El colegio, eje central de los proyectos comunitarios
Entre los temas prioritarios que Chocrón trasladó a Imbroda se encuentran proyectos de educación, mantenimiento institucional y desarrollo social. En particular, destacó el colegio hebreo, una institución educativa privada que representa no solo un centro de formación escolar, sino un símbolo de la continuidad cultural de la comunidad. “Tenemos varias cosas. Tenemos, sobre todo, el mantenimiento del colegio, que es un colegio privado, un colegio que nos cuesta muchísimo esfuerzo mantener”, subrayó Chocrón ante los periodistas.
Este colegio – que a lo largo de los años ha sido visto como un referente no solo para la comunidad judía, sino también como un elemento más de la oferta educativa de Melilla – enfrenta desafíos de financiación que requieren el respaldo institucional y la búsqueda de nuevas fórmulas de sostenibilidad fuera de las ayudas tradicionales.
“El objetivo inmediato es mantener vivo el espíritu de la comunidad, consolidar lo que ya funciona y, cuando el presupuesto lo permita, impulsar nuevos proyectos”, señaló en declaraciones anteriores. La preocupación de Chocrón por garantizar la continuidad del centro educativo se enmarca en una visión de supervivencia cultural y espiritual, entendiendo que sin la educación y la transmisión de valores, se corre el riesgo de perder una parte esencial de la identidad comunitaria.
Más allá de la educación: convivencia y respeto
Chocrón no eludió referirse a la importancia de fortalecer la convivencia interreligiosa e intercultural en Melilla, especialmente tras episodios de tensiones que han afectado a diversas comunidades. En entrevistas recientes, ha señalado que uno de los retos más importantes es recuperar la convivencia que siempre ha distinguido a la ciudad, fomentando el respeto mutuo entre judíos, musulmanes, cristianos y otras confesiones.
Este compromiso con la convivencia también quedó reflejado en eventos recientes como el encendido institucional de Janucá, donde Chocrón destacó el valor de la tolerancia y el respeto como pilares de la vida social melillense, y que contó con la presencia de autoridades civiles.
En ese contexto, la receptividad del presidente Imbroda a las necesidades y proyectos de la comunidad es vista por Chocrón como un gesto de reconocimiento institucional a la contribución histórica y actual de los judíos a la vida de Melilla. “Le hemos traído un pequeño obsequio de una bendición que le da al rabino por el trabajo que él hace espléndidamente bien”, explicó Chocrón, resaltando la simbología del encuentro y el aprecio por el respaldo constante del Gobierno local.
Mirada al futuro
Chocrón agradeció públicamente el apoyo del presidente Imbroda y reafirmó su compromiso con una agenda que no solo mira a la comunidad dentro de sus propios límites, sino que también apuesta por una Melilla más inclusiva, plural y cohesionada.
“El objetivo real – dijo en la entrevista con El Faro – es fortalecer lo que ya tenemos, garantizar la continuidad educativa y proyectar una institución que siga siendo un referente de convivencia y solidaridad en la ciudad autónoma”.
Con este encuentro, se refuerza la imagen de Melilla como espacio de diálogo intercultural y respeto entre confesiones, al mismo tiempo que se visibiliza la labor cotidiana de una comunidad que, pese a su reducido tamaño, cumple un papel significativo en la vida social, cultural y educativa de la ciudad.