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La Navidad llena de luz el centro de Melilla y dinamiza el pequeño comercio

Vecinos y comerciantes valoran el alumbrado y el concierto de 'Así canta Jerez' como un revulsivo para las calles del centro mientras el Black Friday sirve de pistoletazo de salida a la campaña de compras navideñas

La Navidad ha arrancado en Melilla con toda su fuerza. La noche del pasado jueves, el encendido del alumbrado navideño y el concierto de ‘Así canta Jerez’ transformaron el centro en un gran punto de encuentro, con familias, jóvenes y grupos de amigos disfrutando de túneles de luces, villancicos y un ambiente festivo que se prolongó durante horas. Las principales calles comerciales se vistieron de gala y recuperaron el ambiente propio de estas fechas, con móviles en alto para captar el momento y terrazas llenas al abrigo de las nuevas iluminaciones.

Este estreno navideño ha coincidido además con el Black Friday, que se consolida como la antesala de la campaña de compras de diciembre. Faro TV salió a la calle para recoger las impresiones de los melillenses y de los comerciantes del centro en este inicio de temporada y el diagnóstico es claro: la ciudad tiene ganas de celebrar, de volver a mirar al centro como lugar de paseo y compras, y de aprovechar las ofertas para adelantar algún regalo. Al mismo tiempo, el pequeño comercio vive estas semanas como una oportunidad clave para mejorar el año, con expectativas altas pero también con los pies en la tierra, consciente de que el empuje de la Navidad resulta imprescindible en un contexto económico que sigue siendo exigente.

Una Navidad que se presenta "muy bien"

En general, los vecinos consultados coinciden en que las fiestas se presentan con buen ánimo. Cristina lo resume con sencillez cuando se le pregunta cómo ve la Navidad de este año: “Muy bien”, responde, con la naturalidad de quien da por hecho que estas fechas son sinónimo de celebraciones.

Como muchos melillenses, tiene la vista puesta en las ofertas de estos días: reconoce que sí tiene pensado hacer compras por el Black Friday, aunque aún no se ha lanzado a adelantar los regalos de Navidad. La imagen se repite en otros testimonios: el consumidor que mira, compara, aprovecha algún descuento, pero sin precipitar todas las compras navideñas a finales de noviembre.

Para Carmen y Margarita, la Navidad de 2025 tiene un significado especial: es la primera que pasarán en Melilla. Llegadas a la ciudad por motivos de trabajo, reconocen que viven estas fechas con una mezcla de curiosidad y cierta añoranza por su lugar de origen. “Es nuestro primer año en Navidad aquí en Melilla”, explican. Han visto las luces encendidas y coinciden: “Muy bonitas, preciosas”. El alumbrado se convierte, en su caso, en una bienvenida luminosa a una ciudad que empieza a formar parte de su propia biografía.

Belén, por su parte, aporta una mirada especialmente optimista. “Este año parece que se presenta bastante bien”, asegura, y lo relaciona directamente con lo vivido anoche: “Hay más iniciativas, hay más ambiente en las calles, y esperemos que siga así”. La iluminación y el concierto, según ella, han marcado la diferencia con respecto a otros años: las luces le han “encantado” y considera que el conjunto ha mejorado “muchísimo” en comparación con campañas anteriores.

También subraya el efecto llamada que tienen este tipo de actos: “Las calles llenas, mucho ambiente, gente joven, gente de todas las edades… muy bien”. Para Belén, la Navidad no se limita a una decoración bonita, sino que funciona como un motor de vida urbana. Y ella misma se suma a la dinámica de consumo: en cuanto salga de trabajar, tiene previsto ir a las tiendas a comprar y adelantar parte de los regalos de Navidad.

Nostalgia y ganas de celebrar

Muchos melillenses ponen el foco en el componente emocional de estas fechas. Es el caso de Estrella, que observa la Navidad con una mezcla de alegría y cierta melancolía. Las luces le han parecido “de maravilla, cada vez mejor, cada año se supera más”, y agradece también la iniciativa de “Así canta Jerez”, que trajo más gente al centro. Pero, cuando se le pregunta qué día prefiere, se abre la puerta a la parte menos luminosa de estas fiestas.

