Innato abrió el concierto de la noche del martes en el Espacio Joven con una propuesta totalmente en conexión con el público. -AGC-
El Espacio Joven de la Feria se convirtió este martes en escenario para dos propuestas nacidas en la escena musical melillense. Innato y Samsara compartieron una noche de metal en la que la contundencia y la energía del directo fueron las principales protagonistas frente a un público entregado, agradecido y totalmente receptivo. Entre el escenario y la pista parecía no haber distancia entre las partes. Cada se entregaba y alimentaba a la otra, creando una atmósfera de enorme compenetración y familiaridad. Dos bandas con recorridos diferentes, pero unidas por una misma voluntad: hacer música propia, ganar espacio sobre el escenario y contribuir a que la escena local siga creciendo.
Innato fue la encargada de abrir la noche. La estructura actual está formada por Carlos Sardiña a la voz, Julián Correa y Sergio Cumpián a las guitarras, Jose Madrid al bajo y Juanjo Brecia a la batería. La banda, vinculada al metal extremo, afrontó el directo como una parte esencial de su identidad. Frente a otras formaciones que han construido buena parte de su recorrido alrededor de la grabación, Innato ha dado históricamente prioridad al escenario desde su nacimiento como grupo musical. Sus canciones están concebidas para crecer cuando se interpretan delante del público, con una combinación de guitarras pesadas, una base rítmica contundente y una voz que lleva las composiciones hacia terrenos oscuros e intensos.
La fuerza de Innato se encuentra precisamente en esa capacidad para trasladar al escenario todo lo que existe detrás de sus canciones. El grupo ha construido un repertorio en el que las experiencias personales, las historias cercanas y las situaciones observadas se convierten en materia prima para el metal. Son composiciones que nacen de diferentes puntos de partida, pero que terminan adquiriendo una personalidad propia cuando todos los instrumentos comienzan a funcionar como un conjunto y la letra prospera entre la base instrumental. La formación actual también refleja una etapa de evolución. Los cambios de integrantes han incorporado nuevas formas de tocar y nuevas influencias a un proyecto que mantiene sus raíces, pero que continúa transformándose con el aporte de cada nuevo miembro y con cada idea que surge de observar la propia vida.
El resultado es una banda abierta a diferentes referentes dentro y fuera del metal extremo y que encuentra en el directo el espacio natural para desarrollar toda esa mezcla. Sobre el escenario del Espacio Joven, Innato presentó un repertorio formado íntegramente por canciones propias. Una apuesta por mostrar su identidad sin recurrir a versiones y por condensar en un concierto breve una propuesta especialmente pensada para el directo.
Tras ellos llegó Samsara, una banda que comienza a construir su experiencia sobre los escenarios, pero que afronta cada actuación con la energía de un proyecto en pleno crecimiento. La agrupación musical está integrada por Enrique Rubio al bajo, Juanjo Brecia a la batería, José Zamudio a la guitarra rítmica, Enrique Catalinas "Cata" a la guitarra solista y José Castillo a la voz. El concierto de este martes fue su segunda experiencia ante el público después del celebrado en el parque Hernández durante la Feria del Libro, donde participaron en un evento benéfico vinculado a El Sueño de Vicky. Aquel primer concierto supuso el estreno de Samsara en unas condiciones profesionales de sonido y escenario. Ahora, apenas unos meses después, el grupo regresó al escenario con un repertorio que combinó composiciones propias y versiones y con una formación que ha ido consolidándose.
Su sonido se mueve principalmente por el nu metal. Las guitarras y la sección rítmica aportan una base potente sobre la que se sitúa una voz de carácter lírico. Esa combinación permite a Samsara alternar momentos de mayor contundencia con otros en los que la melodía adquiere protagonismo, construyendo una personalidad propia dentro de un género abierto a diferentes influencias. También sus letras transitan por terrenos variados. La crítica social convive con referencias a la fantasía, la angustia, el amor, la soledad o la transformación.
El nombre de la banda, relacionado con el ciclo de vida, muerte y renacimiento, conecta con una idea de cambio que también puede trasladarse a la propia evolución de un grupo que está definiendo su recorrido. Su historia, Samsara, se escuchó sobre el escenario. En el repertorio convivieron esas canciones propias con versiones de formaciones vinculadas al rock y al metal. Una combinación pensada para conectar con quienes ya conocen al grupo y, al mismo tiempo, ofrecer al público una puerta de entrada a su propuesta.
La diferencia de experiencia entre ambas bandas no restó intensidad a la noche. Innato llegó con el rodaje de una formación acostumbrada a encontrar en el escenario su principal territorio, mientras Samsara afrontó una de sus primeras oportunidades para seguir creciendo ante el público. En ambos casos, el resultado pasó por la misma necesidad de tocar y convertir las canciones en una experiencia compartida con el público que se volcó con la propuesta. La cita sirvió también para reivindicar la importancia de los espacios destinados a los grupos locales. La escena musical de una ciudad se construye precisamente a través de estas oportunidades: conciertos compartidos, nuevos públicos, colaboraciones entre bandas y escenarios en los que las formaciones puedan probar, crecer y consolidar sus propuestas.
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