Emilio Alzugaray, nacido en Pamplona el 5 de septiembre de 1880, es una de las figuras más fascinantes y enigmáticas de la historia arquitectónica de Melilla, aunque su legado sigue siendo desconocido por los melillenses e incluso por los historiadores.
Ingeniero militar de formación, su paso por la ciudad no solo se limitó a sus contribuciones en el ámbito castrense, sino que dejó una marca indeleble en la arquitectura melillense de principios del siglo XX. A pesar de que muchos de sus edificios se encuentran en el corazón de la ciudad, pocos conocen la relevancia de sus obras. Alzugaray, que fue un activo impulsor de la modernización de Melilla, dejó un legado arquitectónico que trasciende su carrera militar.
No era solo un hombre de uniforme; también fue un pionero en el diseño de algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad autónoma, muchos de los cuales permanecen hasta el día de hoy como testimonios de su genialidad. Su capacidad para integrar influencias modernas, como el art nouveau, en la tradición arquitectónica de Melilla hizo que sus obras fueran únicas. Este ingeniero militar destacó por su talento para diseñar edificios que se caracterizan por sus detalles ornamentales, en los que los motivos florales y figuras de animales se combinan de manera armónica.
A lo largo de su carrera en Melilla, Alzugaray proyectó una serie de edificios que hoy son símbolos de la ciudad autónoma. Algunos de los más reconocidos incluyen la Casa de las Fieras, la Casa de Salomón Cohen, la Casa de José Morely, la Casa de la Viuda de Samuel Salama y el Colegio La Salle. Estos edificios, que siguen siendo parte esencial del paisaje urbano de Melilla, muestran la evolución del arquitecto, que pasó de una influencia más clasicista a un estilo modernista con elementos decorativos muy característicos.
La Casa de las Fieras, uno de sus diseños más conocidos, es un claro ejemplo de su maestría en el uso del modernismo y el art nouveau, y todavía hoy en día, la gente se refiere a ella como uno de los mejores ejemplos de arquitectura en Melilla.
Pero, más allá de la arquitectura, la historia de Alzugaray está marcada por su papel en la guerra, la política y los vaivenes del destino. Su vida dio un giro dramático en los años 20, cuando fue condenado a prisión tras el desastre de Annual. Acusado de negligencia en el servicio y de una serie de transacciones que involucraban a Abd el Krim, líder rifeño, Alzugaray pasó varios años en prisión. La condena y su encarcelamiento en el Fuerte de María Cristina de Melilla marcaron un punto de inflexión en su vida.
Sin embargo, logró huir de la cárcel en 1923 y se exilió en Orán, donde reemprendió su vida y actividad profesional. Su historia se entrelazó con la de la guerra civil española, donde se reincorporó al ejército republicano, llegando a ser comandante de ingenieros y participando activamente en las defensas de Madrid.
Tras la derrota republicana, se exilió en 1939, residiendo en Perpignan, Francia. Allí, se dedicó a contactar con el "Intelligence Service" británico, poniéndose al servicio de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, en 1943, fue arrestado por la Gestapo, que lo trasladó a París, donde fue interrogado por el temido coronel Boemelburg, jefe de la misma.
Tras el interrogatorio, Alzugaray fue enviado a Marsella bajo la supervisión del jefe de la Gestapo en la región. Estaba previsto que fuera trasladado a Niza a principios de 1944, pero un comando de la Resistencia atacó el convoy en el que viajaba.
El 2 de enero de 1944, a pocos kilómetros de Toulouse, Alzugaray, junto con otros prisioneros, fueron abatidos. El cuerpo de Emilio Alzugaray fue enterrado en el cementerio de Deyme, cerca del lugar donde ocurrió su trágica muerte.
No obstante, su faceta como arquitecto sigue siendo su mayor legado en Melilla. La ciudad, que en ese momento estaba en plena expansión, aprovechó el talento de Alzugaray para dotarse de una serie de edificios que integraban lo mejor de las influencias internacionales de la época. Como ingeniero militar, Alzugaray también contribuyó al desarrollo de la infraestructura de la ciudad y su trabajo en la construcción de fortificaciones y líneas de defensa, especialmente durante la Guerra de Melilla de 1909, lo consolidó como una figura clave en la historia de la ciudad.
Existen pocos trabajos escritos sobre Alzugaray, lo que hace que su legado sea aún más misterioso. Sin embargo, los historiadores locales como Antonio Bravo y Salvador Gallego han realizado estudios sobre la arquitectura de Melilla y han incluido la figura de Alzugaray en sus libros, como ‘La ciudad de Melilla y sus autores’. Este trabajo es uno de los pocos documentos que recogen el repertorio completo de los edificios de Alzugaray y ofrece una aproximación sobre las fechas y características de sus obras. Aunque la información sobre su vida y obra sigue siendo limitada, estos estudios se presentan como una fuente confiable para aquellos que deseen profundizar en su legado.
Gracias Sres. historiadores Bravo y Gallego por dar a conocer un personaje importante en la vida de la Ciudad.
Pienso que no se conocería antes por ser republicano. Las figuras reconocidas en la dictadura franquista fueron -únicamente- las fieles al régimen fascista establecido. Es hora ya de reconocer a todos.