Si hay que elegir entre el 25 y el 31, Estrella se queda con el 31. “Porque el día 24, Nochebuena y Navidad, son noches de nostalgia, nos faltan nuestros seres queridos”, confiesa. Para ella, la Nochevieja y el día 1 son más festivos, y los Reyes suponen un momento mágico especialmente para los niños. Lo que más le gusta de la Navidad es, sencillamente, “el espíritu navideño”, aunque ese espíritu conviva con la memoria de quienes ya no están.

Mariví también vive estas fechas desde la familia y los reencuentros. “La Navidad muy bien: viene la familia de fuera, disfrutar, lo típico”, explica. Reunirse con los familiares y amigos que regresan a la ciudad, aprovechar las vacaciones para alguna escapada y bajar al centro a comprar forman parte de su guion navideño.

No estuvo en el encendido de las luces ni en el concierto, pero sí ha visto las imágenes en redes sociales. Le parecen “muy bonitas, como todos los años”, y valora que sirvan para animar a la gente a bajar al centro, “que al final está un poco abandonado”. Como muchas personas, percibe la revitalización del corazón comercial de la ciudad como una tarea pendiente en la que la Navidad puede ser una buena excusa para avanzar.

José David ofrece la mirada de quien regresa a casa tras una temporada fuera. Al llegar a Melilla se ha encontrado la ciudad iluminada y llena de familias, y reconoce que tiene “muchas ganas” de vivir la Navidad junto a los suyos. Las luces le parecen “muy bien” y, más allá de lo estético, subraya su impacto como escaparate: “Creo que es un buen incentivo también para que venga gente aquí a Melilla, a conocer esta preciosa ciudad”.

En su caso, el Black Friday le servirá para mirar precios y valorar si le conviene comprar algunos regalos por adelantado, aunque no los entregará hasta las fiestas. Una fórmula que mezcla prudencia económica y planificación.

Luces y ambiente

La percepción compartida por buena parte de los melillenses es que el centro de Melilla gana vida cuando la Ciudad organiza algo diferente. Sandra lo explica con claridad: “Está muy bien que en el centro cada vez se hagan más iniciativas, que se esté ambientando esto un poco también en épocas así como Navidad”.

Para ella, las fiestas se presentan “muy bien, muchas compras, como todos los años”. Ya tiene en agenda comidas de empresa, reuniones con amistades y celebraciones familiares. Ha visto las luces y le parecen “muy bonitas”. De hecho, confiesa que lleva toda la semana “haciéndose un montón de compritas”, entre autorregalos y detalles para otros.

Antonio, en cambio, representa un perfil diferente: el de quien vive estas fechas con menos foco en el consumo. La Navidad se le presenta “muy bien” porque tiene “un par de viajes planeados”, más que por las compras o los eventos. No ha visto el alumbrado encendido, solo de día, y le parece parecido a otros años. Reconoce el ambiente que se vivió en el centro, pero el Black Friday no entra en sus planes: tiene mucho trabajo y, como mucho, quizá compre algo online.

Entre unos y otros, la Navidad configura una mezcla de emociones y rutinas: desde quienes hacen de las compras casi un ritual hasta quienes ponen el acento en viajar, reunirse o simplemente dejar pasar los días festivos con discreción.

Black Friday y Navidad

El Black Friday, importado hace años del calendario comercial estadounidense, se ha instalado en Melilla como un prólogo de la campaña navideña. Algunos vecinos lo aprovechan para adelantar regalos; otros lo miran con distancia. Lo mismo ocurre entre los comerciantes, que reconocen su impacto, pero también sus sombras.

Javi, de la tienda Monva, admite que la campaña “ha empezado bien”. El día del alumbrado notó un impulso claro: “Con el tema del alumbrado, del túnel de luces, la verdad que vino mucha gente y la gente con ganas de Navidad”. En su negocio, especializado en decoración y artículos de licencia, “no es que haya un artículo estrella en concreto", pero todo lo relacionado con Disney, Harry Potter o Star Wars “gusta mucho”.

De cara al Black Friday, confía en que se mantenga la dinámica: “Ya ha cobrado mucha gente, pienso que durante el fin de semana viene mucha gente para adelantar compras navideñas”. Monva abrirá el domingo por la mañana y el sábado por la tarde, una apuesta clara por aprovechar al máximo el flujo de posibles clientes.

