La diputada nacional del Partido Popular por Melilla, Sofía Acedo, acusó al Gobierno de Pedro Sánchez de “abandono e improvisación” en materia de inmigración, durante su intervención en el Congreso de los Diputados para defender la moción presentada por su grupo parlamentario, con la que proponen un Plan Nacional para una inmigración legal, ordenada y basada en criterios humanistas. En su intervención, Acedo también arremetió contra Vox, al que acusó de practicar una política de confrontación y alimentar el discurso del miedo, lo que, según sus palabras, termina beneficiando al propio Ejecutivo socialista.
La parlamentaria popular afirmó que la situación actual es insostenible y que España no puede seguir sin una estrategia migratoria nacional. Aseguró que “impera el descontrol, el colapso institucional y la desprotección tanto de quienes llegan como de quienes reciben”. En ese contexto, defendió que la iniciativa de su partido no es una moción cualquiera, sino una “llamada urgente a la responsabilidad, al sentido de Estado y a la defensa de nuestras fronteras, de la legalidad y de la dignidad humana”.
Durante su intervención, Acedo denunció que el Gobierno ha convertido la inmigración “en un campo de batalla ideológico” y que cuando el Partido Popular plantea propuestas, la respuesta del Ejecutivo es el silencio, la descalificación o directamente el veto.
Afirmó que el Gobierno habla de solidaridad, pero practica el abandono institucional, habla de derechos humanos mientras mantiene a miles de personas hacinadas en instalaciones indignas, y presume de cooperación internacional cuando no ejecuta fondos ni activa acuerdos bilaterales de retorno que llevan años paralizados.
Añadió que mientras esto ocurre, las comunidades, ciudades autónomas y ayuntamientos gobernados por el Partido Popular están asumiendo competencias con recursos muy limitados, haciendo frente a lo que el Estado central no está cumpliendo.
Frente a este diagnóstico, Acedo defendió que el Partido Popular ofrece una propuesta que pone el foco en el orden, la responsabilidad y la esperanza, con una visión liberal, europea y humanista de la inmigración. La iniciativa contempla medidas como un visado por puntos que valore la formación, la experiencia y el conocimiento del idioma como requisitos de entrada, con el fin de evitar regularizaciones masivas.
También propone reforzar la seguridad en las fronteras mediante un mayor apoyo a Frontex y más medios para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en puntos críticos como Ceuta, Melilla, Canarias, Baleares y el Estrecho. Además, plantea aumentar la cooperación con los países de origen y tránsito y combatir las mafias de trata de personas con mayores recursos tecnológicos, coordinación policial y penas más duras.
En lo relativo a la integración, el plan del PP exige a los migrantes el aprendizaje del idioma, el conocimiento de la Constitución y el respeto de los valores democráticos, como la igualdad, la libertad y la legalidad. Para Acedo, integrar no significa regalar derechos sin deberes, sino garantizar que todos compartan un mismo marco de convivencia.
Por otra parte, defiende limitar el uso del arraigo como vía de regularización, que pasaría a ser excepcional y debidamente acreditado. Las ayudas sociales, según el plan popular, deben vincularse a la residencia legal y a la búsqueda activa de empleo, de modo que la solidaridad no genere lo que calificó como “efecto llamada”.
También abordó la situación de los menores no acompañados, señalando que no puede recaer toda la responsabilidad sobre las comunidades y ciudades autónomas. Propone que el Estado asuma la financiación, garantice la determinación de edad en un plazo de 72 horas y promueva la reunificación familiar.
El plan contempla además expulsiones eficaces y rápidas de quienes cometan delitos graves o sean reincidentes, defendiendo que la residencia en España exige respeto a la ley. Asimismo, aboga por liderar acuerdos de retorno y orientar la cooperación al desarrollo en los países de origen para generar oportunidades reales.
Finalmente, Acedo defendió que obtener la nacionalidad española no puede ser un trámite administrativo, sino un compromiso real con el país, y propone exigir un nivel B2 de idioma y una prueba reforzada de conocimientos institucionales y culturales. ç
A juicio de la diputada, esta moción es una enmienda tanto a la dejadez del PSOE como a la demagogia de Vox. “Ni unos ni otros ofrecen soluciones”, afirmó, para luego concluir que mientras unos destruyen y otros manipulan, el Partido Popular ofrece una alternativa de orden, dignidad, humanidad y libertad.
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