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Detectan carabelas portuguesas en la costa de Melilla y piden precaución a la ciudadanía

Guelaya alerta de la presencia de estos peligrosos hidrozoos en las playas melillenses y reclama una respuesta rápida de las autoridades locales

La aparición de al menos dos carabelas portuguesas (Physalia physalis) en la playa de los Cárabos ha encendido las alarmas del Colectivo Ecologista Guelaya, que advierte del riesgo que suponen estos organismos para la población. Las imágenes, remitidas por el biólogo melillense Txema Martínez, evidencian la presencia de estos peligrosos hidrozoos flotando en la orilla, una escena que se ha repetido en al menos otros dos puntos del litoral melillense en los últimos días.

No se trata de un episodio aislado ni nuevo. Cada primavera, especialmente desde hace algunos años, se detectan ejemplares de esta especie en el litoral melillense. Según apunta el colectivo ecologista, este fenómeno se está intensificando también en otras zonas del litoral español, lo que confirma una tendencia al alza a nivel estatal.

La carabela portuguesa no es una medusa, aunque se le parezca. Es una colonia de pólipos interdependientes que actúan como un solo organismo. Su aspecto es fácilmente reconocible por su flotador traslúcido, azulado y con tonalidades violáceas, que sobresale del agua y puede alcanzar los 30 centímetros. De él cuelgan tentáculos que, aunque a menudo no se ven, pueden extenderse varios metros y representan un grave peligro. Su picadura es muy dolorosa y puede producir escozor, quemazón, espasmos musculares, náuseas, dificultad respiratoria y, en casos graves, reacciones alérgicas severas, complicaciones neurológicas o cardíacas.

Las causas del aumento en la presencia de estos organismos están directamente vinculadas a tres factores ambientales: el aumento de la temperatura del agua del mar, la contaminación orgánica y la disminución de sus depredadores naturales, como algunas especies de tortugas marinas y peces luna. Estas condiciones, que reflejan el impacto del cambio climático y la alteración del equilibrio marino, han creado un entorno más favorable para su proliferación.

Desde Guelaya se hace un llamamiento a la ciudadanía para que, en caso de observar una carabela portuguesa, avise inmediatamente al 112 y evite cualquier contacto. Asimismo, la organización reclama a las autoridades locales con competencias en la gestión del litoral una actuación coordinada ante estos avistamientos, incluyendo el izado de la bandera de advertencia por presencia de medusas y la prohibición temporal del baño en la zona afectada, con el fin de prevenir accidentes.

El colectivo también pone el foco en otro dato preocupante relacionado: la reciente aparición de dos tortugas laúd muertas en la vecina ciudad marroquí de Alhucemas. Estas tortugas transoceánicas, que pueden alcanzar los 700 kilos de peso, se alimentan fundamentalmente de medusas e hidrozoos. Su desaparición representa una amenaza añadida al equilibrio del ecosistema marino, ya que su rol es esencial en el control natural de poblaciones como la Physalia physalis. Según el naturalista Mohamed Andalosi, todo apunta a que las redes de deriva fueron la causa de la muerte de los animales, lo que evidencia otro frente crítico en la conservación marina.

Tal y como se expuso en un reportaje de El Faro de Melilla, el cambio climático se ha convertido en un factor clave en la proliferación de medusas y organismos similares. El incremento de temperaturas, unido a la sobrepesca de sus depredadores y a la contaminación costera, crea condiciones óptimas para su expansión en mares que antes eran menos favorables.

Por todo ello, desde Guelaya se insiste en la importancia de la prevención, la vigilancia y la actuación rápida. Aunque las carabelas portuguesas no son frecuentes durante todo el año, su aparición periódica obliga a establecer protocolos claros de respuesta, además de campañas de sensibilización dirigidas a los usuarios de las playas, sobre todo en épocas de mayor riesgo como la primavera y el verano.

En definitiva, la presencia de estas especies en Melilla es una llamada de atención sobre la fragilidad del ecosistema marino y la necesidad urgente de adoptar medidas de protección y adaptación frente al cambio climático. Mientras tanto, los expertos piden no subestimar el peligro que representan estos organismos y actuar con responsabilidad ante cualquier avistamiento.

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