Melilla ha vuelto a vivir este lunes, 2 de febrero, una de sus jornadas más entrañables y simbólicas con la celebración de la Veneración de la Virgen de la Victoria, con motivo de la festividad de la Presentación de Jesús en el Templo, cuarenta días después de su nacimiento. A lo largo de toda la jornada, desde las diez de la mañana hasta las nueve de la noche, el templo del Sagrado Corazón de Jesús ha acogido a numerosos fieles que han querido rendir homenaje a la Patrona de la ciudad en esta cita a las puertas de la Cuaresma.
El día ha estado marcado por un ambiente de recogimiento y tradición, especialmente durante la presentación y bendición de los niños, uno de los actos más esperados. Bebés y pequeños de hasta tres años han sido presentados ante la Virgen, acompañados por sus madres, en un gesto cargado de simbolismo y devoción que recuerda el pasaje evangélico que da sentido a esta festividad conocida popularmente como el Día de la Candelaria.
Como ya es tradición, tras las bendiciones se ha celebrado el sorteo de las tartas entre los asistentes, una costumbre muy arraigada que aporta un carácter festivo y familiar a la jornada. El reparto se ha realizado en dos categorías: bebés de 0 a 2 años y niños mayores, de 3 a 5 años, generando ilusión y sonrisas entre los más pequeños y sus familias.
A pesar de que el tiempo no ha acompañado y la lluvia ha hecho acto de presencia en distintos momentos del día, han sido varias las familias melillenses las que no han querido faltar a esta cita tan señalada en el calendario religioso local. Según el refranero popular, si el Día de la Candelaria llega con mal tiempo, el invierno aún se alargará durante varias semanas más, una creencia que mucho comentaba el vicario episcopal, reverendo Eduardo Resa.
La Veneración ha contado también con las ofrendas realizadas por el Grupo Joven de la Congregación de la Virgen de la Victoria y el Grupo Joven de la Cofradía de Jesús Cautivo de Medinaceli y María Santísima del Rocío, que han querido mostrar su compromiso y devoción participando activamente en los actos litúrgicos de la jornada. Sus ofrendas han sido recibidas con gratitud por parte de los asistentes, reforzando el papel de los jóvenes dentro de la vida religiosa de la ciudad.
El momento culminante del día ha llegado con la Eucaristía celebrada a las ocho de la tarde, en la que, además, se ha conmemorado el Día de la Vida Consagrada. La misa ha contado con la presencia de las Hermanas de la Divina Infantita y Monte María Cristina, cuya asistencia ha dado un significado especial a la celebración, poniendo en valor la entrega y vocación de quienes dedican su vida al servicio religioso.
La Veneración de la Virgen de la Victoria vuelve así a consolidarse como una de las tradiciones más queridas por los melillenses, un encuentro que combina fe, cultura popular y convivencia familiar. A lo largo de toda la jornada, el templo se ha convertido en un punto de encuentro intergeneracional donde la devoción a la Patrona y el arraigo de las costumbres locales han sido los verdaderos protagonistas, demostrando que, incluso cuando el tiempo no acompaña, la fe sigue marcando el pulso de la ciudad.
Por último hay que destacar que las coronas que portan la Virgen de la Victoria y el Niño Jesús están recién restauradas y datan del año 1947. Se trata de una donación del pueblo de Melilla y fueron elaboradas con plata extraída de las Minas del Rif.








