'El eterno retorno' llega a Melilla: relatos migratorios en femenino, desde la emoción y el humor

La escritora y filósofa rifeña, Asmaa Aouatah, conversa este lunes en la UNED Melilla con Mohamed Hammu sobre su libro, donde aborda la migración desde la experiencia íntima de las mujeres y con una mirada cargada de emoción y humor

Este tarde de lunes 24 de noviembre, a las 19:00 horas, la UNED Melilla acoge una nueva edición de La Casa de la Palabra, el espacio de reflexión y cultura coordinado por Mohamed Hammu. En esta décimo cuarta cita, la protagonista será la escritora y filósofa rifeña Asmaa Aouatah, que presentará su libro El eterno retorno, una recopilación de relatos migratorios escritos en primera persona que combinan filosofía, experiencia vital, crítica social y una sensibilidad profundamente humana.

La actividad, que se celebrará en el Aula 10 del centro universitario, propone un formato conversacional entre Hammu y la autora. Se trata de un encuentro abierto al público melillense, que podrá no solo conocer de cerca la obra de Aouatah, sino también reflexionar en torno a los temas que atraviesan su narrativa: el éxodo, la integración, la invisibilidad, la mujer migrante y las formas de habitar entre dos mundos.

“Lo que nos espera con Asmaa Aouatah es una conversación con una persona extraordinaria, con una mirada poliédrica, que escribe desde muchos lugares al mismo tiempo: como mujer, como madre, como filósofa, como agente social, como migrante”, explica Mohamed Hammu. Para el organizador del evento, El eterno retorno no es solo un libro, es una invitación a mirar la migración —especialmente femenina— desde una perspectiva más honesta, compleja y sensible.

Aouatah, nacida en Alhucemas y licenciada en Filosofía por la Universidad de Fez, emigró a Cataluña acompañando a su marido con sus hijos. Desde entonces, su vida transcurre entre dos mundos que, lejos de estar resueltos o completamente integrados, dialogan y colisionan constantemente. Y es esa fricción la que se convierte en el terreno fértil de su escritura.

“Ella dice que el duelo del éxodo nunca termina”, señala Hammu. “A veces uno cree que ha hecho los deberes, que ha integrado su nueva vida. Pero de repente, una canción, un sabor, un olor… y todo vuelve. Eso es el eterno retorno”. El concepto, arraigado en la filosofía como percepción cíclica y repetitiva, da título a la obra y funciona como hilo conductor de los relatos. Pero no se trata de un ensayo filosófico ni de textos densos o distantes. Al contrario, la autora narra desde una voz cercana, cotidiana, que transforma lo aparentemente común en materia literaria. Y lo hace con humor, con ironía, con ternura.

Una de las características más destacadas del libro, según Hammu, es precisamente esa capacidad de contar lo doloroso sin caer en el dramatismo, de relatar el desarraigo sin victimismo, y de presentar a las mujeres migrantes no como víctimas, sino como protagonistas lúcidas y activas de sus propias historias. “Asmaa pone a la mujer en el centro del relato. Son ellas quienes eclosionan las historias, quienes provocan los relatos”, comenta.

Mohamed Hammu, fundador de La Casa de la Palabra y moderador. -Cedida-

Las experiencias que componen El eterno retorno nacen de su propia vida, pero también de la observación constante de las mujeres que la rodean. Como agente de igualdad y activista social, Aouatah ha sabido escuchar, recoger y transformar en narrativa las vivencias que a menudo quedan fuera de los discursos institucionales o mediáticos. Son historias de mujeres norteafricanas que llegan a un entorno nuevo y deben lidiar con la soledad, el idioma desconocido, las costumbres ajenas y la invisibilidad constante.

Una de las anécdotas que recoge el libro ilustra bien ese proceso de adaptación silenciosa: al llegar a Mataró, Aouatah se sorprendió al ver que, pese a haber tanto espacio abierto, las personas vivían en edificios altos. En lugar de aldeas con plazas o patios compartidos, la vida cotidiana transcurría en portales y escaleras. Esa observación, contada con humor, refleja un cambio de lógica y revela la forma en que las migrantes se enfrentan a lo que para otros es normal, pero que para ellas requiere de un aprendizaje constante.

La escritura de Aouatah se apoya también en su bagaje filosófico, pero no desde el elitismo, sino desde la reflexión humanista. “Ella no busca demostrar dominio de la técnica, lo que quiere es transmitir emoción”, destaca Hammu. Y lo consigue. No es raro que sus relatos conmuevan y hagan reír al mismo tiempo. Como el de un funeral, uno de los textos más recomendados por el organizador del evento, donde la autora mezcla religión, cultura y cotidianidad con una inteligencia narrativa extraordinaria. “La primera vez que lo leí fue en catalán, y aunque no domino el idioma, no podía parar de reír. Luego lo leí en castellano, y me pasó lo mismo”, recuerda.

Ese humor, lejos de suavizar la crítica, la potencia. Aouatah no escribe desde la denuncia directa, sino desde la vivencia sincera. No busca destacar, sino compartir. “Lo importante no es dejar huella, sino saber transitar”, reflexiona Hammu, quien destaca también el enfoque ético de la autora. En un mundo que nos empuja constantemente a sobresalir, a remarcar nuestra presencia, Aouatah propone lo contrario: formar parte del conjunto, integrarse sin desaparecer, convivir sin imponerse.

Ese saber transitar, ese moverse con dignidad entre culturas, entre lenguas, entre roles, es uno de los aprendizajes más profundos que deja la lectura de El eterno retorno. Para muchas mujeres migrantes, como las que aparecen en sus relatos, la vida se convierte en una lucha silenciosa por ser vistas, por ser comprendidas, por simplemente estar. Y ese estar ya es un acto político, un acto de afirmación.

Hammu no duda en subrayar el valor de esta propuesta. “Hay una obsesión social por proteger a la mujer como si fuera un ser inferior. Y eso no solo ocurre en ciertas culturas. Es una realidad universal. Lo que hace Asmaa es recordarnos esa verdad, pero lo hace desde la inteligencia, desde la observación, desde la risa”, dice.

La cita de esta tarde será, por tanto, más que una presentación literaria. Será una conversación sobre cómo narrar el éxodo sin caer en el cliché, sobre cómo contar la vida desde los márgenes sin victimismo, sobre cómo construir puentes reales entre culturas, géneros y generaciones. La Casa de la Palabra vuelve a convertirse así en un espacio necesario para pensar, compartir y aprender. Asmaa Aouatah no llega a Melilla para hablar de sí misma, sino para hablar de todas las mujeres que discurren en los márgenes. De todas esas mujeres que, como ella, han aprendido a vivir entre dos mundos. Y que, desde ese lugar intermedio, tienen mucho que decir.

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