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El Plan Especial del centro histórico permitirá ampliar la altura de los edificios

El PERI también propone flexibilizar la catalogación de 474 inmuebles protegidos para que su rehabilitación sea menos costosa · Los edificios podrán tener un máximo de tres o cuatro plantas, según las manzanas en donde se ubiquen.

El consejero de Fomento, Juventud y Deportes, Miguel Marín, adelantó ayer que la Ciudad Autónoma ya ha enviado a la oposición el borrador del nuevo Plan Especial del Recinto Histórico Racionalista y Modernista de Melilla (PERI), que permitirá ampliar alturas en edificios del centro y flexibilizar el nivel de protección de 474 inmuebles declarados Bien de Interés Cultural para facilitar su rehabilitación.
El borrador del PERI llegará hoy por segunda vez a Comisión para iniciar el debate. En teoría su aprobación “no deberá extenderse mucho”, pero dependerá “del nivel de intervención y de la dimensión que alcance el debate que se tenga”. En todo caso Marín destaca que con su aprobación habrá que “ser cautos y ver cómo avanza el consenso”.
Según explicó el consejero de Fomento, el borrador del PERI busca “dar una dosis de pragmatismo” a la situación de los edificios del casco histórico para que los propietarios de inmuebles protegidos encuentren menos obstáculos a la hora de rehabilitarlos y conservarlos, porque la práctica ha demostrado que en muchos casos los gastos son tan elevados que los propietarios no pueden asumirlos y al final el edificio termina por perderse.
El Plan Especial del centro histórico viene, según Marín, a “articular mecanismos necesarios para mantener el rico patrimonio de la ciudad”. De paso incorpora un incremento del volumen en determinadas manzanas, de manera que se permitirá levantar entre tres y cuatro alturas”,  subrayó el consejero, no sin advertir de que “esto está en debate y el PP estará abierto a las sugerencias que se hagan”.
El PERI es un plan del ordenación del centro de Melilla que suavizará (o aumentará) la catalogación de 474 de los 1.600 edificios que hay en la zona Bien de Interés Cultural (BIC) de la ciudad.
Entre los 474 inmuebles a los que se propone “flexibilizar” la catalogación hay 25 que tienen una protección integral; 62 con protección estructural (segundo grado), 259 con protección ambiental y 122 con protección parcial. De los otros seis no se han dado detalles.
Lo que se pretende, insistió el también vicepresidente primero del Gobierno local, es aprobar el PERI con el máximo consenso y que la oposición entienda que hasta ahora la Ciudad Autónoma ha sido muy proteccionista y lo que ha conseguido con ello es que los propietarios no pudieran rehabilitar sus casas por el coste de las obras, de ahí que los edificios corran el riesgo de terminar perdiéndose.
Este exceso de celo ha provocado además que al reconstruirse los inmuebles derribados, terminaran haciéndose otros en su lugar que no tienen nada que ver con el modernismo de Melilla.
“Queremos aplicar la flexibilidad para conservar el máximo número posible de edificios”, recalcó Miguel Marín. Por eso, añadió, se obligará a los propietarios que tengan que rehacer un inmueble a que “mantengan el diseño propio del modernismo del siglo pasado”.
Esa flexibilidad afectará, sobre todo, a los inmuebles que tienen protección integral (25). “Al ser tan exigente el grado de protección, a los propietarios les ha sido imposible rehabilitar. Es mejor suavizar las normas y que tengan una catalogación inferior, antes de que caigan en ruina técnica. Eso sí, se les exigirá que la fachada vaya acorde con lo que establecen las normas de patrimonio”, apuntó Marín.

Con los cables soterrados

Por otra parte, el Plan Especial para el casco histórico obligará a soterrar los cables de las fachadas de los edificios del centro. “Va abundar en la ordenanza reguladora que en estos momentos está elaborando la Consejería de Fomento para limpiar las fachadas de cables”, comentó Marín.
Ambos documentos (Plan Especial del centro histórico y ordenanza anticables en fachadas), según el consejero de Fomento, se complementarán porque los dos persiguen lo mismo: “Dar luz a los edificios modernistas de la ciudad”.
Al hilo de estas declaraciones, Marín aseguró que está de acuerdo con el Colegio de Arquitectos, que en declaraciones a El Faro criticó “los cables que afean los edificios modernistas recién rehabilitados de la ciudad”. “Tenemos que hacer lo posible por que los cables vayan soterrados ”, dijo Marín.

