El verano es sinónimo de vacaciones, playa, terrazas, viajes y reuniones con familiares y amigos. Sin embargo, también es una época en la que la voz puede resentirse más de lo que muchas personas imaginan. Aunque habitualmente se asocian los problemas de garganta al invierno, las altas temperaturas y las condiciones propias de la estación estival también pueden provocar molestias vocales que, en muchos casos, son fácilmente evitables.
Durante estos meses confluyen varios factores que pueden afectar a las cuerdas vocales. El calor favorece la pérdida de líquidos del organismo, el aire acondicionado reseca el ambiente, los cambios bruscos de temperatura obligan al cuerpo a adaptarse constantemente y las celebraciones propias del verano hacen que, en numerosas ocasiones, se hable durante horas o se eleve demasiado el tono de voz.
Todo ello convierte al verano en una época en la que conviene prestar una atención especial a la salud vocal, especialmente en aquellas personas que utilizan la voz de forma continua en su trabajo o simplemente desean evitar molestias durante las vacaciones.
La hidratación, la mejor aliada
Las cuerdas vocales funcionan mejor cuando el organismo está correctamente hidratado. Durante el verano, el aumento de las temperaturas hace que el cuerpo pierda una mayor cantidad de agua a través del sudor, por lo que resulta fundamental reponer esos líquidos con frecuencia.
No es recomendable esperar a tener sed para beber agua. Mantener una hidratación constante a lo largo del día ayuda a conservar húmedas las mucosas de la garganta y favorece un funcionamiento adecuado de las cuerdas vocales.
Las frutas propias de esta época, como la sandía, el melón, el melocotón o las uvas, también aportan una cantidad importante de agua al organismo. Del mismo modo, las ensaladas, verduras y otros alimentos frescos contribuyen a mantener un buen nivel de hidratación durante los días más calurosos.
En cambio, conviene moderar el consumo de bebidas alcohólicas o con un elevado contenido en cafeína, ya que pueden favorecer una mayor pérdida de líquidos.
El aire acondicionado, un aliado frente al calor que también exige precaución
El aire acondicionado se convierte durante el verano en un elemento imprescindible tanto en viviendas como en oficinas, comercios, vehículos o espacios públicos. Sin embargo, un uso excesivo o inadecuado puede terminar afectando a la garganta.
Los ambientes muy climatizados suelen presentar niveles bajos de humedad, lo que favorece la sequedad de las vías respiratorias y de las cuerdas vocales. Esta sensación de garganta seca puede traducirse en carraspeo frecuente, molestias al hablar o una voz más ronca de lo habitual.
A ello se suma el continuo paso del calor intenso del exterior a interiores muy fríos. Entrar y salir repetidamente de espacios con diferencias de temperatura de diez o incluso quince grados supone un esfuerzo de adaptación para el organismo.
Por este motivo resulta aconsejable mantener el aire acondicionado a una temperatura moderada, evitando que el aire incida directamente sobre la cara o el cuello. También es recomendable ventilar las estancias siempre que sea posible para renovar el aire.
Evitar los cambios bruscos de temperatura
Uno de los principales enemigos de la garganta durante el verano son los cambios térmicos extremos.
Salir de una calle donde el termómetro supera los 35 grados y entrar inmediatamente en un establecimiento climatizado a poco más de 20 puede generar molestias en la garganta y favorecer la aparición de irritaciones.
Lo mismo ocurre al consumir bebidas excesivamente frías justo después de haber permanecido largo tiempo bajo el sol.
No se trata de renunciar al aire acondicionado ni a las bebidas frescas, sino de evitar los contrastes demasiado acusados. Mantener temperaturas interiores agradables, sin excesos, ayuda a que el organismo se adapte mejor.
Hablar más alto también pasa factura
Las vacaciones suelen estar llenas de reuniones familiares, comidas, conciertos, fiestas populares, terrazas y playas. Son ambientes donde el ruido de fondo obliga muchas veces a elevar el volumen de la voz para hacerse escuchar.
Hablar más alto de forma continuada supone un esfuerzo adicional para las cuerdas vocales. Cuando esta situación se prolonga durante varias horas pueden aparecer ronquera, cansancio vocal o incluso pérdida temporal de la voz.
