El partido estuvo marcado por el gol de Javi Pérez a los cuatro minutos. El medio de los locales firmó un gol olímpico con la izquierda. El golpeo, cerrado, al palo largo y por la escuadra sorprendió a Munir, más pendiente del primer palo y de una posible prolongación. El tanto hizo al Melilla coger la responsabilidad. Al San Roque no le disgustaba la idea de esperar para contragolpear, pero los locales estuvieron imprecisos con la salida del balón y el Melilla dispuso de ocasiones para empatar antes del descanso. En concreto, los de de Juan Moya se toparon hasta dos veces con el poste en este primer tiempo.
En el minuto 12, Jairo, el mejor jugador norteafricano hasta que hubo partido, se sacó un lanzamiento desde fuera del área que tocó en el poste izquierdo de Ricardo. Poco a poco, el conjunto melillense se hizo con el control del juego. Prueba de ello fue la gran jugada del minuto 14, con la intervención de todo el ataque azulino. Nacho Aznar prefirió dar el pase de la muerte antes que acabar la acción y Chota remató al larguero con Ricardo batido. César Díaz cogió el rebote, pero lanzó desviado.
El San Roque logró frenar a duras penas el intento de remontada del Melilla, pero pasada la media hora Ricardo tuvo que intervenir para hacer una gran parada a Jairo. El equipo lepero salvó el trance y llegó al final de los primeros 45 minutos con ventaja en el marcador.
El segundo tiempo fue muy distinto. El equipo de Manolo Zúñiga tuvo las ideas muy claras y sacó el máximo provecho a las asistencias de David Agudo y la finalización y entusiasmo de Álvaro González, autor de dos goles. De la asociación de ambos salió el segundo tanto de la mañana, en el minuto 57. En ese momento se acabó el partido, sobró más de media hora. Agudo acertó en el último pase en una transición y González acertó en el uno contra uno con Munir, que recibió cuatro goles el día que sustituía a Dorronsoro. Los goles, en cualquier caso, no fueron achacables a él.
El Melilla entregó la cuchara con el 2-0, a pesar de que Domenech y Quique le dieron más velocidad para alcanzar el ritmo que había impuesto el San Roque en la segunda parte. La desconfianza por el resultado, sin embargo, echó del encuentro a los visitantes y permitió a los aurinegros divertirse. Un ejemplo fue el tercer gol en el minuto 68. Boatengse permitió el lujo de marcar a partir de una pared con David Agudo elaborada con una gran estética. Si fuese por el Melilla, el partido hubiese acabado ya.
El exsanrroquista Sergio Sánchez impidió el cuarto al sacar bajo palos un disparo de Santiago, uno de los jugadores locales de refresco. También evitó en la misma línea el gol, en este caso el del honor, Richi. El defensa privó a Domenech de poner el 3-1 en el minuto 76. Tres minutos más tarde, Álvaro González cerró el marcador a partir de un pase interior de Santiago que derivó en dos regates perfectos a defensa y portero. Con el 4-0, el San Roque impide que el Melilla le dé alcanza en la tabla y mira los puestos más altos.
A la UD Melilla no le queda otra que olvidar cuanto antes el revés sufrido, y centrarse en el importante partido que disputará el próximo jueves 1 de noviembre ante el Levante UD.
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