El mal tiempo no impide una nueva edición de la ruta Ruta Sefardí

Una veintena de asistentes han acudido hasta el Museo Etnográfico para conocer el legado hebreo de Melilla

La lluvia y el viento no han sido impedimento alguno para que el Museo Etnográfico de las Culturas Amazigh, Sefardí y Gitana de Melilla haya acogido esta mañana una nueva ruta "La Melilla Sefardí". Una iniciativa organizada por la Asociación Socio-Cultural Mem Guímel que ha contado con la presencia de una veintena de turistas y locales.

En una mañana repleta de inclemencias meteorológicas, los asistentes a la ruta han descubierto en profundidad el legado de los judíos melillenses desde su llegada allá por el 1864 hasta nuestros días.

Visitantes de distintas procedencias mostraron su interés en conocer de la cultura y el patrimonio hebreo de nuestra ciudad, a través de una ruta amena.

Los encargados de esta iniciativa fueron de nuevo tanto el presidente de la asociación Mem Guímel, Mordejay Guahnich, como la doctora en historia, Elena Fernández.

Recorrido alterado

Si bien no lo ha impedido, el mal tiempo ha alterado el recorrido de la ruta sefardí. Los visitantes no han podido andar por las calles del Pueblo ni descubrir el Cementerio Hebreo de San Carlos. Primer camposanto hebreo de toda España tras la expulsión de los judíos en el año 1492.

En primer lugar, se recorrió el Museo Sefardí, donde a través de las vitrinas, se divulgaron todos los puntos de la vida judía. Elena Fernández se encargó de narrar cada punto de la historia de la comunidad hebrea melillense, así como de desgranar las tradiciones del judaísmo en la ciudad autónoma. En el museo se repasaron las escrituras sagradas de la comunidad, su origen y sus particularidades, además de las costumbres y liturgias durante las distintas etapas de la vida de los hombres y mujeres judías desde su nacimiento hasta su muerte

Desde allí la ruta ha abandonado Melilla la Vieja para caminar por el Mantelete. Antiguo pulmón económico de la comunidad hebrea local, donde han descubierto con Guahnich diversos ejemplos del patrimonio hebreo como la Casa Salama o el Monolito de Yamin Benarroch.

La ruta ha concluido a las 12:30 horas en la sinagoga ‘Or Zaruah’, donde se ha explicado el significado de Tefilá (como se conocen en Melilla a las sinagogas), así como los tipos de liturgia y un breve repaso a la comida Kasher.

Iniciativa

La ruta sefardí se encarga de poner en valor a lo largo de varios domingos al año el patrimonio hebreo de Melilla. Esta iniciativa nació tras un minucioso trabajo de investigación, liderado por María Elena Fernández y Mordejay Guahnich, dentro del proyecto Sefamel, dedicado al estudio y difusión de la historia y memoria de la comunidad judía melillense.

Y es que después de 5 años de estudio de diferentes archivos como registros o planos, ambos decidieron dar a conocer estos conocimientos a visitantes y ciudadanos melillenses.

La llegada y asentamiento de la comunidad hebrea comenzó en el 1864 y se fue desarrollando hasta 1893. Melilla, entonces plaza militar y presidio, comenzó a poblarse de civiles tras la llegada de familias judías procedentes de Tánger y otras urbes del norte de África.

Hasta 16 hitos documentan la presencia judía en el casco antiguo: placas que señalan el emplazamiento de las sinagogas originales, viviendas de comerciantes y palacios particulares. En estos enclaves los guías relatan cómo los sefardíes contribuyeron a la urbanización, la vida económica, incluso la política local.

A finales del siglo XIX, la comunidad se expande fuera del Pueblo para fundar el barrio del Polígono, donde llegaron a existir hasta 10 sinagogas. Posteriormente, en la primera mitad del siglo XX, los judíos impulsaron la construcción del centro modernista (el llamado Triángulo de Oro o “Pequeña Jerusalén”) con ejemplos tan emblemáticos como la Casa Melul, la Sinaoa Or Zaruah o la Casa Salama.

Lejos de ser un recorrido meramente expositivo, la ruta sefardí se basa en la interactividad: los guías abren turnos de preguntas, fomentan el recuerdo colectivo y recogen testimonios de antiguos descendientes para incorporarlos a investigaciones futuras. Así, cada salida es única: Se actualiza con nuevos hallazgos y anécdotas y contribuye a seguir desentrañando la historia de los hebreos en Melilla.

Y es que al final, la ruta sefardí no sólo difunde patrimonio cultural, sino que se erige en herramienta de convivencia en Melilla.

Boda judía

El Museo Etnográfico acoge desde el pasado mes de diciembre una exposición temporal dedicada a una de las tradiciones más antiguas y simbólicas del judaísmo: La boda. Bajo el título “La Boda Judía”, la muestra se inauguró esta semana en la sede del museo y estará disponible para el público, en principio, hasta el mes que viene.

Impulsada por la Consejería de Cultura, Patrimonio Cultural y del Mayor, en colaboración con Mem Guímel, la exposición ofrece un recorrido por los elementos que conforman el rito nupcial judío. conocido como Hajatuná, a través de objetos, documentos, trajes y testimonios que forman parte del legado sefardí.

Uno de los principales atractivos de la muestra es su riqueza patrimonial. Los visitantes pueden encontrar piezas con varios siglos de antigüedad, entre ellas, contratos nupciales (Ketubot), libros de piyutim, que cánticos litúrgicos que se interpretan en celebraciones, en hebreo, árabe y ladino, así como fotografías antiguas y objetos de uso ceremonial que ofrecen una visión íntima y detallada de estas celebraciones.

A la entrada de la sala destaca la figura de una novia ataviada con el traje tradicional de “Berberisa” o paño, una indumentaria típica usada en el antiguo Reino de Castilla y recuperada por la comunidad sefardí. Esta representación da paso a una vitrina que reúne elementos del traje de Berberisca, entre los que se encuentran dos coronas donadas por Rebecca Bunán y un vestido del siglo XVIII cedido por Alegría Edery, piezas que aportan un valor histórico y estético singular a la exposición.

No menos llamativa es la presencia de una Jupá blanca, es decir, el palio bajo el cual se celebra la ceremonia, cedida por el Rab Yamín Bittán. También se puede observar la Hannay, un pilón de azúcar utilizado en la noche de Berberisa, que simboliza la dulzura y buenos deseos para la nueva etapa que emprende la pareja.

Esta es la quinta exposición organizada en el marco del acuerdo suscrito entre la Consejería de Cultura y Mem Guímel. Un acuerdo centrado en potenciar la actividad del Museo Etnográfico como espacio dinámico, vivo y comprometido con la memoria, la diversidad cultural y el patrimonio inmaterial de Melilla.

La exposición se suma así a otras iniciativas recientes centradas en el legado judío local y en el objetivo de poner en valor la pluralidad histórica de Melilla y mostrar cómo las distintas tradiciones han contribuido a la riqueza cultural de nuestra ciudad.

La exposición puede visitarse de martes a sábado en horario de 10:00 a 20:00 horas y los domingos de 10:00 a 14:00 horas. Los lunes el Museo permanece cerrado.

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