auténtico golazo con la pierna izquierda, con un golpeo que limpió las telarañas de la escuadra derecha, aunque no sirvió para al menos poder rescatar un punto.