Antonio Ramírez (Melilla, 1959) empezó a colaborar con la Ciudad Autónoma -entonces Ayuntamiento- a finales de los 80 y principios de los 90 como jefe de prensa. Cuatro décadas entre una cosa y otra. Anteriormente trabajó en medios de comunicación como Antena 3 o la cadena Ser. Ahora está recién jubilado. Algunos lectores reconocerán su nombre porque escribe una columna semanal en El Faro.
-Tranquila y siempre expectante.
-Bueno, acabo de jubilarme tras más de cuatro décadas y todo me enseñó, por ello, ni pongo ni quito nada. Lo mejor, la experiencia por el contacto humano y la oportunidad de crear.
-Supongo que en la categoría de anécdotas, hay muchas, dado el largo tiempo de mi labor. Unas se acercan a lo bueno y otras a lo menos bueno, todas con respecto a las relaciones humanas y que forman un total que respeto en su integridad. Cito una, por su comicidad. Hace ya años y durante un almuerzo con el genio Fernando Arrabal y su esposa Luce en la ciudad, el camarero se dirigió a ella como la abuela, el genio encaramado en la mesa, de pie, exclamó “¿Abuela?, ¡mi Dulcinea!...
-Además de muchas vivencias en el mar, haber tenido y tener la ocasión de ver y aprender, también de la vida a través de los ojos de mis hijas y nietos.
-Seguir envejeciendo con calma y curiosidad, simplemente.
-Preso en la duda, sujeto a la indefinición, confundido en su realidad por el presente y condicionado por la indolencia.
-Aquella expresión ya del acervo melillense “vamos al centro” como si viviéramos en Manhattan y no en la entrañable, cercana y pequeña ciudad nuestra. Una expresión muy indígena.
-Al estar en su base la ciudad, el Cabo de Tres Forcas, Ras Tileta Madari.
-No esperar mucho de la gratitud ajena y ver, que no mirar, hacia delante. Igualmente, como lasaliano que soy, “Indivisa manent”, lo unido permanece.
-Serían varios, pero por ejemplo Polonia, a la que iré pronto. La visité brevemente, pero volveré, explica algunas de las consecuencias que hoy padece Europa.
-No, para nada, prefiero vivir el presente con el equipaje del pasado. El futuro, también el presente, solo es como deseo de bienestar para la gente que amo.
-Me quedo con la que me tocó vivir, pero, sin duda, el Renacimiento reúne mucho atractivo.
-Sí, diariamente, tienen su lado bueno, también.
-Sin duda, mejorar la vida de quienes amo.
-El negro.
-Boccelli, Cohen, Clapton. No debo de ir muy a la moda, creo…
-Simple, patatas y huevos fritos con pimientos.
-Vino con gaseosa a lo tradicional y, de vez en cuando, una buen copa de vino tinto también, o dos…
-Otoño.
-Caminar, leer, escribir, baños de mar, algo de televisión, familia…
-El bañador.
-A que la salud no acompañe siempre a las personas que amo.
-Recelar de los éxitos y los fracasos e intentar mantener la conciencia siempre en paz.
-Cuando hay ocasión, lo mismo que lo anterior.
-El mejor, mis hijas y mi nieta y nietos (incluidos los que están por llegar), porque son la realidad vital e importante. El peor, pese a que otros acontecimientos me dejaron cicatriz, cuando la salud quebró en los citados, aunque luego se recuperó.
-Geografía e Historia.
-Política, porque era la que imponía el Régimen y, por ello, no era política sino doctrina.
-No perder de vista más de la cuenta el mar.
-El murciélago.
-Bueno, aun no estando muy seguro si es una habilidad, conseguir en ocasiones rentabilizar el caos cuando no puede capitalizarse el orden.
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