La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) Educación Melilla ha denunciado este lunes la creciente violencia en las aulas de la ciudad y ha reclamado medidas inmediatas para proteger al profesorado, tras constatar que un 80,2% de los docentes ha sufrido algún tipo de agresión o trato vejatorio en el último año.
Según los datos aportados por el sindicato, Melilla se sitúa a la cabeza a nivel nacional en incidencia de agresiones a docentes, una situación que califican de “insostenible” y que evidencia un deterioro significativo de la convivencia en los centros educativos. Este escenario, advierten, afecta de forma directa tanto al desempeño profesional como al bienestar emocional del profesorado.
Desde CSIF subrayan que las agresiones no se limitan a episodios físicos, sino que incluyen principalmente ataques verbales, faltas de respeto continuadas por parte del alumnado, conflictos con familias e incluso situaciones de acoso a través de redes sociales. Esta diversidad de conductas genera un clima de inseguridad que, según el sindicato, se ha ido agravando en los últimos años.
El colectivo docente percibe además una falta de respaldo institucional ante estos episodios. En este sentido, el sindicato señala la inexistencia de protocolos claros y eficaces para afrontar conflictos, así como una carencia de apoyo real por parte de la Administración educativa. A ello se suma, indican, un déficit de reconocimiento social y profesional hacia la labor del profesorado.
Esta problemática se enmarca en un contexto estructural que CSIF lleva tiempo denunciando, como la sobrecarga de trabajo, el exceso de burocracia, las ratios elevadas en las aulas y la falta de recursos para atender la diversidad del alumnado. Factores que, según el sindicato, contribuyen al desgaste progresivo de los docentes y dificultan el desarrollo de su labor en condiciones adecuadas.
En este contexto, CSIF Educación Melilla reclama la adopción de medidas urgentes y adaptadas a las particularidades de la ciudad. Entre sus propuestas destacan el refuerzo de las plantillas docentes, la reducción de ratios, la formación específica en gestión de conflictos, la implantación de protocolos eficaces frente a agresiones y el reconocimiento efectivo de la autoridad del profesorado. Asimismo, plantean una mayor implicación de la Administración y la presencia de seguridad privada en los centros educativos.
Este nuevo aviso del sindicato se suma a antecedentes recientes que ya situaban a Melilla entre las regiones con mayor incidencia de agresiones a docentes, reflejando una tendencia que, lejos de revertirse, continúa al alza.
Desde CSIF insisten en que la protección del profesorado es una condición indispensable para garantizar la calidad del sistema educativo y reclaman una respuesta “inmediata y decidida” por parte de las administraciones competentes para frenar esta situación.