Caseta "La niña de mis ojos"
“La niña de mis ojos” es una caseta joven de la Feria de Melilla que ha despegado casi sin darse cuenta. Si le preguntan por el nombre, su gerente, Alejandro Felices, dirá que es por su hija, a la que siempre le dedica esta expresión cariñosa. Pero, como pasa con las canciones, explica, se le concede a cada uno la libertad de darle el sentido que quiera.
Situada en la calle principal del Real melillense, está siendo uno de los lugares más transitados de toda la Feria. Tienen raciones de comida casera, bebida fría, y un ambiente sin igual que hace que todos los que pasan por allí quieran repetir. Y no es una exageración. Inauguraron cediéndole el protagonismo a Los Soniketes, un clásico musical de la ciudad, que animó y multiplicó las ganas de vivir la experiencia feriante.
Con canciones de siempre, sevillanas, rumbas y versiones, el grupo local lo dio todo e hizo vibrar a los que se encontraban en la caseta. Fue un presagio de lo que “La niña de mis ojos” tenía preparado para el resto de la semana: buen ambiente, buen servicio y buena calidad en todo lo que ofrecen. Están sorprendidos con la buena acogida que están teniendo en su debut en la Feria, y se plantean seguir con la hazaña el año próximo.
El proyecto salió adelante gracias al hermanamiento entre la Asociación Centro Hijos de Melilla y la Asociación de Antiguos Alumnos de los Colegios de la Guardia Civil, más conocidos como “Los Polillas”. El gerente pertenece a los segundos y es, a su vez, compañero del presidente de la primera entidad, Feliciano Palomo. Esta asociación es la institución vecinal y cultural más antigua de la ciudad autónoma.
Entre charlas a principios de año, surgió la idea, dado que Palomo ya se había puesto al frente de la caseta en 2025 y le propuso a Felices la incorporación de “Los Polillas”. Agradecen al público melillense la buena acogida y aceptación que están teniendo en el recinto ferial: “Todo se está llenando”. Tienen también alternativas sin gluten para los celíacos, tanto de comida como para los cerveceros.
El gerente señala que las noches están siendo algo más “flojitas” que los almuerzos: “A nosotros, o en general, a los melillenses, nos gusta más el mediodía que la noche”. Sirven tapas de cortesía a modo de entrante (patatas bravas, ensaladilla rusa, lo típico de la gastronomía local), pero se decantan por las raciones para no saturar la cocina y ser más ágiles en los tiempos de servicio.
“Lo que tenemos son platos de raciones a precios muy asequibles y todo casero”. Carne en salsa, magro con tomate, cachopo, lagrimitas de pollo, crujientes de queso y langostino… Pescados, calamares, boquerones, huevas, y un largo etcétera que, con la única excepción de las croquetas, no llevan gluten. Esta decisión busca ampliar el abanico de opciones a los celíacos. “Sin tener nada de referencia en la familia, hemos dicho, vamos a apostar por ellos también, para que puedan disfrutar de la Feria”.
El equipo está formado por unas diez o doce personas para garantizar la rapidez y la mejor atención a los clientes. “A la gente le gusta que pida la cerveza y ya la tenga encima de la mesa, que pida la comida y la tenga ya ahí”. Sin tener experiencia previa en el mundo hostelero, esta apuesta por el personal era un aspecto fundamental para ellos. El único vínculo que guarda con el sector es que, hace cerca de treinta años, su padre llevó el Bar Málaga.
“Siempre es verdad que me ha gustado el tema de la hostelería, siempre me ha gustado ese ambiente”. No iba a dejar escapar la oportunidad de sacar adelante la caseta, y se enorgullece al comprobar que está gustando entre los vecinos, que siguen reservando mesa día tras día. A futuro, “habrá que mirar las cuentas”. Si salen los números, lo más probable es que continúen con la caseta.
La Ciudad Autónoma se encarga del montaje de carpas, cocinas y parte del mobiliario de la caseta, así como de la instalación eléctrica, del agua y de la cesión de algunos aires acondicionados para refrescar el interior. Los caseteros hacen, igualmente, una inversión importante para equiparlo todo como es debido. Como novedad, Felices explica que han incorporado una especie de aspersores en el techo para amortiguar el calor.
Por último, felicita a los melillenses por las esperadas Fiestas Patronales y da las gracias por el impulso que está teniendo la caseta. El domingo volvieron a contar con la participación de Los Soniketes, grupo que se subirá otra vez al escenario de “La niña de mis ojos” los días 3 y 4 de septiembre. Con el “fresquito” del interior, un servicio de diez, bebidas variadas (cerveza, refrescos, vinitos y combinados) y platos excelentes, se posiciona como uno de los destinos favoritos del Real de la Feria.
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