El Salón Dorado del Palacio de la Asamblea de Melilla ha acogido este martes, a las 10:30 horas, la recepción oficial de un grupo de estudiantes franceses participantes en el programa Erasmus+. Los denominados “embajadores Erasmus”, procedentes del Lycée Pierre de Coubertin, han estado acompañados por representantes del Instituto Leopoldo Queipo y han sido recibidos por la vicepresidenta de la Asamblea, María José Aguilar.
Durante el acto institucional, Aguilar ha ofrecido a los visitantes una explicación detallada sobre el funcionamiento del edificio y el papel que desempeña en la vida política de Melilla. Desde el propio Salón Dorado, la vicepresidenta ha expuesto las distintas actividades que se desarrollan en el interior del Palacio, así como la representación de los diferentes partidos políticos y las funciones del presidente de la Ciudad Autónoma.
Asimismo, ha destacado el patrimonio urbanístico de Melilla, subrayando que se trata de la segunda ciudad modernista de España. Aguilar destacó que sus edificios conservan un legado propio que forma parte de la identidad arquitectónica local, un aspecto que no ha pasado desapercibido para los estudiantes visitantes.
Antes de finalizar el encuentro los alumnos han interpretado la canción “La música no tiene fronteras”, creada en el marco de este proyecto educativo. La pieza, compuesta íntegramente por los alumnos participantes, simboliza el espíritu de intercambio cultural que promueve el programa Erasmus+.
La profesora de Lengua del grupo francés, Emilico Rozzano, explicó el origen de esta iniciativa. “Hace ya varios años que trabajo con Erasmus, en proyectos de movilidad con alumnos, y es el primer año que hacemos un proyecto tan ambicioso”. Según relató, la idea surgió tras una experiencia previa en el enclave de Llívia, un pueblo francés cercano al suyo, lo que le motivó a ampliar horizontes y establecer contacto con el instituto melillense.
Rozzano destacó que la canción es fruto del trabajo colectivo del alumnado. “Un artista vino a componer la canción con nosotros y la fuimos construyendo por intuición. Todas las palabras son de los alumnos. No pusimos ninguna letra nosotros, la inventaron ellos”. El resultado ha sido una composición multilingüe que incluye francés, español, catalán y amazige, reflejando la diversidad cultural del proyecto.
En cuanto a la estancia en la ciudad, la profesora no ocultó su satisfacción. “Es más bonito de lo que pensábamos. La gente es súper amable, siempre con ganas de ayudar, con una sonrisa”. El grupo está formado por dos profesores y nueve alumnos, aunque estos representan a una clase completa de 27 estudiantes.
La experiencia está siendo especialmente significativa para los jóvenes, que proceden de un entorno muy distinto. “Somos de montaña, nuestro instituto está a 1.850 metros de altura. Ayer nevó en nuestra casa, así que estamos muy contentos de tener sol”, comentó Rozzano. Para algunos estudiantes, este viaje ha supuesto incluso su primer vuelo en avión, lo que añade un componente emocional a la experiencia.
El proyecto comenzó a gestarse el pasado año mediante un primer contacto entre centros educativos. Desde entonces, el trabajo conjunto ha incluido intercambios de presentaciones, actividades sobre prevención del acoso escolar y, finalmente, la creación de la canción. Como cierre, los alumnos elaborarán una revista que recogerá todo el trabajo realizado durante esta semana en Melilla.
Desde el Instituto Leopoldo Queipo, la jefa del departamento de francés, Silvia Almendros Roldán, valoró muy positivamente la iniciativa. “Como se trata de un grupo de segundo de la ESO, el proyecto lo está haciendo Álvaro con su grupo, y veo que los alumnos están muy motivados”.
Por su parte, el profesor Álvaro González García subrayó la implicación del alumnado. “Los alumnos están muy implicados, muy emocionados por la llegada de sus compañeros franceses. Hemos trabajado todo el tiempo codo con codo y nos hemos comunicado a través de la plataforma eTwinning”. Además, destacó que el contacto con otras culturas y lenguas favorece una mayor apertura mental y refuerza la convivencia.
“El proyecto se llama ‘La música no tiene fronteras’, y no hay mejor ejemplo de que no hay distancia que separe la unión y la solidaridad”, afirmó. También adelantó que se está tramitando la posibilidad de que alumnos melillenses viajen próximamente a Francia, dentro del mismo programa de movilidad.
El intercambio lingüístico ha sido otro de los pilares fundamentales de la experiencia. A través de actividades diseñadas para fomentar la comunicación, los estudiantes han podido practicar tanto el español como el francés, facilitando así la integración y el conocimiento mutuo.
Las impresiones del alumnado francés reflejan el impacto positivo de la visita. Una de las estudiantes aseguró que, “no esperaba que fuera tan hermosa. Hay mucho modernismo, la playa… me encanta”. También destacó la sorpresa que le produjo el tamaño de la ciudad. “Pensé que era pequeña y, en realidad, es muy grande para nosotros”.
Finalmente, quiso lanzar un mensaje a los melillenses. “Pueden estar muy orgullosos de su ciudad, porque es muy hermosa. Es diferente a lo que estamos acostumbrados a ver”.