La liberación del preso del Cautivo vuelve a emocionar en la carrera oficial

El acto, supone uno de los momentos más simbólicos y esperados de la Semana Santa

A su paso por la carrera oficial, antes de llegar a la Tribuna, Nuestro Padre Jesús Cautivo de Medinaceli y María Santísima del Rocío se aliaron para avanzar juntos. Así, paso a paso y acompañados por la banda de la cofradía, ambos realizaron una parada frente a representantes públicos, miembros de los cuerpos de seguridad y el vicario Eduardo Resa.

Allí, como cada año, se llevó a cabo el acto simbólico de liberación del preso. En 2026, el elegido ha sido B.H.M., de 55 años, que ha cumplido más de la mitad de su condena por un delito contra la salud pública. Su situación personal, especialmente en el ámbito familiar y económico, ha sido uno de los factores determinantes en la decisión adoptada, dentro de un proceso en el que se valoran las posibilidades reales de reinserción social de cada candidato.

El acto fue introducido por Eduardo Resa, que comenzó con el relato de Cristo y Barrabás. En sus palabras, Resa invitó al amor y a la necesidad de vivir el Evangelio. Tras su intervención y las oraciones, se leyó el auto judicial por el que se suspende el cumplimiento de la pena, otorgando un beneficio extraordinario de libertad condicional. Ahora comienza un tiempo de apoyo moral y auxilio ante las necesidades del liberado.

Las palabras pronunciadas durante el encuentro también dejaron clara la responsabilidad que implica este gesto. “La libertad es lo que más nos asemeja a Dios, que nos hace libres plenamente”, sostuvo el vicario, añadiendo que la libertad “es una enorme responsabilidad”. El público acompañó sus palabras mientras permanecía en pie durante el acto.

Una vez finalizado, el reo golpeó la campana del trono del Cautivo de Medinaceli y los portadores lo elevaron por encima de sus cabezas. “¡Viva el Cautivo!”.

La medida no implica la extinción de la pena, sino que permite al interno continuar su condena en régimen de libertad condicional, sujeto a una serie de condiciones estrictas. El cumplimiento de estas es fundamental, ya que cualquier incumplimiento conllevaría el reingreso inmediato en prisión y la pérdida del beneficio concedido.

La tradición de liberar a un interno del Centro Penitenciario de Melilla cada Jueves Santo cumple este 2026 más de dos décadas de historia, consolidada como una de las acciones sociales más significativas de la Semana Santa local. Su origen se remonta al 31 de marzo de 1999, cuando se constituyó la Plataforma Pro Liberación de un Preso, impulsada inicialmente por José Valles, Francisco Rubio y Carlos Rubiales, con el respaldo de autoridades religiosas, judiciales y políticas de la ciudad.

El proyecto tomó forma definitiva bajo el impulso del magistrado juez de Vigilancia Penitenciaria Juan Rafael Benítez Yébenes y vio la luz gracias a la colaboración entre la Cofradía, entonces encabezada por Sebastián García, y el Voluntariado Cristiano de Prisiones, presidido por Francisco Ruiz. En febrero de 2001 se fijaron las bases para que, desde ese mismo año, un interno pudiera obtener la libertad coincidiendo con el Jueves Santo, una tradición que se ha mantenido desde el 12 de abril de 2001 hasta la actualidad, incluso en 2020, cuando la pandemia impidió las procesiones pero no el acto.

El proceso comienza cada 24 de septiembre, coincidiendo con el Día de la Merced. A partir de esa fecha, la Junta de Tratamiento del centro penitenciario estudia distintos perfiles y propone tres candidatos. La decisión final recae en el juez de Vigilancia Penitenciaria, responsabilidad que en la actualidad ejerce Álvaro Salvador Prieto, quien valora las circunstancias personales y las posibilidades reales de reinserción de cada interno. Más allá del momento de la liberación, el acompañamiento posterior es una pieza clave. Durante un año, la Cofradía del Cautivo y el Voluntariado Cristiano de Prisiones tutelan al liberado, ofreciéndole apoyo integral.

Este respaldo incluye ayuda en la búsqueda de empleo, acceso a vivienda, atención a necesidades básicas y seguimiento continuo para facilitar su adaptación. Este compromiso comienza a materializarse cada Miércoles de Ceniza, cuando representantes de la Cofradía acuden al centro penitenciario para hacer entrega al interno de la túnica, el capirote y el fajín que portará en el acto de liberación.

La elección de esta fecha no es casual, ya que marca el inicio de la Cuaresma, un tiempo de reflexión y preparación en la tradición cristiana. Este gesto simboliza el inicio de un proceso de cambio y renovación personal, reforzado por la firma del compromiso de acompañamiento que la hermandad y el voluntariado asumen con la persona seleccionada.

Compartir

Artículos recientes

La XII Carrera Africana de La Legión refuerza su carácter deportivo y solidario

La Ciudad Autónoma de Melilla acogerá este sábado 18 de abril de 2026 la duodécima…

37 minutos hace

El MCD Salle se toman esta cita en modo play off

El Melilla Ciudad del Deporte La Salle se desplaza este sábado hasta tierras castellano-leonesas para…

54 minutos hace

Los juveniles nacionales juegan importantes partidos

Importante jornada para los equipos de la Peña Real Madrid y del Rusadir dentro del…

59 minutos hace

Melilla se cita en el Nacional escolar en Palma de Mallorca

La Federación Melillense de Judo estará presente este fin de semana en el Campeonato de…

1 hora hace

Melilla despide la fase de grupos del Nacional Sub-10 femenino con una derrota

El combinado de la Real Federación Melillense de Fútbol ha finalizado la fase de grupos del…

1 hora hace

El Enrique Soler se despide de su afición en la presente liga

El Melilla Ciudad del Deporte Enrique Soler jugará el último encuentro de la temporada en…

1 hora hace