La Feria de Melilla no solo es una cita para las familias, los amigos y los colectivos ciudadanos. También es el momento más esperado para muchos periodistas locales que, cada año, celebran su particular reencuentro en la comida tradicional de la Asociación de la Prensa de Melilla. Este 2025, el escenario elegido ha sido la caseta Dry8, donde decenas de profesionales han compartido mesa, risas y recuerdos.
El menú, generoso y variado, fue fiel reflejo del ambiente acogedor del encuentro: flamenquines, paella, carnes, pescados y mariscos fueron algunas de las delicias que llenaron las mesas y los estómagos de los asistentes. La cocina, encargada en la caseta de la Federación de Baloncesto a través de la coordinación de Jorge Asensio, uno de los socios de Dry8, fue calificada como “típica y sabrosa”, pensada “para todos los gustos”.
José María Navarro, presidente de la Asociación de la Prensa, explicó durante el evento que la tradición se remonta a casi 20 años. “Yo creo que no hemos llegado aún a los 20, pero por ahí andamos”, reflexionó, recordando cómo comenzó todo con una pequeña reunión informal en la caseta, que por entonces dirigía Javier Calderón.
“Alguien dijo un día: ‘¿Y si hacemos una comida?’”, rememora Navarro. Aquello que empezó como un encuentro de periodistas veteranos y algunos ya jubilados, se ha transformado en un evento intergeneracional, donde conviven comunicadores con décadas de trayectoria con nuevas incorporaciones que apenas llevan meses en la ciudad.
“No lo prometo, pero a ver si el año que viene conseguimos algún tipo de asistencia física para que los periodistas podáis enchufar vuestros portátiles aquí y no tengáis que iros a vuestras redacciones. Así os ahorráis bastante tiempo”, adelantó Navarro, mostrando su compromiso con los profesionales del sector.
Aunque ha cambiado de gerentes con los años, la esencia de la caseta se mantiene, según Navarro. “La ciudad ya nos dice cómo, dónde y cuándo. Es una caseta que ya sentimos como nuestra”, añadió.
En Dry8, además de comida, hubo espacio para el recuerdo y la reivindicación. “Melilla sigue siendo una escuela de periodismo excepcional. Con sus luces y sombras, exporta grandes profesionales a la península y a otros lugares del mundo”, apuntó Navarro con emoción.
Una de las asistentes más veteranas, Sara, directora de COPE, Onda Cero y Popular Televisión, aseguró haber asistido a esta comida desde que llegó a Melilla hace 15 años. “Desde que estoy aquí, no he faltado a ninguna. Este encuentro permite confraternizar entre veteranos y nuevas generaciones”, dijo. Este año, además, la cita coincidía con su despedida de la ciudad. “Melilla es un máster en periodismo. Os animo a aprovecharlo y a seguir compartiendo como una gran familia”.
En clave más festiva y con su humor característico, Merche, conocida amiga de los periodistas melillenses, bromeaba con su forma de disfrutar la feria: “Siempre me lo paso fenomenal", dijo entre risas. “Este año me han dicho que hay menos gente, pero yo creo que está todo lleno. Me encanta ver a la gente comiendo y disfrutando, es una feria muy viva”.
Su visión, mezcla de análisis y espontaneidad, refleja el sentir de muchos colegas que acuden a la feria también como cronistas, tomando el pulso a la ciudad.
Luisa lleva unos cinco años asistiendo a la comida, desde que comenzó su carrera en Melilla. “Me gusta reencontrarme con compañeros con los que he trabajado y conocer a quienes estuvieron antes. Es bonito ver cómo uno pasa de ser ‘nueva’ a formar parte del grupo de veteranos”, comentó.
Paula, por su parte, compartió una visión parecida: “En estos años he visto muchas caras nuevas, mucha gente joven. Se hacen grupos, se tejen amistades. Esta comida es también una forma de conectar en lo personal, porque al final siempre coincidimos en ruedas de prensa, corriendo de un sitio a otro, y no hay tiempo para hablar de otras cosas”.
Desde el punto de vista empresarial, el balance también es positivo. Jorge Asensio, socio de Dry8, destacó que la semana de feria ha superado las expectativas: “La gente de Melilla se ha volcado con nosotros. Estamos muy contentos”.
Sobre la comida de la prensa, apuntó: “La comida en sí se la hemos encargado a la Federación de Baloncesto, que es amigo nuestro. Trabajamos juntos y ha sido un menú bastante variado. Paellas, comida de feria, vaya, cosas clásicas y que a la gente, como a ustedes, os gusta".
De cara al final de la feria, se mostró optimista: “Queremos seguir como empezamos, con ilusión y alegría. Que la gente se vaya con una sonrisa y que nos veamos el año que viene”.
En definitiva, la unión entre generaciones de periodistas, el espíritu de compañerismo y el convencimiento de que Melilla es un auténtico laboratorio del periodismo han marcado el ritmo de esta cita tan especial.
Más que un simple paréntesis festivo en la rutina profesional, esta comida se ha convertido en un símbolo del vínculo que une a quienes ejercen el oficio de informar. Un espacio donde se comparten vivencias, se fortalecen lazos y se recuerda que, tras cada noticia, hay personas que también necesitan reencontrarse.
Entre sobremesas animadas y brindis sinceros, la prensa melillense volvió a celebrar su esencia, su legado y la ilusión por seguir contando historias, juntos, muchos años más.
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