La borrasca Marta está afectando a Melilla sobre todo con fuertes vientos
La borrasca Marta continúa dejando sentir sus efectos en Melilla, donde el viento vuelve a ser el principal fenómeno asociado a un nuevo episodio de inestabilidad meteorológica que afecta a buena parte del territorio nacional y al entorno más cercano. La ciudad autónoma se encuentra entre las zonas bajo aviso por fenómenos adversos, en un contexto marcado por la persistencia de temporales desde comienzos de año y por una dinámica atmosférica que no termina de estabilizarse.
El paso de este sistema de bajas presiones se produce tras varias semanas consecutivas de tiempo adverso, lo que refuerza la percepción de un invierno especialmente activo. En Melilla, las rachas de viento asociadas a Marta han obligado a mantener la vigilancia, especialmente en zonas abiertas, áreas costeras y espacios urbanos expuestos, donde este tipo de episodios suele generar incidencias puntuales relacionadas con la seguridad.
La Agencia Estatal de Meteorología mantiene activados avisos por fenómenos adversos en trece comunidades autónomas, además de Ceuta y Melilla, ante la llegada de Marta. Este sistema viene acompañado de viento intenso, precipitaciones generalizadas y nieve en distintas zonas del interior peninsular, configurando un escenario meteorológico complejo y muy variable.
En el caso de Melilla, el viento es el elemento más destacado del episodio, en línea con otros temporales recientes. Las rachas pueden alcanzar intensidad notable en momentos concretos, especialmente cuando el frente asociado a la borrasca se muestra más activo. Aunque no se han notificado daños relevantes vinculados directamente a Marta en la ciudad, la experiencia acumulada durante las últimas semanas mantiene activos los protocolos de prevención.
La llegada de Marta se inscribe en una dinámica atmosférica que ha marcado el inicio de 2026. El mes de enero estuvo caracterizado por una sucesión de borrascas que afectaron de forma reiterada a Melilla, con episodios de viento, lluvias y oleaje que alteraron la normalidad durante varios fines de semana consecutivos. Febrero ha comenzado siguiendo esa misma línea, sin que se haya producido una mejora sostenida del tiempo.
Este encadenamiento de temporales ha obligado a los servicios municipales y de emergencia a mantener un estado de atención constante. En episodios recientes, el viento ha provocado diversas intervenciones de los bomberos relacionadas con la retirada de elementos inestables, el aseguramiento de estructuras y la prevención de riesgos en la vía pública, especialmente en zonas con arbolado o mobiliario urbano expuesto.
Aunque en Melilla los efectos de Marta se manifiestan principalmente a través del viento, la evolución del temporal en territorios próximos permite dimensionar el alcance del fenómeno. En Ceuta, por ejemplo, las intensas lluvias asociadas a esta borrasca han provocado desprendimientos en distintas carreteras, inundaciones en viviendas y locales comerciales y el desalojo preventivo de una familia, además de numerosas intervenciones de los servicios de emergencia durante la madrugada del domingo.
Estas incidencias reflejan la capacidad de Marta para generar situaciones complejas allí donde las precipitaciones se intensifican, especialmente en zonas urbanas con orografía complicada. Aunque las condiciones meteorológicas no son idénticas en Melilla, la cercanía geográfica y la naturaleza del sistema refuerzan la necesidad de mantener la precaución ante una posible evolución desfavorable del episodio.
El impacto de las fuertes lluvias asociadas a este contexto meteorológico se ha dejado sentir con especial intensidad en el norte y el oeste de Marruecos, donde las autoridades han elevado a 154.309 el número de personas evacuadas de manera preventiva ante el riesgo de inundaciones. El Ministerio del Interior marroquí ha pedido a la población extremar la precaución y evitar el regreso a las zonas inundables mientras persista la amenaza.
La provincia más afectada ha sido Larache, donde se ha concentrado la mayoría de las evacuaciones, con más de 112.000 personas desalojadas debido a las intensas lluvias registradas en las últimas semanas. A esta le sigue la provincia de Kenitra, cercana a Rabat, donde más de 23.000 habitantes han tenido que abandonar sus hogares como medida preventiva, entre otras zonas afectadas.
Las autoridades marroquíes han señalado que las evacuaciones continúan conforme a un enfoque preventivo que tiene en cuenta los niveles de peligro y la magnitud de los posibles daños. En este contexto, gran parte de la población de la localidad de Alcazarquivir ha abandonado la ciudad en el marco de las medidas adoptadas durante la última semana.
El Ministerio del Interior marroquí ha advertido de que los datos sobre el terreno y las previsiones meteorológicas indican que las inundaciones no remiten y existe riesgo de un agravamiento de la situación hidrológica. Por ello, ha instado a la población a mantener el máximo nivel de alerta y a no regresar por ahora a las zonas afectadas hasta que se emitan directrices oficiales.
Aunque en algunas áreas del norte el nivel del agua comienza a descender, carreteras y accesos a localidades como Alcazarquivir siguen cortados, con vías anegadas y restricciones de movilidad. Las autoridades han habilitado autobuses como medida preventiva para evacuar a vecinos de zonas periféricas, mientras que los cuerpos de seguridad mantienen controles para impedir el regreso a las áreas de mayor riesgo.
La Dirección General de Meteorología de Marruecos ha activado una nueva alerta naranja por lluvias fuertes y rachas de viento que pueden alcanzar hasta 85 kilómetros por hora, lo que mantiene la preocupación ante la posibilidad de nuevos episodios adversos.
En Melilla, la evolución del tiempo seguirá condicionada por el desplazamiento de Marta y por la posible llegada de nuevos frentes asociados a esta dinámica inestable. El viento continuará siendo un factor relevante en las próximas horas, dentro de un ambiente variable y propio de este tipo de situaciones invernales.
Con la borrasca Marta, Melilla vuelve así a situarse bajo la influencia de un invierno marcado por la inestabilidad, en un contexto regional donde los efectos del mal tiempo están teniendo un impacto significativo en ambos lados del Estrecho.
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