Categorías: Política

El CETI, cerca de bajar a su nivel máximo de residentes

Los trabajadores del centro apuntan que actualmente hay unos 560 inmigrantes l Hace exactamente un mes había en las instalaciones unas 720 personas. El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla podría volver a contar con una cifra de residentes por debajo de su capacidad máxima, según afirmaron en la jornada de ayer sus trabajadores  a El Faro. Las instalaciones fueron construidas para albergar a unas 480 personas. Sin embargo, el constante incremento de la presión migratoria desde el 2011 ha provocado que el centro estuviera permanentemente saturado, pese a los esfuerzos de la Delegación del Gobierno por acelerar el número de traslados a la península y normalizar las cifras de ocupación del CETI.
Después de un mes sin entradas masivas irregulares en la ciudad autónoma, el centro alberga a unos 560 inmigrantes, según los cálculos de los trabajadores. Las instalaciones todavía siguen con un nivel de ocupación por encima del máximo, pero éste es el más bajo registrado en los últimos meses. “Si siguen así, es muy probable que se consiga bajar hasta los 480 residentes”, apuntaron las fuentes de este periódico.
En las últimas semanas han abandonado Melilla casi todas las familias de inmigrantes que se encontraban viviendo en el CETI. “Aquí no se dan las condiciones necesarias para que estén niños. Unos de los parámetros para dar prioridad a unos de los residentes del CETI sobre otros en los traslados a la península ha sido el vivir en familia, sobre todo si tenían hijos”, apuntaron los trabajadores consultados por El Faro.
Asimismo, subrayaron que también han sido trasladados multitud de ‘solteros’. Mientras las familias suelen ser enviadas con ONGs estatales, el resto de inmigrantes acaban en Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE). “No es algo que les preocupe demasiado. Muchos hacen lo que sea para salir de la ciudad, aunque los vayan a mandar a un CIE”, subrayaron.
En cuanto a los baremos que se están siguiendo para las salidas a la península, detallaron que, además de residir en familia, cuenta el tiempo de estancia en el CETI y la nacionalidad de los residentes. “Algunos colectivos no pueden ser posteriormente trasladados a sus países de origen y prefieren mantenerlos aquí hasta que su futuro se aclare”, aseguraron.

Mayor comodidad
Tanto inmigrantes como trabajadores han notado para bien este descenso en los niveles de ocupación del CETI. En lo que respecta a los empleados, aseguran que desarrollan su labor con “muchísima más comodidad que hace unos meses”. También ha descendido el número de “roces” entre los propios residentes. “Anteriormente no había conflictos graves, pero al haber tanta gente en un espacio tan reducido era frecuente que se produjeran incidentes de pequeña consideración. Era algo normal teniendo en cuenta que llegó a haber más de 900 personas en un espacio pensado para 480”, argumentaron.
Zonas como el comedor tienen ahora un funcionamiento mucho más fluido, pues no se producen las colas de antaño. También se ha registrado un descenso del chabolismo. Desde que se acabó con el poblado del Cerro de Palma Santa, la mayor parte de los inmigrantes abandonó la práctica de construir estas infraviviendas. Sin embargo, todavía existen algunas oculta a lo largo del cauce del Río de Oro. “No es lo mismo de antes. Son pequeños habitáculos donde se reúnen para hacer su vida. No es como el asentamiento de Palma Santa. No obstante, desde que hay menos gente en el centro los inmigrantes suelen quedarse por los alrededores de las instalaciones. Cada vez se encuentran más cómodos”, aseguraron los trabajadores consultados por El Faro.
“La saturación del CETI era algo negativo para todos. Tanto para nosotros (los trabajadores) como para los propios internos. El ambiente que hay ahora mismo es muy distinto. De seguir así se podría llegar a los 480 residentes. En los próximos días continuarán con los traslados a la península”, añadieron.

Punto de inflexión
El pasado 12 de marzo se produjo la última entrada masiva de inmigrantes en la ciudad. Fue a través del vallado que separa Melilla de Marruecos y unos 50 subsaharianos lograron saltarlo.
Hace un mes que no tiene lugar una llegada irregular de inmigrantes de esas características, lo que ha dado margen de maniobra suficiente para normalizar los niveles de ocupación del CETI. En las últimas semanas solamente se ha producido un goteo de entra

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