Foto de familia de la Casa de Melilla en Valladolid. Foto: cedida por la CAM
El Salón Dorado del Palacio de la Asamblea de Melilla acogió este lunes una visita muy especial: la delegación de la Casa de Melilla en Valladolid, encabezada por su presidente, Francisco Javier Fadrique. El encuentro institucional tuvo lugar en un ambiente de cordialidad y cultura, con la presencia del presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, quien destacó la importancia de estrechar vínculos entre Melilla y las casas de melillenses en la península.
Durante su intervención, Fadrique agradeció la acogida recibida y explicó que, a pesar de algunos problemas iniciales con los vuelos, la visita transcurrió sin contratiempos, permitiendo que la delegación pudiera recorrer y conocer los rincones más representativos de la ciudad. "Le damos las gracias al Presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla, Juan José Imbroda, por recibirnos en este Salón Dorado", señaló, haciendo hincapié en la importancia de mantener la conexión cultural y social con Melilla desde la península.
Fadrique destacó durante su discurso la diversidad cultural que caracteriza a Melilla. "Hemos hecho una panorámica de ayer, visitamos la ciudad, el pueblo. Y no solamente quiero darles la bienvenida, quiero darles las gracias por venir a visitar esta ciudad maravillosa, conocida por mucha gente, donde hay cuatro culturas: cristianos, hebreos, musulmanes, hindúes y gitanos que han convivido más de 250 años sin problemas". La mención de esta coexistencia refleja la riqueza histórica y cultural de la ciudad, una característica que la hace única en el contexto español.
El presidente de la Casa de Melilla en Valladolid subrayó la importancia de que los visitantes vivan la experiencia de la ciudad y puedan llevarse un recuerdo positivo: "Vamos a seguir visitando la ciudad mañana y pasado, y a disfrutar. Solo quería desearos que tengáis un buen recuerdo de esta ciudad tan maravillosa".
Por su parte, el presidente de la Ciudad Juan José Imbroda expresó su satisfacción por recibir a la delegación vallisoletana. "Bienvenidos a esta casa cerca de su casa. Lleva muchos años con nosotros, lleva todo lo que es la Casa de Valladolid", afirmó, refiriéndose a la trayectoria de Fadrique, quien lleva más de veintisiete años al frente de la institución.
Imbroda ofreció además una panorámica histórica de la ciudad, remontándose a la época romana, la presencia de Cartago, los árabes y la incorporación de Melilla a España en 1497. "Los alcaides de la época negociaban con los españoles que estaban viniendo, y para entregar las ciudades, todo dependía de Jesús", señaló, haciendo referencia a los complejos procesos históricos que dieron forma a la ciudad moderna.
El presidente destacó la composición demográfica de Melilla, señalando la presencia de distintas comunidades que conviven de manera pacífica. Según Imbroda, aproximadamente un 55-58% de la población es de origen europeo, un 40% de origen africano y un 2% de origen sefardí. Asimismo, mencionó la pequeña pero significativa presencia de la comunidad gitana y de otras minorías.
"Existen diversas culturas que conviven en armonía. Aquí no existe racismo, y la xenofobia es prácticamente inexistente. Los melillenses son muy amables y acogedores, y siempre están dispuestos a ayudar", afirmó. Imbroda enfatizó la importancia de mantener el diálogo y la tolerancia como valores fundamentales de la ciudad.
Otro de los temas abordados por el presidente de Melilla fue la conectividad de la ciudad con la península. Destacó la frecuencia de los vuelos diarios a Málaga y Madrid, así como a otros puntos como Granada y Sevilla. Además, mencionó la existencia de conexiones marítimas diarias que facilitan el transporte de personas y mercancías.
"Tenemos siete u ocho vuelos diarios a Málaga, tres o cuatro a Madrid, y los barcos también realizan travesías diarias. El transporte es caro, pero esencial para mantener la conexión con la península y fomentar el turismo", explicó Imbroda. La presencia de cruceros, el transporte aéreo y marítimo eficiente contribuyen a la dinamización económica y cultural de la ciudad.
Imbroda también abordó el desarrollo urbano y arquitectónico de Melilla. Destacó cómo la ciudad moderna comenzó a desarrollarse a finales del siglo XIX, con un diseño inspirado en centros urbanos de otras ciudades españolas, como Barcelona. La arquitectura refleja la mezcla de estilos y la influencia de distintas migraciones que contribuyeron a la formación de un centro urbano moderno y funcional.
"Presumimos de nuestros edificios históricos, que son costosos de mantener, pero representan nuestra identidad cultural y nuestro patrimonio", señaló. La conservación de estos espacios se considera un pilar de la política cultural y turística de la ciudad.
Durante su intervención, Imbroda también se refirió a la fiscalidad especial de Melilla, destacando que la ciudad cuenta con un sistema propio que incluye el IPSI, una alternativa al IVA, y bonificaciones significativas para empresas. "Esto se nota cuando se hacen las liquidaciones fiscales; el sistema está pensado para favorecer tanto a residentes como a empresas", afirmó.
Asimismo, enfatizó la estabilidad económica y política de la ciudad, resaltando que la diversidad cultural y la innovación son factores clave para mantener un entorno seguro y dinámico. "La realidad de Melilla es pacífica, con un gobierno estable, y la sociedad trabaja con honor y compromiso", concluyó.
El presidente también hizo referencia a la convivencia religiosa y la riqueza de las festividades locales. Mencionó celebraciones como el Miércoles de Ceniza para los cristianos y el Ramadán para los musulmanes, así como otras procesiones y tradiciones locales que reflejan la tolerancia y el respeto mutuo entre las comunidades.
"Todos los días hay procesiones y eventos que muestran nuestra diversidad cultural. Es una tierra eminentemente española, con una fuerte identidad europea y mediterránea", aseguró. La convivencia pacífica y la participación activa de los ciudadanos en estas festividades son un reflejo del carácter abierto y acogedor de Melilla.
El acto concluyó con un mensaje de agradecimiento y una invitación a los visitantes para que sigan descubriendo la ciudad. Tanto Fadrique como Imbroda coincidieron en resaltar la importancia de mantener la conexión entre Melilla y las casas de melillenses en la península, fortaleciendo los lazos culturales, históricos y sociales que unen a estas comunidades. Además, la Casa de Melilla en Valladolid le obsequió al presidente de la Ciudad con un vino en agradecimiento y reconocimiento.
"Muchísimas gracias por venir a acompañarnos. Esperamos que se lleven un buen recuerdo y que difundan la realidad de Melilla, su historia y su cultura", concluyó Imbroda, destacando el valor de estos encuentros para reforzar la identidad compartida y promover la ciudad como un destino de turismo cultural y educativo.
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