Melilla, ciudad pequeña pero diversa, muestra un panorama gastronómico en constante cambio. Mientras que los restaurantes tradicionales mantienen su clientela, la comida para llevar ha ganado protagonismo en los últimos años, especialmente entre los jóvenes.
La pregunta que surge es clara: ¿es Melilla una ciudad de comida para llevar o la mayoría de sus habitantes sigue prefiriendo sentarse a comer en un restaurante? La respuesta no es sencilla y depende de múltiples factores, desde la edad hasta las circunstancias del momento.
En los últimos años, el servicio de comida para llevar se ha consolidado en la ciudad, impulsado por la aparición de plataformas de entrega como Glovo y Uber Eats. Muchos locales han adaptado su oferta para responder a esta demanda, aunque no todos registran el mismo volumen de pedidos.
En locales como Kursaal Lounge Café Bar, por ejemplo, se lleva ofreciendo comida para llevar desde su apertura hace un año y medio, tras su experiencia previa en Soul Beach. “Desde que abrimos, prácticamente hemos tenido este servicio. Dependiendo del día, la afluencia varía. Cuando hace mal tiempo o los fines de semana por la noche, los pedidos aumentan. Los días normales son más tranquilos, así que el porcentaje de comida para llevar varía mucho”, explican desde el local.
La variedad de la oferta también juega un papel importante. Según los trabajadores de Kursaal Lounge, los productos más demandados para llevar son la pizza y los sándwiches. “Sobre todo pizza, es lo que más se pide”, aseguran, y añaden que trabajan exclusivamente con Glovo y Uber Eats para la entrega a domicilio. Esta tendencia refleja una preferencia por comidas rápidas, fáciles de transportar y que se consumen sin necesidad de preparación adicional, algo que coincide con la manera en que los jóvenes suelen organizar sus comidas.
Hablando con los melillenses, queda claro que la comida para llevar no reemplaza completamente a los restaurantes, pero sí ocupa un lugar relevante en el día a día, especialmente en momentos puntuales.
Algunos jóvenes admiten recurrir al servicio solo de vez en cuando, principalmente por comodidad o por situaciones especiales. Una de los entrevistados comenta que “intento no pedirla, intento comer más bien natural y sano, pero de vez en cuando, cuando no hay recursos o energía, termino pidiendo. Suele ser sándwich o platos combinados. Pizza muy poca, porque luego llega medio recalentada y pierde calidad”.
Otros jóvenes reflejan un patrón similar. Una chica por ejemplo, asegura que pide comida para llevar solo una vez por semana como máximo. “Lo típico es pizza, hamburguesa o kebab. Aquí se lleva mucho el kebab”, señala, reconociendo que, en general, la preferencia sigue siendo comer en restaurantes. “Todo el mundo prefiere que se lo sirvan en el restaurante, pero si quieres aislarte de la sociedad de vez en cuando, pides para llevar y punto”, añade.
Esta relación con la comida para llevar está fuertemente ligada al contexto y al momento del día. Entre los jóvenes, la elección entre pedir y salir a comer depende de factores como la compañía, el ánimo y la comodidad. “Si es para estar con amigos, prefiero salir a comer. Pero si estoy solo en casa y no tengo ganas de socializar, pido comida para llevar”, confiesa otro joven.
La elección del tipo de comida también varía según la situación. Mientras que la pizza se reserva para momentos de comodidad o indulgencia, otros platos, como hamburguesas o platos combinados, suelen asociarse a comidas rápidas y “de resaca”, según sus propias palabras.
La oferta de comida para llevar en Melilla es amplia, aunque concentrada en ciertos tipos de comida rápida. Pizzas, sándwiches, hamburguesas y kebabs dominan el mercado, en línea con lo que ocurre en otras ciudades españolas de tamaño similar.
La adaptación de los restaurantes a esta demanda ha sido gradual pero constante. Algunos locales, como Kursaal Lounge, han integrado plataformas de reparto digital, mientras que otros siguen confiando en el método tradicional de recogida en el local. La existencia de estas alternativas permite a los melillenses elegir según su disponibilidad y necesidades, sin obligarlos a salir de casa.
Existe una oferta diversa de locales que ofrecen comida para llevar o servicios de entrega a domicilio, desde pizzerías y kebabs hasta establecimientos de comida preparada tradicional. En plataformas como Uber Eats se pueden pedir platos de lugares como San Francisco Dôner Kebab, Pizzería El Dúo o McDonald’s, que disponen de comida para llevar y entrega a domicilio entre numerosas opciones en la ciudad.
Además, establecimientos locales como El Asturiano, especializado en menús para llevar; FLASH KEBAB y Fast & Food ofrecen comida rápida y preparada para recoger directamente en el local. También hay pizzerías como Pizzería Napoli, puntos de comida rápida como tintin fast food y varios restaurantes de comida china que atienden pedidos para llevar, reflejando la variedad de opciones disponibles en la ciudad para quienes optan por esta modalidad de consumo.
Sin embargo, a pesar de la comodidad de la comida para llevar, los restaurantes tradicionales mantienen un atractivo que la entrega a domicilio no puede replicar: la experiencia social, el ambiente y la calidad percibida de los platos recién elaborados. Las declaraciones de los jóvenes entrevistados reflejan este equilibrio. Aunque recurren a la comida para llevar por conveniencia o por momentos de aislamiento social, la opción de sentarse a comer sigue siendo preferida para la mayoría de ocasiones.
El perfil del consumidor de comida para llevar en Melilla es, por tanto, joven y ocasional. Este grupo prioriza la rapidez, la facilidad y, en ocasiones, el capricho. Prefieren platos que puedan transportarse fácilmente y consumirse sin complicaciones, con la pizza liderando la lista, seguida de sándwiches, hamburguesas y kebabs. Por otro lado, los adultos tienden a mantener hábitos de consumo más tradicionales, prefiriendo restaurantes para almuerzos y cenas, y limitando la comida para llevar a situaciones puntuales.
Melilla no es exclusivamente una ciudad de comida para llevar, pero la tendencia está en aumento, impulsada por la comodidad, las plataformas digitales y los hábitos de los jóvenes. Mientras los restaurantes continúan ofreciendo la experiencia gastronómica completa, la comida para llevar se posiciona como una alternativa válida y en crecimiento, especialmente para aquellos momentos en los que no se quiere salir o se busca una comida rápida y fácil.
En este delicado equilibrio, la ciudad demuestra que puede ofrecer lo mejor de ambos mundos. Sabor, rapidez y la libertad de elegir cómo disfrutar de sus comidas.







