Primeras Jornadas Costumbres y Tradiciones de nuestra Semana Santa (cedida)
Melilla acoge por primera vez las Jornadas Costumbres y Tradiciones de nuestra Semana Santa. Un espacio dedicado a la saeta y la mantilla en el Hotel Melilla Puerto al que han asistido los representantes de las distintas hermandades de la ciudad. El evento, que ha comenzado a las 18.00 horas, ha transcurrido en un ambiente puramente cofrade y cargado de incienso.
La iniciativa surge de la Viceconsejería de Movimiento Participativo. En primer lugar, Álex Ortiz, un reconocido saetero, ha interpretado algunas composiciones “desde lo más profundo de su ser”. Después, Maribel Pintos, ha dirigido la ponencia ‘La mantilla en Semana Santa: historia, protocolo y cómo ponerla’.
La meta de este encuentro es establecer un precedente que ponga en valor las tradiciones melillenses, especialmente, las que tienen que ver con su Semana Santa. La saeta y la mantilla, elementos centrales de las jornadas, están muy arraigados en la festividad religiosa y merecen ser explicados.
La viceconsejera de Movimiento Participativo, Nasera Al-Lal Mohamed, ha intervenido para explicar por qué estas primeras jornadas son tan importantes. Implican, básicamente, la puesta en valor de la propia cultura, de esta fiesta que es central en la religión cristiana. Dar a la Semana Santa el espacio que merece, desde la reflexión y la oración, pero también con actividades como esta en las que se involucra a la sociedad melillense.
La viceconsejera avanzó que Maribel Pinto hablaría de “la importancia que tiene la mantilla, lo que es dentro de la tradición, el protocolo y su historia”, así como la participación del saetero Álex Gómez, que ha venido desde Sevilla para entonar unas saetas ante el público del Hotel Melilla Puerto.
Pinto se ha presentado como una “enamorada de las tradiciones”, y dentro de las tradiciones, ha hablado de su experiencia con la mantilla semanasantera. En su intervención, ha hablado de su origen, historia y evolución, ahondando en el protocolo a seguir y en los distintos elementos que la componen.
Quizá lo que más haya sorprendido a los asistentes es la puesta en directo de dos mantillas. Espera que el tutorial sirva, sobre todo, a las jóvenes melillenses, “y que esta Semana Santa se nos llenen las procesiones de manolas”.
“Yo llevo más de cuarenta años vistiéndome de mantilla, desde que me hicieron camarera de mi Cristo de la Paz”, subrayaba. Ella empezó “muy jovencita”, pero asegura que es una alegría ver cómo las jóvenes se interesan y se visten cada vez más con este tradicional atuendo.
Álex Ortiz lleva cantando saetas desde hace más de treinta años y lo hace por toda España, no solo en Sevilla. El secreto es “saber que es un rezo e intentar mantener el respeto máximo que tiene. Y después tener claro que, cuando vas a salir a cantar a un balcón, estás solo, que no hay músicos ni nada”.
Confirma que, hasta el mismo Domingo de Resurrección, tiene la agenda al completo. “Ya lo que nos quedan son unas ochenta saetas, así que imagínate la locura, ¿no? Pero bueno, súper contento y dándole gracias a Dios y a toda la gente que quiere cantar conmigo”, ha expresado el saetero.
En las jornadas, ha querido “aportar un granito de arena” interpretando algunas saetas. “Yo intento, como el de la banda de música, como el que carga un trono, como el que lleva un paso, intento aportar mi granito de arena. Y en este caso, me ha tocado cantar, me ha tocado rezar y me ha tocado, pues, pedir que salga todo lo buenamente que se pueda”.
Ambos elementos están cargados de una fuerte simbología. La mantilla surge en la Península Ibérica y comienza siendo una prenda de abrigo utilizada por las mujeres que, poco a poco, fue evolucionando hasta convertirse en un accesorio puramente decorativo. En algún momento, fue un distintivo de las clases altas, y después, de la elegancia femenina.
Se fueron incorporando elementos como el uso del encaje o la peineta. Tiene, además, un código o protocolo de vestimenta que deben respetar las personas que se vistan de mantilla. Una revolución lleva su nombre: la pacífica Rebelión de las Mantillas, en el año 1871, como símbolo nacional frente a reyes extranjeros, ejecutado por mujeres de la aristocracia madrileña.
En el siglo XX, se consolida como un atuendo propio de eventos religiosos en el marco del cristianismo. Es por ello que, el Jueves o Viernes Santo, las calles de nuestro país se llenan de mujeres que visten de mantilla en señal de luto por la Muerte de Cristo.
Por otro lado, las saetas son el canto constante hacia las cofradías en el transcurso de sus estaciones de penitencia. Asociado a lo religioso, tiene su origen en el imaginario andaluz, fruto de la mezcla cultural que se ha dado siempre en esta región del sur peninsular. Tiene un marcado carácter de oración, de lamento; un sentimiento que emerge desde lo más profundo.
Raíces árabes, judías o cristianas confluyen en este palo musical, que desde el siglo XVI, ha evolucionado hasta tener ese toque aflamencado que se entona desde los balcones de las casas en el paso de las cofradías. Sevilla y Jerez destacan como núcleos de su estilo actual. Y en Melilla, no faltan saeteros ni saetas en su Semana Santa.
Desde la organización, esperan que estas jornadas sean las primeras pero no las últimas, para seguir difundiendo el significado y la historia de las piezas que forman parte de la cultura y del imaginario colectivo en torno a la Semana Santa.
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