En estos casos es preferible acercarse a la persona con la que se está hablando antes que intentar imponerse al ruido ambiental gritando.
También resulta conveniente realizar pequeñas pausas si se ha estado hablando durante mucho tiempo seguido.
Descansar la voz también forma parte del cuidado
La voz necesita descanso igual que cualquier otra parte del cuerpo.
Después de una jornada intensa hablando, cantando o participando en actividades sociales conviene reducir el uso de la voz durante unas horas para permitir que las cuerdas vocales se recuperen.
Muchas personas recurren al susurro cuando sienten molestias pensando que así protegen la garganta. Sin embargo, el susurro también exige un esfuerzo importante y no siempre resulta beneficioso.
Cuando aparece ronquera o sensación de fatiga vocal, lo más adecuado suele ser hablar poco y hacerlo con un tono natural, sin forzar la voz.
La alimentación también influye
Durante el verano cambian muchos hábitos alimenticios. Es frecuente realizar comidas copiosas, cenar más tarde o consumir con mayor frecuencia alimentos grasos, refrescos y bebidas carbonatadas.
Estos hábitos pueden favorecer la aparición de reflujo, una situación en la que parte del contenido del estómago asciende hacia el esófago y puede llegar a irritar la garganta.
Para evitarlo resulta aconsejable realizar comidas más ligeras, repartir mejor las ingestas y no acostarse inmediatamente después de cenar.
Una alimentación equilibrada, rica en frutas y verduras frescas, también contribuye al bienestar general y ayuda a mantener una adecuada hidratación.
Atención a los ambientes secos
Además del aire acondicionado, existen otros factores que favorecen la sequedad ambiental durante el verano.
Los viajes en avión, por ejemplo, suelen realizarse en cabinas con una humedad muy baja, lo que puede provocar sensación de garganta seca al finalizar el trayecto.
Algo parecido ocurre durante los desplazamientos largos en coche cuando el climatizador permanece funcionando durante muchas horas.
En estos casos conviene beber agua regularmente y evitar permanecer largos periodos sin hidratarse.
Un cuidado especial para quienes utilizan mucho la voz
Hay personas para las que la voz constituye una herramienta imprescindible en su día a día. Docentes, periodistas, cantantes, monitores, comerciales, guías turísticos o actores suelen realizar un uso mucho más intenso de la voz que el resto de la población.
Durante el verano, muchos de ellos continúan desarrollando su actividad en campamentos, eventos culturales, actividades deportivas o visitas guiadas, a menudo al aire libre y bajo temperaturas elevadas.
Por ello, resulta especialmente importante que mantengan una correcta hidratación, eviten forzar la voz y descansen siempre que sea posible entre periodos prolongados de habla.
Cuándo conviene prestar atención
Es normal que, tras una jornada especialmente intensa, la voz pueda sonar algo más ronca o aparecer cierta sensación de cansancio al hablar.
Sin embargo, cuando estas molestias se prolongan durante varios días, la pérdida de voz es importante o aparece dolor al hablar o al tragar, conviene consultar en un centro sanitario para valorar la situación.
Prestar atención a los primeros síntomas ayuda a evitar que pequeñas molestias puedan convertirse en problemas más persistentes.
Pequeños gestos que ayudan durante todo el verano
Cuidar la voz durante los meses de calor no requiere grandes cambios en la rutina diaria. Beber suficiente agua, evitar los contrastes térmicos, mantener una temperatura moderada en el aire acondicionado, descansar la voz después de un uso intenso y no gritar en ambientes ruidosos son medidas sencillas que pueden marcar una gran diferencia.
También resulta recomendable dormir las horas necesarias, mantener una alimentación equilibrada, evitar el humo del tabaco y procurar que los espacios cerrados estén correctamente ventilados.
El verano está para disfrutarlo, pero también para cuidar de la salud. Igual que se protege la piel del sol o se presta atención a la hidratación durante los días más calurosos, dedicar unos minutos a cuidar la voz permitirá afrontar las vacaciones con mayor comodidad y reducir el riesgo de molestias. Con hábitos sencillos y algo de prevención es posible mantener una voz sana durante toda la temporada estival y comenzar el otoño sin que el calor y el aire acondicionado hayan pasado factura.








