La preocupación de un grupo de vecinos de Melilla ha puesto sobre la mesa un debate que mezcla sensibilidad animal, gestión municipal y convivencia en espacios públicos. Según relatan, su queja no surge de un hecho puntual aislado, sino de una serie de actuaciones que, a su juicio, están provocando la desaparición progresiva de los gatos que tradicionalmente habitan en los cementerios de la ciudad.
Estos vecinos aseguran que llevan años acudiendo al cementerio cristiano, donde es habitual la presencia de colonias felinas que, según indican, forman parte del entorno desde hace tiempo. Explican que no solo conviven con estos animales, sino que en muchas ocasiones contribuyen a su alimentación de forma puntual, colocándoles comida o agua en recipientes improvisados.
Sin embargo, su preocupación se ha intensificado tras conocer, según sus propias palabras, la existencia de una supuesta directriz institucional que establecería como objetivo que en 2026 no quede ningún gato en los cementerios.
Alegan que, al preguntar a los cuidadores, no reciben respuestas concretas sobre el paradero de los animales, lo que incrementa su inquietud.
Otra de las denuncias más específicas se refiere a la retirada sistemática de comida y agua destinada a los gatos. Según el testimonio de los vecinos, han presenciado situaciones en las que trabajadores del recinto habrían recogido alimentos depositados por particulares y los habrían desechado en contenedores o vertederos. También mencionan que recipientes con agua habrían sido retirados de los espacios donde se colocaban habitualmente.
Este conjunto de acciones ha generado un fuerte malestar entre quienes consideran que los gatos forman parte del equilibrio del entorno del cementerio. Uno de los argumentos que más repiten es el relacionado con la posible proliferación de roedores. Los vecinos sostienen que en las inmediaciones existe un vertedero que ya presenta presencia de ratas, por lo que consideran que la eliminación de los gatos podría agravar esta situación al desaparecer un control natural de plagas.
Ante este escenario, los vecinos reclaman una mayor transparencia por parte de las autoridades competentes. Piden explicaciones claras sobre los motivos de estas actuaciones y sobre el destino de los animales que, según afirman, han dejado de verse en los cementerios. Además, plantean la posibilidad de que, en lugar de eliminar las colonias felinas, se habiliten espacios alternativos donde los gatos puedan ser reubicados y atendidos sin interferir en el funcionamiento de los recintos.
La indignación expresada por este grupo ha llevado a la organización de reuniones entre particulares que comparten la misma preocupación. Según indican, se trata de una iniciativa ciudadana que agrupa a más de un centenar de personas dispuestas a trasladar formalmente su queja ante las instituciones. Entre sus planes figura solicitar una reunión con representantes municipales para exponer directamente sus dudas y exigir respuestas sobre la gestión de los animales.
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Sin gatos en La Purisima los roedores de todas las especies , insectos de gran tamaño y sobretodo las gaviotas se adueñaran del recinto. Las gaviotas ,especialmente, acabaran con la limpieza del cementerio, ademas de anidar ahí y volverse agresivas para proteger a sus pollos. Cuidadin ,que el equilibrio natural se mantiene si las distintas especies tienen sus depredadores naturales. No hay otra forma posible sin daños colaterales