"Los que faltaban" ganan la Gran Movida 2026 (cedida)
Una nueva edición de la Gran Movida ha llegado a su fin y, con ella, un sinfín de vivencias que quedarán registradas en la memoria de todos los participantes y monitores. Un concurso que ha destacado especialmente por ser exigente, con tres pruebas diarias en horario de mañana, tarde y noche, y otras tantas paralelas de carácter sorpresa que han puesto contra las cuerdas a los equipos.
El Faro de Melilla ha hablado con los vencedores de la Gran Movida 2026, “Los que faltaban”. Su capitán, Elías, subraya que estos días han sido muy intensos. Era la primera vez que se apuntaban al concurso y, de hecho, hicieron un ajuste repentino una vez comenzó la competición para cambiar al capitán por motivos de organización. Pese a que empezaron siendo séptimos en la clasificación, fueron escalando según avanzaban los días.
Aunque la edad permitida para participar estaba entre los 16 y los 35 años, la mayoría de integrantes de los grupos eran veinteañeros, y no ha sido distinto para los ganadores, que han defendido su camiseta verde hasta el último momento. Con diez equipos compuestos por diez miembros, dos de ellos suplentes, esta edición ha estado muy reñida y ha propuesto desafíos muy variados en los que el ejercicio físico, el ingenio o hasta las capacidades idiomáticas se han puesto a prueba.
Uno de los aspectos fundamentales por parte de la organización era que hubiese paridad en los grupos. También, se recomendaba en las bases publicadas que los perfiles escogidos en la formación de equipos fuesen variados, para crear un conjunto lo más completo posible. No fue un criterio que se tuvo en cuenta en la configuración de “Los que faltaban”, pero, al final, resultó ser bastante acertada.
El cansancio se iba notando en sus rostros según iban superando las jornadas. En este sentido, para ciertos retos, los participantes han dispuesto de varios días para poder ejecutarlos. Por ejemplo, cuando tuvieron que montar las carrozas de Navidad y planificar su respectivo desfile o entregar dos cortometrajes, uno promocional de Melilla y una versión adaptada del programa televisivo First Dates. Algunas pruebas, como la carrera de barcos reciclados, han sido auténticos desafíos.
Tuvieron tan solo algunas horas para diseñar y construir una balsa que flotase y que mantuviese a dos personas sin hundirse para completar así un recorrido fijado por los monitores. Debían emplearse materiales reciclados como garrafas de agua, redes o piezas de madera siempre que no contaminasen la zona litoral. En ocasiones, han llegado a dormir dos horas, comenta Elías, y para algunas de ellas han intentado repartir el trabajo y ser todo lo eficaces que han podido para llegar a los plazos establecidos.
“Las pruebas que nos ponían de sorpresa, pues nos reuníamos y pasábamos la noche realizándolas prácticamente”. Cuando se reorganizaron, se dieron cuenta de que tenían muchas posibilidades, le pillaron el truco a la competición y fueron subiendo en la clasificación. Como capitán, considera que la actividad más fácil o llevadera ha sido la de localizar elementos en los museos del entorno de Melilla la Vieja. Por otra parte, las más difíciles, han sido las que requerían esos trabajos manuales como el pasacalles navideño o la carrera acuática de barcos.
Los desafíos concluyeron el jueves, y el viernes noche, tuvo lugar la Gran Final con una cena de gala y música a cargo del DJ Javi Guzmán en la que concursantes y acompañantes estaban invitados. Un broche de oro a una edición exigente que ha dejado instantes muy divertidos, como aquel duelo de autoridades en el Parque Hernández que contó con algunas caras muy conocidas de la Ciudad Autónoma.
El mismo jueves, los equipos ya conocían el resultado final de la clasificación. La cena fue “bastante divertida”, asegura el representante de “Los que faltaban”. El premio económico por ese primer puesto, con un valor de 3.500 euros, lo repartirán equitativamente entre todos los integrantes. “Somos 10, pues cae a 350 euros por persona”. El segundo puesto ha sido para Los Suaves (equipo amarillo), y el tercero, para Machunga Karaluja (equipo rosa).
En las posiciones cuarta y quinta están Los Psicomotronic (naranjas) y los Miguiwaras (blancos). El resto de premios tienen un importe de 2.000 euros, 1.100 euros, 800 euros y 600 euros respectivamente; se han concedido cinco en total, para los que encabezaban la clasificación. Así, las puntuaciones de los tres equipos del podio superan los diez puntos de diferencia entre unos y otros; han conseguido llegar muy lejos pero, ciertamente, el concurso ha estado muy empatado. Además, las últimas pruebas, como la de conseguir una fotografía junto al cantante Manuel Turizo, fueron decisivas en el ranking final.
El capitán de los ganadores recomienda rotundamente este concurso y piensa que el año que viene volverán a presentarse. Hace una valoración positiva de la organización y resalta que los horarios han sido, en términos generales, prudentes, y que se les ha avisado con más antelación que en ediciones pasadas. “A mí me dijeron que en otros años te avisaban media hora antes o te podían avisar a las cuatro de la mañana”.
De este modo, el formato de entretenimiento juvenil afronta un nuevo reto: seguir creando ese “hype” del que hablaba la empresa organizadora antes del inicio del concurso, y mantener los estándares igual de altos para que el concurso melillense no pierda su esencia, que se remonta a décadas y que ha pasado ya por varias generaciones de vecinos y vecinas.
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