En Piruleta, tienda infantil del centro, el tono es algo más prudente. Fadela explica que las expectativas de venta son “bueno…”. Reconoce que “la cosilla ha estado flojilla” y que ahora “se está animando un poquito más”, pero añade una frase que condensa la sensación de muchos pequeños comercios: “Esto, sabes cómo es: pan para hoy, hambre para mañana”.

El Black Friday y las fiestas, admite, animan un poco la cosa: “Se vende un poquito más, se mueven más las mercancías, la gente se anima más a comprar, sale más a la calle y el centro está bastante movidito”. Piruleta adelantó las ofertas: lleva unos ocho días con el Black Friday en marcha y, según Fadela, “la verdad es que hemos vendido”.

Ella misma reconoce el papel de las redes sociales para amplificar el alcance de la tienda, que define como “muy coqueta”, e invita a los melillenses a pasar, aunque sea solo para mirar: “Que se asomen, por lo menos que vean la mercancía que tenemos y que hay a gusto de todo”.

Alejandro Alonso, de la tienda Embrujadas, comparte la idea de que Navidad es, en general, una buena época para vender: “Siempre las expectativas en estas fechas suelen ser buenas, porque la gente se anima, sale a comprar, hace regalos”. El encendido del alumbrado, una vez más, se nota en caja: “Siempre que hay algo diferente o algo que la ciudad haga, al final la gente responde bien; el centro estaba lleno y eso se nota en las ventas porque la gente está en la calle y consume”.

Sin embargo, es más escéptico con el Black Friday. Aunque reconoce que genera más afluencia y que muchos clientes buscan “descuentos, ofertas, comprar algo más barato”, considera que los primeros años fueron mejores. Ahora percibe que la ciudadanía empieza a ver este día como lo que, a su juicio, es: “Una estrategia para que la gente al final consuma”. Él mismo admite que no está “muy de acuerdo” con el modelo.

Zona Centro

En Cuplé, otra de las tiendas del centro, Valentina afronta la Navidad con ánimo: “Muy bien, con muchos regalos, muchas cosillas, que ahora empezamos nosotros la temporada fuerte”. El Black Friday, en su caso, “ha arrancado súper bien” y confía en que el ritmo se mantenga durante toda la jornada.

Además, recuerda una de las iniciativas de dinamización que se están impulsando desde Zona Centro, la asociación de comerciantes a la que pertenece: por cada compra, los clientes pueden optar a participar en una ruleta los sábados con la que pueden obtener premios en dinero para gastar en la propia zona. Es una forma de vincular consumo y ocio, y de fidelizar al cliente con el comercio local.

Mientras le hace la tarjeta de Zona Centro a una clienta, Valentina ilustra cómo muchas pequeñas tiendas intentan adaptarse a un contexto en el que compiten no solo entre ellas, sino también con las grandes cadenas y el comercio online.

El arranque de la Navidad en Melilla deja una imagen clara: las luces, la música y las actividades en el centro funcionan como un imán para familias, jóvenes y mayores. Para algunos, como José David, son también un escaparate para quienes visitan la ciudad. Para otros, como Estrella o Mariví, son el telón de fondo de algo más profundo: la necesidad de reencontrarse con los suyos, de recordar a los que faltan y de mantener vivo un “espíritu navideño” que trasciende las compras.

En paralelo, el Black Friday se consolida como el gran acelerador de la campaña comercial, aunque genera sensaciones encontradas: ilusión por aprovechar ofertas y adelantar regalos, pero también dudas sobre la sostenibilidad de un modelo basado en descuentos puntuales y en la concentración de ventas en pocos días.

Vecinos como Belén o Sandra ya han empezado sus compras; otros, como Antonio o Mariví, prefieren tomar distancia de las prisas consumistas. En los comercios, se combina el optimismo moderado de Javi o Valentina con el realismo crítico de Fadela o Alejandro.

Lo que parece indiscutible es que, al menos anoche, el centro de Melilla volvió a ser protagonista. Las calles llenas, la mezcla de generaciones, la música y las luces dibujaron una postal que muchos melillenses desean que se repita durante toda la campaña: una ciudad viva, con comercio local activo y con espacio para que cada cual viva la Navidad a su manera, entre la nostalgia, la fiesta y la esperanza de que, esta vez sí, el nuevo año llegue un poco mejor que el anterior.

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