Del 30 de agosto al 7 de septiembre, Melilla se viste de gala para celebrar a su patrona, la Virgen de la Victoria. Pero más allá de los conciertos, las atracciones y los actos religiosos, la verdadera alma de estas fiestas late en las casetas, donde la comida se convierte en protagonista y las mesas en escenarios de encuentro y tradición.
En la Explanada Multifuncional de San Lorenzo se alzan este año 21 casetas, cada una con su propia personalidad y sabor. Desde las tradicionales como la de Los Costaleros, con más de dos décadas de historia, hasta la colorida propuesta de la Casa de Ceuta, que trae los sabores del Estrecho para deleite de los melillenses.
"Seguimos con el ambiente de siempre: familiar, acogedor, cercano", explica Gregorio Castillo, Hermano Mayor de la Cofradía de Los Costaleros. Su caseta, presente desde el año 2000, ha sido testigo de cómo generaciones enteras han crecido compartiendo mesa y mantel en la feria. Familias que han visto crecer a sus hijos entre platos de paella y risas, jóvenes que comenzaron sirviendo como voluntarios y hoy acuden con sus propias familias.
La gastronomía melillense brilla con luz propia durante estos días. En cada caseta, los menús reflejan la rica diversidad cultural de la ciudad: pinchitos morunos que abrazan la tradición bereber, pescado frito que recuerda la cercanía del mar, y la omnipresente paella que une a comensales de todas las edades alrededor de la mesa.
Los precios, que oscilan entre los 25 y 45 euros según el menú elegido, no son solo una transacción comercial. Son la entrada a una experiencia que trasciende lo gastronómico. "Lo más importante es la convivencia entre todos: los que trabajamos en la caseta y la gente que nos acompaña", reflexiona el casetero.
"Es una oportunidad perfecta para que las familias disfruten de la diversidad de nuestra gastronomía", explican desde la organización. El tinto de verano y el Cartojal acompañan tapas que van desde las tradicionales croquetas hasta los innovadores platos fusion que reflejan la Melilla multicultural del siglo XXI.
La Casa de Ceuta en Melilla, con 26 años de vida como entidad y casi dos décadas presente en la feria, mantiene vivas tradiciones únicas. "Creo que somos la única caseta que ofrece este tipo de gastronomía en la feria", apunta Ramón de la Cruz, destacando cómo cada jornada celebran una fiesta temática diferente: desde la Fiesta del Agua hasta el ambiente ibicenco, siempre con la mesa como centro de la celebración.
No todo son facilidades en este universo gastronómico. El restaurante de D´Carlos, por ejemplo, han tenido que adaptar su propuesta este año debido a la lista de espera que hay para poder coger mesa durante estos días. Y es que tal y como asegura el propietario, hay muchos melillenses que también prefieren salirse del Real de la Feria para pasar un buen rato con los amigos.
Esta realidad refleja los desafíos que enfrentan las casetas tradicionales: el cambio generacional, las nuevas responsabilidades familiares de los voluntarios, y la necesidad de adaptarse sin perder la identidad que las ha caracterizado durante décadas.
La Feria de Melilla 2025 introduce novedades pensadas en la comodidad de los comensales. Las casetas tradicionales contarán con sistemas de aire acondicionado, una mejora coordinada entre Melilla Monumental y la Consejería de Medio Ambiente. "El objetivo es garantizar un ambiente más agradable y propicio para que las familias disfruten de la feria sin las incomodidades del calor", explica Francisco Díaz, presidente de Melilla Monumental.
En cada caseta late algo más profundo que la simple satisfacción del apetito. Son espacios donde se construye identidad, donde los melillenses reafirman su pertenencia a una comunidad única. La diversidad de propuestas - desde casetas de cofradías hasta entidades deportivas, pasando por asociaciones vecinales - refleja la riqueza social de una ciudad que celebra sus diferencias alrededor de la mesa.
"Pueden ser hermanos de la cofradía o no, pero todos saben que al divertirse aquí también están colaborando con nosotros", explica Castillo, resumiendo la filosofía que impregna estas celebraciones: la solidaridad que nace del compartir.
Con raíces que se remontan a 1571, cuando Melilla comenzó a rendir homenaje a la Virgen de la Victoria, estas fiestas han evolucionado manteniendo su esencia. Desde aquel primer mercado medieval en Melilla la Vieja hasta el moderno recinto de San Lorenzo, la constante ha sido la misma: la celebración encuentra su máxima expresión cuando los melillenses se sientan juntos a la mesa.
La Feria de Melilla 2025 promete ser, una vez más, una celebración donde la gastronomía trasciende lo culinario para convertirse en vehículo de tradición, encuentro y pertenencia. Porque en Melilla, como en pocas ciudades, el verdadero cumpleaños de la patrona se celebra con el tenedor en una mano y el corazón abierto a la convivencia.
En cada caseta resuena el mismo mensaje: la Feria de Melilla no es solo una fiesta para ver, es una celebración para vivir, saborear y compartir.
La presidenta de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme), Ángela de…
Melilla ha vivido este viernes, 17 de abril, un auténtico adelanto del verano. De esos…
La Ciudad Autónoma ha recibido en el mediodía de este viernes 17 de abril a…
La Ciudad Autónoma de Melilla acogerá este sábado 18 de abril de 2026 la duodécima…
El Melilla Ciudad del Deporte La Salle se desplaza este sábado hasta tierras castellano-leonesas para…
Importante jornada para los equipos de la Peña Real Madrid y del Rusadir dentro del…