Mordejay Guahnich (Tuberías, Israel, 1965) asegura que Mem Guímel ha traído una apertura de la sociedad judía a la ciudad, aires novedosos donde abrir la cultura judía a todos los ciudadanos de Melilla y el mundo.
-Gracias a Hashem (como llamamos los judíos a Dios), no me puedo quejar, teniendo siempre gratitud por todo lo que me ha dado en la vida y se sigue dando. Como dice el refrán, “toda una vida para tenerlo todo y no me di cuenta que tengo todo en la vida”.
-Mem Guímel es una entidad creada por mí, en honor a la memoria de mi abuela Juliette Bittán. Es parte de mi vida, a veces no encuentro la frontera entre Mordejay y Mem Guímel, se despierta conmigo, me acompaña todo el día, siendo parte de mis proyecto e ilusiones y reflexiona conmigo antes de dormir. Agradezco a todos mis compañeros que me acompañan en este trabajo.
-Mem Guímel ha traído una apertura de la sociedad judía a la ciudad, aires novedosos donde abrir la cultura judía a todos los ciudadanos de Melilla y el mundo. Es un escaparate para hablar del respeto, multiculturalidad, convivencia. Ha aportado conocimiento y con el respeto. Lo que se desconoce da lugar a desconfianza y rechazo. Hoy llega a los cinco continentes. Además llevamos a gala que hay judíos, cristianos, musulmanes, hindúes y gitanos en la directiva.
-Primero, el sueño desde hace más de una década de entrar en la Red de Juderías. También seguir aportando y apostando por esta ciudad tan emblemática y encantadora que es Melilla y abrir nuevos horizontes y llevar Melilla fuera de nuestras fronteras para darnos a conocer, como recientemente en Vigo.
-Lo más curioso fue una vez, en el Muro de los Lamentos en Jerusalén, cuando de pronto a los lejos escucho gritar "¡Mem Guímel, Mordejay!" Era un señor que no conocía y me sorprendió que supiera de mí y de Mem Guímel. No es la única vez que me ha ocurrido, incluso fuera de España.
-Difícil pregunta, sensaciones encontradas. Por un lado, quiero ser optimista y pensar que seguiremos conviviendo como hasta ahora lo hemos hecho, ejemplo en el mundo. Por otro, veo cómo la sociedad judía va mermando y esto me preocupa, los jóvenes buscan nuevas oportunidades, que es ley de vida.
-Poder salir cada día a la calle y pararme a hablar con personas de todas las ideologías, religiones, sexos…… un valor que no sabemos apreciar. Cuando sales de la ciudad te das cuenta de que Melilla es especial. Pero tenemos que reconocerlo día a día, es trabajo de todos dirigentes políticos, sociales y la propia ciudadanía.
-Sin dudarlo, Melilla la Vieja, el centinela perenne. Me encanta perderme por sus calles. Pensar como vivían en el pasado, cuando llegaron los primeros judíos en 1864, como fueron sus primeras sinagogas…
-La aprendí de mi abuela: ayudar y agradecer, sin mirar a quién: alejando el odio, la ofuscación y la envidia.
-El país que más me atrae es Israel, donde vivieron hace más de 3.000 años mis antepasados. Un amigo dice que Melilla es la ciudad de Dios y Jerusalén, la ciudad perpetua de Dios. Me gusta la mezcla de culturas de Melilla y Jerusalén.
-Solamente para conocer como será mi familia en esa época, pero no me atrae.
-Prefiero el pasado, conocer a los grandes rabinos, filósofos, poetas como Rambam, o Sefarad, la España de antes de la expulsión es mi edad de oro del judaísmo en nuestro país.
-Las mías personales las he quitado, ante tanto odio y perfiles falsos que no aportan nada y solamente quieren dividir. En especial, tras una entrevista sobre una festividad y los comentarios de odio, me hicieron replantearme continuar con ellas. Las de Mem Guímel las mantengo porque hay que estar; es un escaparate más para nuestras actividades, pero la verdad es cada día me aporta menos. Un buen libro es mejor.
-Rojo: el color de la vida, del amor.
-Muy heterogéneo: música judía religiosa y actual, rumba, e incluso llego a Estopa o Héroes del Silencio. También escucho música árabe litúrgica judía.
-La adafina, la típica que comemos los sábados, y la repostería es también una de mis debilidades.
-El agua, lo mejor que hay.
-Primavera, donde empezamos a despojarnos de ropa y el calor hace su entrada.
-A la familia, leer, escuchar música y, sobre todo, a Mem Guímel.
-Un traje con chaqueta; es mi prenda preferida.
-A la violencia; estamos destruyendo la confianza en el ser humano.
-Las matemáticas y la historia.
-El idioma.
-Me gusta que todo esté colocado en su sitio y que no se cambie.
-El águila, símbolo de la libertad.
-Aprender de todos sin distinción.
-No odiar.
-La lealtad, que creo que es uno de los mejores valores humanos. Se nota que fui militar en mi vida profesional, que también me ha marcado mucho la personalidad.
-Mis mejores recuerdos, mi Infancia, mi boda, el nacimiento de mis hijas y mi vida militar. También tengo grandes recuerdos de estos 18 años de Mem Guímel, o se podría decir experiencias. El peor, cuando me han traicionado, lo que recientemente lo he vuelto a experimentar.
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