A escasas semanas del arranque de la prueba de acceso a la universidad (EBAU), que en Melilla se celebrará del 3 al 5 de junio, los nervios, la concentración y las jornadas maratonianas de estudio ya se respiran en las salas de la Biblioteca Pública.
Allí entre apuntes subrayados, temarios abiertos y mochilas llenas de ilusiones, los estudiantes de segundo de Bachillerato se preparan para el examen que, en muchos casos, marcará el rumbo de su futuro académico y profesional.
Este año, la convocatoria de Selectividad llega con una particularidad: un nuevo formato de examen que ha generado inquietud entre parte del alumnado, especialmente por el peso añadido del razonamiento frente a la simple memorización.
En plena transición hacia un modelo más competencial, muchos estudiantes de Melilla reconocen estar bien preparados, pero también reconocen la incertidumbre que rodea esta edición.
Con el objetivo de conocer de primera mano cómo están viviendo estos días previos los protagonistas de la Selectividad, El Faro de Melilla se ha desplazado hasta la Biblioteca Pública, escenario del esfuerzo colectivo de cientos de jóvenes melillenses que, con su esfuerzo y dedicación, lograrán conseguir sus objetivos.
Allí, entre mesas compartidas, lápices marcando fórmulas matemáticas y esquemas sobre Historia o Filosofía, recogimos impresiones sinceras de varios estudiantes que han compartido su experiencia.
Mohamed se ha preparado por la rama científica-biológica y se debate estudiar enfermería u odontología, según la nota que obtenga.
Reconoce que el formato de examen ha cambiado: "Hay muchísimo más de razonamiento que años anteriores", explica. Pese a ello, se muestra confiado en el trabajo hecho durante el curso. "En nuestro centro nos han preparado bien, llevamos tiempo practicando con los modelos que han ido saliendo", asegura.
Aun así, admite la incertidumbre generada por la nueva estructura. "No sabemos aún del todo cómo va a ser, pero estamos dando lo mejor".
Ricardo también se ha preparado en la rama sanitaria y tiene claras sus opciones: medicina o enfermería, según la nota. En caso de elegir medicina, tendría que trasladarse a la península ya que la ciudad autónoma no cuenta con esta carrera. Sus destinos preferidos son: Granada o Sevilla.
"El temario es un poco extenso y hay incertidumbre con el nuevo examen, pero yo me veo capaz", asegura. "Lo importante ahora es repasar bien y mantener la calma".
Con una preparación también científica, Omar valora positivamente el entrenamiento recibido en su instituto: "Nos han preparado mucho con pruebas desde el inicio del curso". Aspira también para odontología o medicina, y se muestra comprometido con el objetivo: "Estamos estudiando para conseguir la nota. Es alta pero lo intentaremos conseguir".
En cuanto al lugar para cursar sus estudios, tiene claro que será en la península: "Granada o Málaga, si puede ser".
Por otro lado, Salma, es una alumna de la rama de Ciencias Sociales y tiene en mente estudiar Magisterio o el doble grado de Magisterio con Ciencias del Deporte, una carrera que le ilusiona especialmente. Ella opta por quedarse en Melilla a estudiar, y se siente tranquila gracias a su buena media de Bachillerato: "No me preocupa la nota, porque vengo bien preparada. Lo importante para mí es confiar en mí misma".
Su estrategia en estos días previos es clara: mantener su ritmo constante, evitar el estrés y confiar en lo aprendido.
El cambio en la estructura de la prueba es una de las principales novedades de este 2025. Según el nuevo diseño aprobado por el Ministerio de Educación, los exámenes buscan evaluar capacidades de razonamiento, análisis y pensamiento crítico, frente a una estructura más tradicional y memorística de años anteriores.
Aunque el nuevo modelo aún está en fase de adaptación, se han publicado ejemplos y modelos tipo, y los centros educativos han realizado esfuerzos por preparar a los alumnos en esa dirección.
La mayoría de los estudiantes entrevistados en la biblioteca coinciden en que han trabajado con esos nuevos formatos y se sienten, en líneas generales, respaldados por sus profesores y centros.
A tan solo tres semanas del examen, el ambiente en la Biblioteca Pública es una mezcla de tensión y esperanza. Los estudiantes madrugan, se agrupan en mesas para repasar juntos, resuelven dudas en voz baja y tachan días en sus agendas. Para muchos, la EBAU es el primer gran reto académico de sus vidas, pero también una puerta abierta a los estudios que desean.
El compromiso, el esfuerzo y la determinación se palpan en cada página subrayada. Y aunque la nota aún es incierta, lo que sí es seguro es que Melilla llega a la Selectividad con una juventud decidida a demostrar todo su potencial.
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