El Conservatorio Profesional de Música de Melilla ha ampliado en una semana el plazo oficial de preinscripciones para el curso 2025/2026, que ahora se podrán realizar hasta el próximo día 19 de mayo.
Los formularios para la preinscripción están disponibles mediante código QR o en la página 'web' del centro: www.cpmusicamelilla.educacion.es. Si alguien tiene dudas, puede pasarse por el Conservatorio, donde se le serán resueltas.
El aprendizaje comprende cuatro cursos de enseñanza elemental y seis de enseñanza profesional y quien quiera seguir puede realizar las enseñanzas superiores -otros cuatro años, un grado universitario- en la península, porque en Melilla no están disponibles.
En la página ‘web’ se explican todas las modalidades de acceso. La más habitual es ingreso a primero de enseñanza elemental, pero luego puede haber gente con un cierto nivel y conocimientos del instrumento en cuestión, o gente que estuviera estudiando y quiera retomarlo, que puede aspirar también a entrar en un curso más avanzado. En esos casos, se les realiza un examen del instrumento adecuado al curso y otro examen teórico sobre las asignaturas que deben cursar. También puede haber personas con convalidaciones que quizás puedan quedar exentos de alguna prueba. Quien desee entrar a 1º de enseñanza elemental tiene que hacer una prueba de nivel, aunque, en este caso, es muy sencilla y no requiere de conocimientos musicales previos; sólo tener cualidades relacionadas con el ritmo o la entonación cantando la canción que ellos quieran.
Unos días después del 19 de mayo, saldrá un listado con todos los alumnos preinscritos a cada modalidad, seguido de otro listado para realizar las pruebas en junio. Una vez hechas estas pruebas, se para el proceso excepto para quienes pasan a 1º de enseñanza profesional desde 4º de enseñanza elemental, quienes se pueden matricular en julio. El resto -tanto los que quieren entrar a 1º de enseñanza elemental como a cualquier curso de nuevo ingreso- tiene que esperar para poder matricularse hasta que el Conservatorio vea cuántas plazas libres hay después de los exámenes de septiembre. La idea es respetar a los alumnos que siguen para el curso siguiente antes de ofrecer vacantes.
Aunque también hay adultos, la prioridad para el ingreso son los niños de ocho años porque, como va al compás de la enseñanza obligatoria, acaban 2º de Bachillerato al mismo tiempo que los estudios profesionales del Conservatorio. Se puede entrar incluso con siete años y no hay límite de edad por lo alto, pero éstos sólo pueden entrar si, después de ver cuántos alumnos siguen y de que se hayan preinscrito los pequeños, quedan plazas libres.
Este curso hay 262 alumnos -98 en enseñanzas profesionales y 164 en enseñanzas elementales- estudiando clarinete, flauta, guitarra, oboe, percusión, piano, saxofón, trombón, trompa, trompeta, viola, violín y violonchelo. El más demandado y donde hay más profesores, según la directora del Conservatorio, Claudia Rolín, es el piano, seguido de la guitarra y el violín. En cualquier caso, al final se suelen cubrir todos los puestos y, de hecho, con estos tres instrumentos suele haber listas de espera.
Habitualmente las clases son por las tardes, pero también se ofrecen por las mañanas para los adultos o para quienes tienen asignaturas convalidadas en el instituto con el Conservatorio. Durante esas horas, dejan el centro escolar para ir allí, lo que les deja tiempo por las tardes para estudiar. “La normativa de las convalidaciones nos ha venido estupendamente”, reconoce Rolín.
Hay unas asignaturas comunes para todas las especialidades, como pueden ser lenguaje musical, coro, análisis, historia de la música o armonía.
En este sentido, Rolín apunta que llevan años proponiendo a la Dirección Provincial del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes (MEFPyD) la ampliación de instrumentos. El año pasado incluso se intentó poner la especialidad de canto, que está considerado como fundamental en el currículo y porque, según la directora del Conservatorio, “la voz va antes que el instrumento”. Sin embargo, para ello tenían que quitar algún curso de algún instrumento, por lo que se rechazo, porque, tal como explica Rolín, “no se trata de cambiar una cosa por otra, sino de seguir creciendo”.
No es algo fácil incluir más instrumentos, ya que el cupo viene predeterminado por el Ministerio y, aunque faltan especialidades como fagot, contrabajo o tuba -necesarias para la banda y la orquesta-, la directora del Conservatorio no cree sencillo incorporarlas si no pudieron hacerlo con el canto.
Aunque parezcan instrumentos no tan populares, si estuvieran disponibles, el Conservatorio intentaría que hubiera suficiente demanda. Todos los años, de hecho, van a colegios y colegios van allí y los profesores hacen actuaciones y les dan a conocer los instrumentos, porque deben identificar los sonidos, ya que les deben de gustar.
El Conservatorio funciona sin problemas. Como quien allí acude lo hace voluntariamente y con el apoyo de su familia, no suele haber conflictos y la convivencia es “armónica”, según la directora, quien subraya que “hay un ambiente estupendo y una relación muy cercana entre alumnos y profesores, porque, aunque hay clases de grupo, las de instrumentos son individuales, con lo que se establece un vínculo muy grande con el tutor”. “Ahí está la chispa del Conservatorio: que se establece una relación muy íntima y durante mucho tiempo y somos una familia”, insiste Rolín, quien remarca que “la música une mucho, porque tocar un instrumento es un lenguaje no verbal y tienes que entender mucho al otro, ser muy empático”. Al final, remata sobre este punto, “tienes que establecer un vínculo que va un poquito más allá del lenguaje y eso es lo más bonito”.
“Partiendo de la base de que la cultura es clave en una sociedad, un conservatorio tiene que estar siempre en un puesto importante”, recalca la directora, quien lamenta que en España no haya tanta tradición como en el resto de Europa, donde estos estudios son considerados como de elite. “Aquí no hay tanta tradición en ese sentido y cuesta un poco sentirse valorado, porque la gente ignora todos los beneficios de la música, que son muchísimos y están estudiados a nivel científico”, expone a continuación.
No hay duda, en su opinión, de que la música contribuye al desarrollo de una persona y de sus valores. Asimismo, apunta Rolín que los alumnos que estudian en el Conservatorio suelen mejorar su rendimiento en el colegio y sus habilidades sociales y cognitivas. Ella ve “clave” la música e insiste en que un alumno que la estudie mejora en todo lo demás. “Si los padres supieran eso, tendríamos aquí una gran lista de espera”, comenta entre risas.
Profesora de viola -porque, como ella dice, “no puede haber una directora que no sepa tocar un instrumento-, Claudia Rolín lleva como directora del Conservatorio el curso 2025/2025 tras sustituir en el cargo a Javier Simón.
Según sus palabras, la dirección es un poco más duro que la jefatura de estudios, que era su anterior puesto. Además, le obliga a dejar un poco de lado lo que es la parte académica -el terreno en el que se siente más cómoda- y centrarse más en lo económico y en la gestión de recursos. Pese a todo, Rolín está contenta y asegura que la experiencia de este primer año ha sido buena.
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