El cronista oficial de Melilla, a favor de bajar la catalogación, sin desproteger “las joyas”

Antonio Bravo asesorará a la Ciudad a la hora de aprobar el Plan Especial del centro histórico. El cronista oficial de la ciudad, Antonio Bravo, asesorará a la Consejería de Fomento a la hora de sacar adelante, “con el máximo consenso posible”, el Plan Especial del Recinto Racionalista y Modernista  (PERI) de la ciudad.

Así lo adelantó ayer el titular de este departamento, Miguel Marín, que aseguró que en la redacción y aprobación del PERI cuentan con “el trabajo desinteresado y el apoyo del cronista oficial de la ciudad”.
Para Bravo, lo importante es “que la ciudad conserve su estilo”, “que no se toquen los edificios que tienen un valor excepcional” y que se relajen las normas en los inmuebles que sólo aportan un “valor de continuidad al conjunto”.
Según comentó ayer a El Faro, no hay ningún peligro en la rebaja de la catalogación de edificios modernistas, siempre que no se desprotejan “las joyas” de la ciudad.
En todo caso, el cronista oficial de Melilla explica que aunque ha tenido el borrador del PERI en sus manos, lo que ha visto es un documento que incluye grandes pinceladas de lo que se aprobará finalmente, con las aportaciones de todos los grupos políticos.

Compaginar intereses

Antonio Bravo destacó ayer a El Faro que el PERI deberá “compaginar el interés por el patrimonio del centro histórico de la ciudad con las posibilidades de los propietarios de esos edificios”.
“Si queremos una ciudad de todos, todos tienen que formar parte de la solución”, añadió el cronista oficial de la ciudad.
Por eso defiende que el PERI que se apruebe sea “muy consensuado” y que represente “la sensibilidad de todos”.
En principio, el objetivo que se ha marcado la Consejería de Fomento, argumenta Bravo, es que “no se afecten las grandes joyas arquitectónicas de Melilla”. Por eso considera que “la única y principal aportación” que él puede hacer al Plan Especial del centro histórico irá encaminada a proteger los edificios con un valor “muy grande”.
“Yo soy un investigador de la arquitectura de Melilla y me siento tranquilo diciendo que las edificaciones excepcionales no se pueden tocar”, insistió.

Diferenciar excepción de paisaje

Bravo no es ajeno a que la aprobación del PERI es un proceso “complejo” por lo que es necesario ver “lo que se ha hecho en otros sitios” y valorar los edificios catalogados de “forma muy rigurosa” para marcar lo que no se debe tocar.
En la ciudad, añade el cronista oficial de Melilla, hay que diferenciar los edificios que de verdad tienen un valor excepcional de los que sólo poseen un valor ambiental.
Y lo explica. “El valor del modernismo de Melilla es el del conjunto. Por el centro tienes magníficos edificios modernistas que dan una continuidad a las formas, que te hacen ver el conjunto, uno detrás de otro. Esa unidad del conjunto es lo que asombra a los profesores universitarios que vienen a ver la ciudad”.
Con el Plan Especial del Recinto Racionalista y Modernista de Melilla lo que se hará será identificar los edificios que sí tienen un gran valor y luego los que sólo den una visión de continuidad.
Con estos últimos será con los que se pueda ser más flexibles a la hora de catalogarlos, pero teniendo en cuenta que a lo mejor están en una zona donde conviene salvar la imagen de continuidad estética de la ciudad, apuntó Antonio Bravo.
El cronista oficial de Melilla quiso dejar claro ayer que aún no se ha metido a estudiar a fondo el borrador del PERI, pero afirmó ayer a este periódico que en cuanto se lo pidan se pondrá manos a la obra. “Yo siempre asesoro en todo lo que la Ciudad me pide”.

Lo que es realmente práctico para Melilla

Para el consejero de Fomento de Melilla, lo que es “realmente práctico para la ciudad” es dar “cierta flexibilidad” para conservar el estilo modernista del centro sin que por ello los propietarios de los edificios tengan que esperar a que su inmueble sea declarado en ruina técnica para poder rehabilitarlo. Tirando de “pragmatismo” se permitirá que en determinadas manzanas se puedan alcanzar entre tres y cuatro alturas.  Este punto no es algo que esté ya decidido y el consejero asegura que su partido estará abierto a sugerencias, pero en principio se propone que las alturas que se permitan levantar dependan del conjunto en el que estén ubicados los edificios.

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